ENLACES 393

El cuerpo humano no es más que apariencia, y esconde nuestra realidad.

Victor Hugo

Daniel Flores Meneses

danfm@hotmail.com

Hay pasteles grandes y pequeños, algunos llevan chocolate y otros fresa, dependiendo del gusto delcumpleañero. Chiapas parece ser un pastel apetecible, porque aseguradoras del centro del país, vienen aquí con una panacea que pondrá fin a una cadena de problemas en una ciudad como Tuxtla en donde por lo menos hay cuatro accidentes diarios y una de ellas afecta gravemente a la familia. Al menos eso dicen ellos provocados por transporte de pasajeros.Un representante de la empresa “Golfo y Pacífico de México”, dice que su proyecto que fue ya presentado al sector del transporte pública de Tuxtla, lo hará próximamente a las autoridades estatales. Aseguran que contempla daños a terceros, gastos médicos a los pasajeros y al chofer, en caso de que no cuente con la protección debida para cubrir los gastos que requiera en un accidente, así como los daños materiales de la unidad.
Lo que quieren es que el Gobierno los vale y obligue a los transportistas para que tomen estos seguros para evitar muchas anomalías en accidentes. Esto a mi, no se a usted amable lector, me parece ser un pastel bastante apetecible, que cualquiera que lo tome y lo implemente tendrá enormes ganancias.
No se cuantas unidades del transporte circulan en la capital del estado, pero son muchas, algunas es posible que tengan seguros, pero a lo mejor tampoco completos y también a lo mejor no incluyen a terceros. Ese no es el problema; el problema es que hay muchas aseguradoras privadas que trabajan ya con este sector, y no creo que estén muy contentos con esta propuesta que requiere obligatoriedad.
Según esta empresa, esta clase de seguros ya existe en diferentes estados. Se trata de Mutualidad Nacional del Transporte de Pasaje que según ellos no se le ha permitido que se desarrolle en Chiapas.
Falta explicación en torno a esta mutualidad nacional del transporte de pasaje, la nota aparecida en un diario no especifica nada, ni nos dice porque en seis años del gobierno anterior no pudo entrar y ahora trata de hacerlo.
Habría pues que esperar la opinión de los líderes transportistas y de las aseguradoras que trabajan con ellos, para saber “de qué lado masca la iguana”. De que es un gran negocio, ni duda cabe.

latino

Originariamente, era el gentilicio de los pueblos del Lacio, pero se aplicaba también a la lengua latina. Actualmente, se refiere a los pueblos de América y Europa en los que se hablan lenguas derivadas del latín.
El origen de la palabra se sumerge en la bruma de remotas leyendas surgidas en los tiempos homéricos. Durante la Guerra de Troya, Latinus era el rey de los aborígenes (de ab origines), primitivos pobladores de la Península Itálica. Cuenta la leyenda que cuando Eneas llegó fugitivo a la costa italiana después de la toma de Troya por los aqueos, fue acogido con su familia por Latinus. En la familia de Eneas estaba su hijo Iulo quien, según la leyenda, sería el fundador de la familia Iulia, en la que ocho siglos más tarde nacería Julio César.
Otra leyenda cuenta que Latino habría guerreado contra Eneas y que, muertos ambos, los tirios y los aborígenes decidieron unirse para formar un nuevo pueblo, al que dieron el nombre del rey Latinus.
Más allá de la milenaria leyenda, lo cierto es que el nombre latinus lo tomaron los romanos para sí y para su lengua y cultura. Tras la caída del Imperio Romano, fueron llamados latinos los países que habían sido conquistados por Roma y las lenguas que derivaron del latín.
La palabra cruzó el océano en la segunda mitad del siglo xix, cuando intelectuales que rodeaban al emperador Napoleón III acuñaron la expresión ‘América Latina’ para justificar la invasión de México y la imposición de Maximiliano como emperador. Napoleón III creía que la expresión ‘América Latina’ hacía resaltar el carácter latino de Francia y aproximarla a los mexicanos.
Cuando este nombre tendía al olvido, fue rescatado desde comienzos del siglo xx por las corrientes políticas de izquierda para diferenciar a los países iberoamericanos de los Estados Unidos. En general, no suele usarse la expresión ‘América Latina’ ni el gentilicio ‘latinoamericano’ para referirse a los canadienses de origen francés, quienes también son americanos de herencia latina.
En España la expresión siempre ha sido poco usada. Tal vez por entender que ella tiende a diluir el papel de España en América, se prefiere ‘hispanoamericano’ o, cuando se desea incluir a Brasil, ‘iberoamericano’.

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