ENTORNOS

JOSE LUIS ROQUE POPOMEYA

Tres clases hay de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse.
François de la Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.

El día Internacional de la Mujer propuesto por la alemana Clara Zetkin en 1910, integrante en ese momento del Sindicato Internacional de Obreras de la Confección, durante el Congreso Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, Dinamarca. Y a la par de la dolorosa pesadumbre que pudieron haber atravesado en la tragedia de 1852, 187 costureras que perecieron en un incendio, por lo que se observa los avances en materia de derecho laboral y en su condición de mujer, en México va pausado.
En Chiapas, de una forma desentonada, algunas instituciones educativas, tomaron el marco en referencia, como una celebración y fiesta, y la verdad que aún no es tiempo de celebrar, más bien, el comportamiento debe utilizarse para hacer reflexiones sobre lo que hace falta para hacer valer los derechos de cada una de las féminas, que en cada caso tienen su propia historia y sus consecuentes necesidades.

No se trata de tirar la casa por la ventana con apapachos (puesto que se torna deforme el hecho y hasta esbirro) de un esfuerzo que aún es pujanza, donde el objetivo final aún no se ha parido. Donde algunos organismos sociales no gubernamentales pareciera que solo luchan por el título de la libertad de decidir de la mujer y se van contra la clase conservadora.

Tampoco se trata, desde el sectarismo, servir de alfombra, para llamar la atención a una figura que no requiere de estos servilismos (puesto que no es reyecito), obligando a trabajadoras burócratas asistir a un evento social y de belleza, pues con este tipo de celebraciones muestran el total desvío de la idea original sobre la atención a la mujer, además de haber sido considerado por muchos como clasista, frio, superficial y fugaz.

La necesidad de las propias féminas, no radica precisamente en irse contra el discurso de la figura que refleja autoridad, sino más bien, quienes les toca en esta ocasión jugar el rol de autoridad, fijarse, por ejemplo la existencia de mujeres uniparentales, que son madre para los hijos, y juegan además como única figura en casa de satisfactora económica. Donde por ejemplos los hijos de éstas, no alcanzan becas, por el simple error de vivir en zona urbana y no marginal, aún importando el promedio de nivel de aprovechamiento escolar.

Si bien, el ocho de marzo propuesto por la ONU, como día clave para recordar a la mujer, en toda la extensión de la palabra, no debe ser el único día, puesto que el año encierra 364 más, y debe utilizarse desde esta humilde opinión, para autoevaluarse y comparar alrededor, en el marco nacional y posiblemente internacional, que se ha hecho para atender a las mujeres, qué les hace falta y qué aspectos se han logrado y requieren de revisión o actualización de los datos.

Si referimos por ejemplo de una mujer con el trabajo más viejo del mundo, que sufre laceraciones emocionales y físicas, marginaciones y hasta desprecio social, ¿en dónde que la parte de celebrar? ¿en dónde está su justicia?, puesto que para ellas la vida sigue igual.

Si se toma en cuenta a las mujeres de condiciones económicas deplorables, ¿de qué forma se le han atendido sus derechos de igualdad laboral o salarial?
En todo caso, abría que preguntarles a las etiquetadas como el sexo débil, qué sabor de boca les pudo haber dejado la ¿celebración? De su día, donde a final de cuentas ellas no celebraron, se los celebraron de forma oficial, y en los peores casos, algunas ni se enteraron del acontecimiento, u otras la justicia social, está muy atrás años luz.

Para finalizar el comentario, con el tipo de comportamientos llenos de falsas y superfluas festividades, fuera de la realidad contextual, muestra que se celebró a la mujer objeto con las vanalidades y se dejó en completa marginación a la mujer sujeto, a la mujer de carne y hueso, a esa que el tiempo, el dinero y el cansancio son insuficientes… ¡Uf!. CORAM POPULO, EST VOX DEI (LA VOZ DEL PUEBLO, ES LA VOZ DE DIOS).

¡Comparte la nota!