JOSE LUIS ROQUE POPOMEYA
La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo.
Eduardo Galeano (escritor y periodista Uruguayo)
Acomodamientos en la tierra. La tierra parece despertarse, sacudirse la historia y posiblemente la incomodidad de tanto descuido humano.
Haití es uno de los lugares que como la Ciudad de México en 1985, padeció del poder natural, el movimiento telúrico. Hoy esa parte del mundo, ha recibido dos fuertes sacudidas, que dejan no solo destrozos de infraestructura, sino una gran desesperanza en quienes viven en esa parte del mundo.
La impotencia humana frente a la fuerza de la tierra que como impulsos nerviosos se expresa, queda de manifiesto, ante el descontrol y conducta arbitraria de quienes por un lado tratan de recuperar a sus caídos, enterrar a sus muertos, y por el otro, esos mismos quienes ante la falta de alimentos tratan de superar y obtenerlo a cualquier precio, para cubrir esa humana necesidad primaria.
Hoy la solidaridad de quienes somos testigos de esta cruenta desigual de oportunidad entre el hombre y la madre tierra, debe de hacerse patente. Expresarse también con la dotación de alimentos y vestido.
México en sus posibilidades en solidaridad con Haití, no solo ha dado hombres que se unieron a la búsqueda de sus desaparecidos, frente a un intento de retiro de apoyo de búsqueda de la ONU, sino también los sectores sociales y civiles, a través de sus instituciones de gobierno, están respondiendo con lo que les toca: tenderle la mano al hermano en desgracia.
Sin embargo, frente a estas expresiones de la tierra madre, no debemos olvidar que nosotros los chiapanecos, hacemos nuestro diario vivir y estamos sentados en una tierra ciento por ciento sísmica. Parte de México que no deja de forma paulatina palpitar y moverse a veces con sigilo, a veces con fuerte expresión de su presencia, como los dos últimos movimientos telúricos recientes acontecidos en días pasados.
A decir de los expertos, en menos de lo que termina el mes de enero del presente año, son más de 19 sismos los que se han dejado sentir, solo en Chiapas.
No es tratar de generar psicosis colectiva, pero si, un llamado de atención y alerta a la sociedad y a las autoridades correspondientes, por aquello de que la intensidad de un movimiento oscilatorio o trepidatorio, haga sentir su presencia, como aquella que hace más de tres décadas, hizo evacuar sus casas a nuestros vecinos chiapacorceños.
Las autoridades de protección civil en Chiapas y las instancias ligadas a la salud, además de hospitales públicos y privados, deben estar preparados en caso de presentarse cualquier contingencia, no está demás, realizar un conteo de qué es lo que se posee: en medicinas, espacios, lugares de protección, albergues y todo lo necesario, para afrontar un caso similar como el de Haití.
Chiapas, no está exento, así como Oaxaca y Guerrero, que también les toca una parte de las placas tectónicas, nervios de esta tierra del sureste mexicano.
Algunos posiblemente estarán hilvanando la idea de relacionar estos hechos con la profecía maya, sin embargo, los líderes religiosos, de sectas y otras organizaciones culturales, deben de evitar generar por todos los medios, ventas de terror en sus seguidores ante circunstancias de este tipo.
La sociedad por su lado, debe estar atenta a no dejarse sorprender también con la compra de terror, y permitir que líderes faltos de responsabilidad y calidad moral, aprovechen la confusión o el miedo, y hagan de su agosto en pleno enero.
Es preciso entonces, que la sociedad en Chiapas, piense en tener la calma necesaria y confíe que de surgir una contingencia como la de Haití, se sabrá solventar adecuadamente, como ha sucedido en décadas o años anteriores.
Claro, que sin dejar a un lado, que la solidaridad debe prevalecer como un lazo de unión entre los seres humanos. Y con la firmeza de pensamiento que Chiapas a travesará este lapso con seguridad y firme convicción de tanquilidad… ¡Uf!. CORAM POPULO, EST VOX DEI (LA VOZ DEL PUEBLO, ES LA VOZ DE DIOS).
