Es tiempo de reposicionar a El Mactumactzá como una reserva estratégica para Tuxtla Gutiérrez

ASICH

A 23 años de haber sido decretada como área natural protegida de carácter estatal “Cerro Mactumatza”, el biólogo Fraoilán Esquinca Cano, miembro de la Comisión de Ecosistemas de la Unión Mundial por la Naturaleza, convocó a la sociedad civil y a todos los que participaron en el esfuerzo para que así fuera reconocida, a participar más ahora en su vigilancia y en restaurar lo que se pueda para su conservación y preservación.
Entrevistado, enfático dijo que a más de dos décadas de haberse decretado, aunque con sus vicisitudes diversas, pero la gente hoy ve al Mactumactzá como un patrimonio natural, con un valor para Tuxtla Gutiérrez, por lo que deben haberse más cosas todavía, sobre todo trabajar en un corredor que existe ahí. Y sostuvo, tenemos un proyecto vigente para presentar un corredor de la meseta de Copoya, donde incluso el tema del Cristo de Copoya es una parte y Mactumactzá otra, el Zoológico otra y el corredor que te lleva hacia el Cañón del Cimarrón.
Valoró que en su momento la sociedad civil, los jóvenes apoyando a las instituciones, respondiendo a la demanda de la sociedad tomó un resolutivo que ahí está como patrimonio natural.
Por el qué, cómo, cuándo o dónde deben intervenir los gobiernos municipal, estatal y federal, es tiempo de reposicionar a El Mactumactzá como una reserva estratégica para Tuxtla Gutiérrez, subrayó.
Esta área natural protegida fue decretada el 16 de julio de 1997, siendo secretario de Ecología, Recursos Naturales y Pesca, Froilán Esquinca Cano, quien recuerda con gratos recuerdos esa época, sobre todo que ya preocupaba que se expandiera la mancha urbana no apta para Tuxtla, más con la experiencia que se tenía ya con los problemas del Cañón del Sumidero, donde no se había incluido las indemnizaciones cuando se declaró parque nacional.
Para los tuxtlecos, el tema del Mactumactzá junto con el Zapotal son fundamentales como un corredor biológico que lleva al Cañón del Cimarrón que colinda con Chiapa de Corzo. Es toda una meseta, donde posteriormente en 2000 con un estudio geohidrológico, por parte del Colegio de Geólogos de México, se confirmó que se habían descargado aguas residuales del ejido El Jobo, sobre zona de acuíferos muy importantes, donde incluso hay escurrimientos temporales y donde se nutre el arroyo de El Zapotal, que es de vital importancia para localidades aledañas y para el Zoológico Miguel Alvarez del Toro.
El motivo de decretarla como área natural prioritaria para conservación, según lo permitía la ley de equilibrio ecológico del Estado, porque se veía venir el avance de la mancha urbana, una presión tremenda que se veía venir, y porque también se estaba fragmentando un corredor importante, lo cual dicho estudio lo evidenció.
Anotó que en eso se trabajó junto con la Escuela Joaquín Miguel Gutiérrez y sus estudiantes, por lo que con brigadas ecológicas se logró recabar más de 300 mil firmas para avalar la solicitud para el decreto correspondiente. Así es como se involucró la sociedad y por lo que la en ese entonces Secretaría de Ecología, Recursos Naturales y Pesca pudo presentar un bastión de reservas para proteger, cuidar y proveer los servicios ambientales para la zona metropolitana de Tuxtla Gutiérrez.
Esquinca Cano indicó que los usos de suelos están clasificados, donde se toleran cierto tipo de vicisitudes que deben de respetar la normatividad del uso de suelo y el ordenamiento del territorio. Hay que aplicar la normatividad y ver el desarrollo como una estrategia de parte del Municipio y del Estado.
Destacó que los servicios que brinda esta área natural son claves para Tuxtla Gutiérrez, tal como también lo son los que brindan el Cañón del Sumidero y El Cañón de San Fernando. Estas dos últimas áreas se están perdiendo, así como la parte del Mactumactzá que va hacia Suchiapa, por la zona de El Boquerón, debido al avance de la mancha urbana, cambio del uso de suelo. Hay que aplicar la normatividad vigente y el ordenamiento del territorio, puntualizó. ASICH

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