Angel Mario Ksheratto
El maestro Burguete
La conversación con el decano del periodismo en Chiapas discurre entre sabores y buqués que solo en San Cristóbal de las Casas se pueden encontrar cuando la lluvia aprieta; los temas saltan de uno a otro, pero don Manuel Burguete Estrada no suelta el hilo, no deja escapar una sola idea. Se las sabe de todas, ¡todas! Profesor, político, escritor, jefe de policía, pero sobre todo, periodista… Y líder nato, tan nato que no hay personaje de San Cristóbal y Chiapas que no diga con orgullo haber sido pupilo del maestro Burguete. Doce de los notarios actuales pasaron por sus aulas y los dirigentes opositores más renombrados, también mamaron de la sabiduría de éste hombre que durante dos semanas, cuenta, conversó largas horas con el polaco Ryszard Kapuscinski, el mago del periodismo europeo, muerto recientemente.Profundo conocedor de la historia de su amado San Cristóbal, no puede contener la risa cuando recuerda anécdotas de su lejana juventud –y las cuenta muy bien, además– y de otras etapas como cuando, por ejemplo, fue asesor inseparable de Juan Sabines Gutiérrez y juntos, vivieron los sabores y sinsabores del poder, de la lucha social y de la vida periodística que en algún momento (sin mucho éxito) abrazó el finado exgobernador chiapaneco. Hablar con don Manuel no es solamente conocer el largo anecdotario que ha sido Chiapas, sino es vivir de nuevo la historia; es repasar el camino tortuoso que lentamente ha forjado a un estado con vida propia.
Viéndole de frente, con su cachucha beige, me recuerda a Miguel Ángel Asturias, el nobel guatemalteco; no sé por qué encuentro un parecido con el autor de “Hombres de maíz” y “El señor Presidente”. Cronista de vocación, es también el “chamán” al que recurren los políticos locales para pedir un consejo o para arrancar su adhesión política. Y a donde va, le acompañan los votos de los ciudadanos que ven en él al hombre cabal, honesto, de lealtad inquebrantable y valor probado.
Cuando fungió como jefe policial de San Cristóbal –cuenta mientras paladea una copa de tequila– un subalterno con cargo de subcomandante, le increpó su falta de experiencia como encargado de la seguridad de los coletos. “Saqué un paliacate de la bolsa y le dije que nos fuéramos al patio; dejé solo una bala en la pistola, me vendé los ojos y le dije: ‘Mira cabrón, vamos a jugar a la ruleta rusa, voy primero.’ Jalé del gatillo y… ¡click!. Me quité la venda y se la di al subcomandante junto con la pistola. Se rajó. Me gané su respeto, aunque a las cuatro horas, las piernas me temblaban”.
Merecido honor
El valor, las convicciones y la constancia de don Manuel Burguete Estrada, le ha valido el reconocimiento de organismos nacionales e internacionales. Ha sido Premio Nacional de Periodismo, por decir lo menos. Su desinterés para ayudar a los demás, es legendario no solo en San Cristóbal, sino en todo el estado. Esa misma tarde, en el restaurante donde departimos con otros periodistas coletos, un extranjero se acercó a darle la mano y agradecerle su apoyo en la entrega de mochilas en comunidades indígenas. Por eso y por mucho, muchísimo más, el reconocimiento que mañana viernes le hará la Asociación de Cronistas de Chiapas, es más que merecido. Un hombre de letras como don Manuel, no puede pasar desapercibido. La entrega del Pergamino “Bernal Díaz del Castillo” y la inscripción de su nombre junto a los talentos literarios chiapanecos como Jaime Sabines, Rosario Castellanos, Enoch Cancino, Rodulfo Figueroa y muchos otros, es un reconocimiento que honra al ilustre maestro de San Cristóbal.
Qué bueno que Marco Antonio Orozco Zuarth, presidente de esa asociación, ha tomado la iniciativa de homenajear, en vida, a los hombres sabios de ésta noble tierra. Qué bueno, porque las autoridades de Cultura de ayer y ahora, desgraciadamente, solo velan por sus propios intereses y no por los de una cultura incluyente. En Chiapas hay talentos vivos del que debemos estar orgullosos, pero para nuestro infortunio, solo unos cuantos son los que reciben respaldo y homenajes. Enhorabuena también, por los diez años de la Asociación de Cronistas de Chiapas.
Tarjetero
*** Dicen que para que la cuña apriete, ha de ser del mismo palo; pero también se dice que cuando la chucha está hambrienta, hasta la cola se muerde. Viene a colación porque desde hace un buen de tiempo las mujeres se han venido quejando del maltrato que otras mujeres en puestos dentro de las dependencias procuradoras y administradoras de justicia, les dan. Por ejemplo, una agente del ministerio público, es mil veces pero que un hombre en ese cargo, cuando se presenta una demanda por violación. Ese vicio es añejo y sin quien con disponibilidad para erradicarlo. Pero lo que resulta triste y lamentable es que en muchos casos, el dinero sea lo que domina a las del género femenino que están, por decreto de ley, obligadas a defender a las suyas. Sucede, por ejemplo, en los juzgados familiares. Hace unos días, una mujer me envió un correo en el que se quejaba del favoritismo de una juez en un caso de divorcio. La funcionaria se puso del lado del hombre y pretende que éste, apenas de una limosna por concepto de pensión alimenticia. Obviamente le tendré la información completa, una vez que dicte la sentencia. A todo esto nos preguntamos otra vez: ¿Dónde está la señora Levario (o Velorio, no se me bien el apellido) que tanto patalea por los “derechos de las mujeres”? Hipocresía pura. *** A todos mis colegas, el mejor de los abrazos, hoy, que se celebra el Día de la Libertad de Expresión. Conste que es un abrazo común que encierra afecto, sí, pero que nos deja con el “Jesús” en la boca con lo que sucede contra el gremio a nivel nacional. *** Que el general que finge ser el jefe policial de Tuxtla, se está pasando de la raya con sus propios agentes. ¿Qué no hará contra la ciudadanía? Basta con que sepamos quién lo recomendó para saber de sus negras intenciones. Claro, ya lo sabremos. *** Luego nos leemos.
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