“Siempre hay un poco de locura en el amor, pero siempre hay un
poco de razón en la locura.
Friedrich Nietzsche
Daniel Flores Meneses
danfm@hotmail.com
Antes de entrar en cuestiones políticas, le digo que será hasta el viernes cuando el gobernador Sabines nos dará a conocer su Plan Estatal de Desarrollo. Con esta presentación sin duda comenzará la etapa más interesante e importante del gobierno sabinista. Comienza un gobierno con planificación, evitando las viejas prácticas del “ahí te voy” en los gobiernos como fórmula de caer bien. Sabines Guerrero presentará por los menos 7 ejes rectores, pero hay por ahí una importante que serán las ciudades que recibirán un apoyo total para que se conviertan en botones de desarrollo de los poblados cercanos a ellas. Serán apoyadas con programas que van desde habitacionales con todos los servicios, hasta escuelas superiores.
El gobierno de Sabines quiere que las pequeñas poblaciones se unan en una sola ciudad, que abandonen sus tierras, que las mantengan, como ranchos productivos, pero que vivan en las ciudades que serán apoyadas, con todo los programas.
Si esto se hace, no dude que Sabines Guerrero habrá dejado una muestra de planeación que podrían ser seguidos por otros estados que sufren la dispersión poblacional y que por lo tanto no se les puede llevar todos los servicios que se necesitan para su desarrollo y para la educación de sus hijos.
El Partido Revolucionario Institucional, continúa cometiendo pifias a la hora de elegir a sus candidatos, nombra a uno y aleja de sus filas a dos. Hasta ahora parecen elecciones fallidas y sus cuadros comienzan a resentir la gran rebatinga que hay en sus filas. Los priistas tienen la idea de que su partido ha dejado de ser ya una opción, que sus viejos cuadros pretenden eternizarse en el poder partidista y que poco hay que hacer para convencerlos de que la ruta está equivocada.
Uno de sus miembros distinguidos, porque lo es, a pesar de que otros piensen lo contrario, acaba de demostrar que su partido esta en la línea equivocada. Emilio Salazar Farías, heredero de una tradición tricolor ha decidido aceptar ser candidato del Partido Acción Nacional, a pesar de su padre ha sido uno de los hombres más tricolores que se pudieran encontrar en nuestra selva política.
Sólo él tiene 20 de militancia tricolor y la deja ahí convencido de que los diques de hoy son infranqueables, sabe que los viejos cuadro están empecinados en no dejar que pasen a pesar que han acreditado un trabajo partidista. Da la impresión que el PRI quiere seguir con su ley interna de la obediencia, de la disciplina partidista pues, esa cantaleta que siempre restregaban en la cara los viejos tricolores.
Salazar Farías, sin duda será un trabuco en el segundo distrito de Tuxtla, o sea el lado poniente de la capital. El PAN ha hecho una buena elección, ni duda cabe, y el PRI ha dejado en el camino un buen cuadro. Las cosas están cambiando, no cabe duda.
nepotismo
Otorgamiento de empleos o favores públicos a los familiares más cercanos de un gobernante o alto funcionario.
Se originó en la raíz indoeuropea nepot- que significaba tanto nieto como sobrino; una ambigüedad que se trasmitió al latín, lengua en la cual nepos nepotis también significaba nieto y sobrino. En las fuentes medievales más antiguas del español, se encuentra indistintamente nieto y nepto; y es que, en español y en portugués, la supervivencia de sobrinus permitió que la palabra precisara más su sentido para significar apenas a los hijos de los hijos, mientras que en francés neveu y nièce significan sólo sobrino/a y en inglés la palabra latina derivó hacia nephew, también como sobrino.
La misma raíz indoeuropea se derivó hacia el sánscrito napat (nieto), mientras que con el significado de sobrino se formaron la voz griega anepsiós, la alemana neffe y la holandesa neef.
La palabra nepotismo se formó en los primeros siglos del cristianismo, cuando algunos papas, que no tenían hijos o no admitían tenerlos, concedían los mejores empleos y los favores de Estado a sus sobrinos, quienes frecuentemente eran en realidad sus hijos ilegítimos.
