Angel Mario Ksheratto
Tragedias insuperables
Las tragedias raras veces avisan su llegada; de antiguo decían los ancestros que los animales solían anunciarlas. Hoy los animales animados pueden ser advertidos empero las ignoran olímpicamente, ya por inercias absurdas, ya por complicidades cantadas. Como muchos, quiero pensar que no fue el caso de Hermosillo, Sonora, donde hasta el sábado por la mañana se habían contabilizado 31 cadáveres de niños asistentes a una guardería que fue consumida por el fuego. Lamentabilísima tragedia. Madres desconsoladas corriendo por todos lados en busca de sus más amados seres, esperanzadas en encontrar una razón superior que explicase el dolor repentino que les asaltó un día como cualquier otro. De nuevo, el dolor y el dolo reunidos para elevar a rango de desgracia nacional lo que quizá, pudo evitarse pero nadie se atreve a admitir. Los escasos razonamientos afloran y desnudan la ineficacia de todos. Un testigo petrificado por la impotencia de no haber podido salvar a nadie, aparece en las pantallas de una televisora sonorense quejándose a gritos de la lentitud de los cuerpos de socorro, quienes a su vez, echaban en cara a las autoridades de aquella ciudad, el escaso apoyo para dotar de equipo adecuado a éstos.
Nada que ahora se diga ó haga podrá devolver la esperanza, el futuro a aquellos padres desolados que buscan un consuelo. Podrán tapar el pozo con medidas absurdas y radicales; perseguirán y encarcelarán a quienes resulten culpables y montarán espectáculos mediáticos cuando llegue el momento, pero no podrán dar a aquellos padres un momento de paz, de serenidad, de resignación… Tampoco podrán, jamás, dar a las víctimas, la vida que soñaron. La tragedia de Hermosillo, no está lejos de reproducirse en otras entidades del país. En Chiapas, el 80 por ciento de las escuelas de preprimaria y primaria, están en zonas de riesgo. ¿Cuántas gasolineras hay cerca de ésos centros escolares? Durante el tiempo que gobernaron a Tuxtla Gutiérrez los panistas, se expidieron licencias para montar gasolineras por todos lados, pese a que el reglamento lo prohibía expresamente. Muchas de éstas colindan con escuelas públicas y universidades. Sería bueno que las autoridades revisaren concienzudamente el asunto, antes que la tragedia nos alcance. Y no solo sucede en Tuxtla; hay qué revisar Tapachula, Comitán, San Cristóbal de las Casas, Tonalá y otras ciudades donde ha habido irresponsabilidad de las autoridades para llevar a las escuelas, toda clase de peligros. No solo gasolineras han abierto en espacios que deberían ser seguros para nuestros hijos. Cientos y cientos de cantinas hay cerca de las escuelas. Y todos se hacen de la vista gordísima, muy gorda. ¿Van a clausurar esos lugares hasta que tengamos una tragedia como la de Hermosillo? Esperemos que no.
¿Partido de trámite?
Los comentaristas futboleros de la televisión se jactaban ufanos que el partido de nuestra selección contra la de El Salvador, sería “de trámite”. El fundamento de ellos, que presumen ser catedráticos del deporte mundial, es que el fútbol de Centro América y el Caribe, es infinitamente inferior al de México. Más aún, la única coincidencia entre todos es que la FIFA y la CONCACAF, deberían someter a México a las competencias con equipos de América del Sur, cuyo nivel, dicen, es el que nos merecemos. “Nos demerita, futbolísticamente hablando, jugar con equipos de menor capacidad que la nuestra, perdemos calidad competitiva”, dijo uno de éstos en franca burla y menosprecio por los equipos de la región centroamericana y caribeña. La realidad es otra; se perdió contra Honduras, con Costa Rica se ha perdido más de un juego oficial y Guatemala nos ha dado batallas de nivel. Jamaica y Trinidad y Tobago, también se han puesto al tu por tu.
México tiene ahora, a uno de los mejores entrenadores del mundo; los chavos que Aguirre ha convocado, tienen buen nivel, son altamente competitivos. ¿Qué es lo que sucede, entonces? Pasa es que nos está costando entender que el nivel futbolístico de los países de esa región, ha mejorado. Antes se acudía a esos lugares a recoger costaladas de goles porque ellos no estaban en condiciones de competir. En México, queramos o no admitirlo, se ha estancado el fútbol. Se quiere amasar enormes fortunas con un pobre espectáculo deportivo. No es el entrenador el malo; tampoco los jugadores. Es la ambición desmedida de las empresas televisivas la que ha arrastrado al deporte mexicano a la ruina. Son ellos y no los directivos del fútbol quienes manejan mal a la selección. Con todo respeto para el señor Blanco, pero él ya no tiene las mismas habilidades que tuvo hace cinco ó diez años. El Conejo Pérez ya no reacciona igual. Han sido, sí, íconos del fútbol, se les respeta y admira por ello, pero deben entender que es tiempo de dejar que nuevos talentos asuman la responsabilidad de representar a México.
Y los grandes potentados televisivos, deben sacar las manos del fútbol (y otros deportes profesionales) para que los expertos se hagan cargo. Eso de estar cambiando entrenadores cada vez que se les hincha la maldita gana, debe terminar. Deben además, instruir a sus comentaristas a conducirse con respeto al público mexicano. Nos quejamos de la xenofobia contra nosotros en otros países, pero ahí, en las televisoras, se promueve la disensión bajo esquemas de exabruptos inadmisibles. Un comentarista de ellos comparó a Trinidad y Tobago como “los perritos chihuahueños del fútbol regional”. Una cosa es el amor y la pasión por la camiseta verde, rojo y blanco, y otra, caer en situaciones lamentables y vergonzosas. El fútbol es espectáculo, diversión, alegría, competencia sana. No pleito entre salvajes.
Tarjetero
*** ¿Creer o no creer lo que dice Germán Martínez en torno al robo oficial en el caso del huracán “Stan”? Él tuvo en sus manos pruebas documentales y no hizo nada; encubrió a su antiguo caporal, Vicente Fox. Ahora, en plena época electoral, con la esperanza de ganar unos votos extra, viene con tamaña bocota diciendo que ese fraude debe ser investigado. ¡Ja! Y otro ¡Ja! *** Luego nos leemos.
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