Angel Mario Ksheratto
Calvario de mentiras y engaños
Mientras unos andan agarrados de la pena por una epidemia mediática que vino a desatar a todos los demonios antimexicanos, otros empezaron la pepena de adeptos, aquellos que habrán de apostarse en las casillas electorales cuando se elija a los que irán a calentar una silla en San Lázaro. Sí. Ayer empezó el calvario de los ciudadanos que habrán de escuchar de nuevo, largas sartas de mentiras y promesas que no por ser los más zorrunos planteamientos, podrán derribar el muro del abstencionismo que ésta vez se antoja mayor, a juzgar por el perfil de la mayoría de los candidatos a quienes los partidos han rentado sus siglas, sin el menor asomo de seriedad y compromiso social. A la falta de responsabilidad de los partidos para elegir candidatos idóneos, se una la incapacidad de las autoridades electorales para hacer prevalecer los mandatos de ley que prohíben, por ejemplo, que un candidato cuente con antecedentes penales o esté bajo proceso penal. Hay en el proceso que inició ayer, por lo menos cuatro candidatos bajo sospecha de haber participado en actos de corrupción durante la dictadura pablista, uno con dos órdenes de aprehensión y otros más que incumplieron las leyes cuando, en tiempos idos, fingieron ser representantes populares en una de las tres Cámaras de Legisladores.
Inercias del pasado, complicidad, ignorancia y prepotencia, signos de una elección federal que no lleva a ninguna parte que no sea la composición de un Congreso de la Unión sin arraigo pueblerino y sin el respaldo social para servir de piedra de equilibrio real ante los otros poderes de la Nación. Si revisamos las acciones y maniobras políticas de los partidos durante el llamado proceso de selección de candidatos, encontraremos fallas, pifias, engaños y manipulaciones que demeritan los principios de cada uno de éstos y lo que es peor, ponen en riesgo la estabilidad social y la gobernabilidad misma, pues el grueso de la población, está en total y abierto desacuerdo con los candidatos, muchos de los cuales no dejan de ufanarse de haber comprado la nominación. La práctica democrática con que se bañan la lengua durante los discursos, no es más que un acto de simulación, de autoengaño y de falta de honradez para con el electorado.
Ahí está el vergonzante ejemplo del Partido Revolucionario Institucional, cuya lideresa no pudo sostener las imposiciones que hizo y el IFE, en un acto de poco interés general derribó, no para cumplir una ley ni para apegarse a criterios democráticos, sino para consolarse a sí mismo del resto de marrullerías que ha llevado a cabo en beneficio de otros candidatos en iguales circunstancias de los desechados por éste. La dirigencia estatal del PRI ignoró su ideología, sus principios y sus documentos básicos para irse en pos de candidatos afines a doña Arely Madrid; ese es el nivel político que tenemos y por tanto, los pretendidos candidatos, no tienen siquiera el respaldo de un sector determinado, mucho menos el de la sociedad que se muestra cansada del sinfín de canalladas que los partidos hacen a espaldas de ésta. Gente seria, responsable, comprometida con el pueblo, fue desechada por todos los partidos. Ya pusimos en alguna ocasión el ejemplo de Saraín Osorio, del PRD, quien cuenta con dos órdenes de aprehensión por estafar a cientos de campesinos y sin embargo, lo habilitaron como candidato, contraviniendo leyes y mandatos. Ese es el nivel de respeto que los partidos y sus dirigentitos tienen por el electorado. Esa es la capacidad de respuesta que tienen a las exigencias generalizadas de una auténtica democratización de las instituciones públicas, especialmente, las que viven de los impuestos de la sociedad.
Para el colmo, las propuestas de los candidatos son más que ridículas: son espantosamente asquerosas. Ayer mismo, al correo de Fichero Político llegaron infinidad de “boletines de prensa” de los candidatos que iniciaron su carrera proselitista. Uno de éstos se compromete “a erradicar la pobreza”. ¡Por Dios! Esa ha sido la promesa de miles y miles de candidatos que ha habido en Chiapas y ninguno, en el puesto, se ha acordado más de los pobres. Además, al Congreso de la Unión se va a le-gis-lar, no a ejecutar programas. Qué, ¿no les enseñan a éstos señores que su chamba, en caso de ganar, es ir a levantar el dedo? Otro más asegura que generará miles de empleos… Terco e ignorante. A la sarta de mentiras que habremos de encontrar en éstas semanas de martirio electoral, tenemos qué estar preparados para los vulgares pleitos que surjan entre éstos. Al carecer de cultura y educación la mayoría de los candidatos, no dudemos en que empiecen a lanzarse insultos de todo calibre. Maricones, drogadictos, ladrones… en fin, se dirán de todo y nosotros, tendremos mucho circo, pero nulas propuestas. Eso es lo triste del asunto. El proceso pues, no es lo deseable; los partidos erraron y los candidatos, no ponen nada de su parte para hacer de la campaña, algo que valga la pena y lo peor, no invitan a acudir a las urnas. ¿Por quién votar? ¿Hay alternativas entre los candidatos?
Tarjetero
*** Casi por decreto presidencial, la famosa epidemia porcina (eso que le hayan cambiado el nombre se me hace una jalada brutal porque ayer, la OMS se arrepintió de haber exonerado a los marranos de ser portadores del virus y pidió al gobierno mexicano, vigilar a éstos, pues al parecer, el contacto con los fluidos es la causa del contagio), va en descenso, según dijo ayer el secretario de Salud Federal. Curiosamente, casi justo en la fecha en que determinaron las autoridades su fin, la epidemia empieza a tomar sus cachivaches e irse a donde mejor le convenga. El tiempo nos irá dando respuestas a muchas cosas que oficialmente se dijeron y que parecen no encajar con el patrón de una epidemia de esa naturaleza. *** A raíz del escándalo que hicieron por el brote normal de una gripa normal, la xenofobia contra los mexicanos en el exterior, se agravó. Y ante esa epidemia, no hay cura, desgraciadamente. Tampoco se está atacando adecuadamente. *** Luego nos leemos.
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