Angel Mario Ksheratto
Reconocimiento de la realidad
El mensaje fue claro: Las acciones legales en contra de los funcionarios pablistas que resulten involucrados en actos de corrupción y sean llevados a los tribunales, no son venganzas sino, simple y sencillamente, aplicación de la ley. Es lo correcto, es lo que queda dentro del marco de un gobierno que llegó a sus primeros dos años en medio de esperanzadoras cifras que sin embargo, no reflejan la aspiración máxima que Juan Sabines Guerrero se propuso y que, en un ejercicio de autocrítica, reconoció como fallas que prometió remediar con más trabajo y más dinamismo. Fue sorpresivo el llamado al informe anual; desató suspicacias y rumores, pero dejó un balance honrado, sin aspavientos y sin tambores fiesteros que en el pasado, fueron motivo para la sospecha y la incredulidad. En el tema de las relaciones del gobernador con los chiapanecos, destacó la declaración de respeto a todas las corrientes, religiones, formas de pensar y maneras de manifestar las ideas; en ese sentido, dijo Sabines Guerrero al inicio de su alocución, “nadie debe sentirse perseguido”. Habrán de someterse, eso sí, quienes violentan las leyes, quienes cometen delitos, quienes intentan rebasar las competencias legales y jurídicas. En ese contexto debemos ver a los pablistas que empiezan a ser investigados y llevados a los tribunales. A éstos no se les puede llamara “perseguidos políticos”, puesto que durante el tiempo que usufructuaron el poder, abusaron de éste, acumularon riquezas perfectamente explicables y sometieron a caprichos inadmisibles a la sociedad. Sobre ellos, el largo brazo de la ley no significa persecución como pudieran alegar en defensa de su corrupción. “No caben revanchas ni rencores”, es la frase que resume la buena intención y el propósito de seguir reconstruyendo el tejido social que se vio severamente afectado y que ha costado mucho recuperar. Es en sí, un llamado a la unidad, al trabajo conjunto y a dejar atrás aquello que en las campañas políticas, alejó a los ciudadanos.
El apartidismo gubernamental es otro ingrediente que se agrega a la acción sabinista. Abre las puertas a la pluralidad y deja visible la posibilidad de caminar sin distingos, sin colores, sin preferencias; deja fuera a los pretensiosos que a dos años de iniciada la administración, buscan el espacio para la usurpación y la monopolización del poder. Pero también, obliga al trabajo de todos, a la participación, al involucramiento necesario en la tarea de rehacer a la sociedad, una sociedad que vio su reflejo en el implícito reconocimiento de la pobreza extrema en cuya erradicación debemos estar todos comprometidos. Antes, el discurso en torno a la pobreza y marginación, era distinto; se decía que ésta se había abatido en cifras estratosféricas aunque en las afueras de los recintos para el culto al gobernante, estuvieran los pobres a la espera de una torta y un refresco en pago a la sumisión. No ocurrió ésta vez; se reconoció que seguimos con un importante índice de atraso y eso es loable. No se engañó a nadie, no se mintió, no se simuló respecto a algo que no existe. Y es que la pobreza extrema no se combate con discursos, sino con buena voluntad, trabajo y reconocimiento de la realidad. Quien, como en el sexenio pasado, cree que los pobres son mero mito y pretexto para el falso discurso, está equivocado. En esto, debemos admitir que hubo honestidad, lo que nos deja con más certeza que incredulidad. “Mi gobierno tiene la obligación y el compromiso de responder a todos sus habitantes con hechos a sus principales demandas, sin importar el lugar donde habiten. El combate a la pobreza extrema y a la marginación, junto con la elevación de los índices de desarrollo humano, son tareas prioritarias para el Gobierno del Estado. Nada nos importa más que superar el rezago ancestral que padecen miles de chiapanecas y chiapanecos”, dijo Sabines en una parte de su discurso que llamó poderosamente la atención.
Los temas que abordó Sabines en su segundo informe, son muchos: equidad de género, indigenismo, libertades civiles, derechos humanos, libertad de expresión, salud, educación, reconciliación, ciudades rurales, seguridad, economía, transparencia, entre muchos otros que sin duda, obligan a la reflexión serena. No todo se ha logrado, es una realidad que no podemos ocultar. Se va avanzando, es lo que advertimos, es lo que cuenta, lo que se celebra. Que ha habido fallas y errores, es también cierto; no todo se puede hacer en poco tiempo, pero lo poco que se logre, es elogiable si se admite la realidad. Es lo que vimos en Sabines Guerrero. Faltan cuatro años de gobierno. No nos cabe la menor duda que en ese lapso, podrá avanzar y alcanzar sus metas, si mantiene su visión y hace los cambios necesarios para evitar tropiezos. De ahí la importancia que los gobiernos, especialmente en Chiapas, sean de seis años, porque hay continuidad, hay compromiso. En el pasado, los constantes cambios de gobernador, nos dejaron un atraso impresionante que hoy estamos pagando con más pobreza y marginación. El compromiso de Sabines para los restantes cuatro años de su administración, es prometedor. No puede ser de otra forma.
Tarjetero
*** A raíz del enfrentamiento que dejó diez y siete muertos en la frontera México-Guatemala, han llegado fuerzas especiales para contener la violencia y, dicen, recuperar aquellas poblaciones. Buena medida, sin duda, de la que esperamos resultados prontos. *** La crisis económica está afectando espantosamente a México, pese a que Agustín Carstens lo niega cada vez que abre la boca. El poder adquisitivo del peso es sencillamente abrumador. No vayamos lejos, la paridad de nuestra moneda ante las de Centro América, está para llorar. Por ejemplo, por cada cien quetzales guatemaltecos, usted recibe solamente cincuenta y cinco o cuando mucho, cincuenta y ocho pesos. Esto quiere decir que la economía centroamericana, está mejor que la nuestra. Y eso que solo nos dio un “catarrito”, según Carstens. *** Luego nos leemos.
http://ksheratto.blogspot.com
ksheratto@gmail.com
ksheratto@hotmail.com
