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Daniel Flores Meneses
danfm@hotmail.com
“Hay quien tiene el deseo de amar,
pero no la capacidad de amar.”
Giovanni Papini.

Las mujeres ayudan o te hunden. Esa es una frase desgastada pero en muchas ocasiones ha resultado cierta. La diferencia entre Marta Sahagún de Fox, y Margarita Zavala de Calderón es abismal; la primera salida del oportunismo y la segunda de una carrera política profesional, hecha en las lides de su partido el PAN.
Escribo esto, porque cuando Marta Hablaba era para nimiedades y cuando Margarita lo hace, es para centrar a las corrientes de la política. Es otra cosa.
Ayer, Margarita, la primera dama, habló de su partido al que conoce de fondo y dijo que se mantiene unido, aunque en el fondo sepa que eso no es cierto, que el PAN se revuelva entre las diferencias entra la extrema derecha, o sea el Yunque de Fox y Espino, y el centro derecha de su marido, ahora Presidente.
Explica, porque lo sabe que en la política tradicional del priismo y del perredismo que no es más que una extensión del tricolor, no es comprendido su partido.
Para ella, el PAN tiene un estilo incomprensible para los demás. “Dentro de ese estilo, en el PAN solemos no decir lo que nos tenemos que decir hacia afuera, sino hacia adentro”.
Sabe lo que dice y lo que hace, respeta la investidura de su esposo, pero no pierde su militancia, pocas esposas de un Presidente se pueden ufanar de ello, más bien nadie. Nadie se hizo en la política como ella, junto con su marido. Las demás primeras damas, por decirles de alguna manera, salieron de familias más bien tradicionales, en donde la mujer tiene que jugar su papel intrascendente, pero eso si, responsable de su familia, una mujer de 10 de mayo.
Margarita Zavala dice que el PAN no es un partido que se caracterice por tener grandes fracturas, precisamente porque cuenta con órganos internos en los que se debaten las cosas. Incluso, se dijo honrada porque será consejera nacional el 2 de junio, cuando el blanquiazul renueve su dirigencia.
Nada que ver, la verdad a las damas presidenciales que hemos conocido, todas una estatuas vestidas a la última moda o con huipiles, dependiendo del lugar en donde su maridos se encuentraran.
Margarita es un abismo entre ellas, las esposas de los Presidente, con estudio y una carrera política las deja atrás. Ni doña María Esther, ni doña Paloma, menos Doña Carmen Romano mujer de López Portillo, que permaneció al lado del Presidente sin ser ni siquiera su esposa. La esposa de Salinas, Doña Cecilia que el final fue hecha a un lado por otra más inteligente como Paula Gerard y Doña Nilda Patricia de Zedillo, que decían que era una mujer alcohólica, que tenía que cumplir con su papel. De los demás expresidentes ni hablar, no vale la pena.
Ante ellas Doña Margarita Zavala, es otra cosa, ni modos, son las nuevas generaciones, lo que nos hace pensar en la famosa frase aquella tan llevada y traída de que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, que a mi en lo personal no me gusta nada, pero en esto resulta cierto. Entre Martha Sahún, la última que conocemos, hay una abismo tremendo.

lotería

La historia de esta palabra nos muestra cuán antigua es la tendencia de los seres humanos a buscar en el azar la solución de sus problemas. En efecto, en su origen más remoto encontramos la palabra germánica prehistórica khlut, usada para designar los objetos de los cuales aquellas tribus se valían para tomar decisiones al azar y que llegó a la lengua de los francos y al inglés antiguo como hlot. Entre los francos, hlot ya aparecía vinculada, como hoy, a la idea de ganar mucho dinero rápidamente. En efecto, mientras en inglés la palabra mantuvo su antiquísimo significado original, entre los francos significaba ‘herencia’ y también ‘azar’.
El término germánico llegó al neerlandés, lengua en la cual adoptó la forma loterij, a partir de la cual surgieron el vocablo italiano lotteria y el francés loterie, que llegó a nuestra lengua convertido en lotería.

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