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Daniel Flores Meneses
danfm@hotmail.com
“El amor no es sólo un sentimiento. Es tambien un arte”
Honorato de Balzac.

Estamos empezando la semana a tambor batiente en el medio político, como si no tuviéramos suficiente con la actuación de los partidos y sus grupos, ahora Roberto Madrazo nos avienta un libro a la cara para señalar su verdad. “La Traición”, es el libro que la Revista Proceso ha publicado en partes, en donde el ex candidato presidencial del PRI, rompe su silencio y se va a la yugular del ex Presidente Zedillo y de Elba Esther Gordillo a los que trata de traidores.
“Después de un acuerdo con el PAN” que derivó en una falsa alternancia para el año 2000 y en una elección de Estado para el 2006. En esta “peculiar ‘transición’ a la democracia, forzada y forjada desde la manipulación presidencial”, los máximos “traidores” fueron justamente Ernesto Zedillo y Elba Esther Gordillo
El excandidato presidencial priista rompe así el silencio al que se sometió después de la derrota del 2 de julio del 2006. Lo hace en una larga entrevista que concedió a su exasesor Manuel S. Garrido –de origen chileno–, que se publica como libro bajo el titulo de La Traición, al que Proceso tuvo acceso por adelantado en exclusiva.
En verdad que es interesante y pronto lo tendremos en las librerías. Madrazo pues, ha puesto de nuevo a pensar a su partido, pero si quiere un tentempié lea la revista, porque para Madrazo también hubo una traición de los gobernadores del tricolor. Esto a partir de ya, traerá amigo lector, una serie de declaraciones que pondrá al PRI y a sus actores de cabeza.
¿Le vamos o no a creer a Roberto Madrazo¿ esa es la pregunta, porque como lo dijo precisamente la propia Elba Esther, en un spot televisivo en aquellas fechas agobiantes de las elecciones presidenciales “¿Le cree usted a Madrazo¿ Yo No”. decía el famosísimo spot. Ahí esta pues sobre la mesa
Madrazo está de nuevo en la política por eso vale la pena el libro en cuestión y si no lea algunos capítulos publicados por Proceso:
“Desde una visión de Estado, debo decirte, sin embargo, que siendo muy importante para mí la traición de Ernesto Zedillo a Francisco Labastida en el 2000, es todavía más importante para la nación que haya sido capaz de hacerlo para entregarle la Presidencia de la República a un hombre sin las facultades para asumirla. Y Ernesto Zedillo lo sabía. Esa es la cuestión de fondo.”

Madrazo le imputa así mismo haberle creado una “leyenda negra”.

Dice al respecto, hablando a veces de sí mismo en tercera persona: “En las elecciones de 1997, en pleno gobierno de Ernesto Zedillo, como siguiendo un plan perfectamente trazado, el PRI perdió, por primera vez en su historia, la mayoría en la Cámara de Diputados. Fue un duro golpe, previo a la caída del 2000, cuando perdió la Presidencia de la República. El de 1997 fue un año fatal para el PRI. Aunque Tabasco fue al revés; ahí ganó el PRI todo en las elecciones federales y locales, y eso marcó una clara diferencia con el resto del país. Este hecho detonó muchísimas llamadas del priismo nacional, que pedía que Roberto Madrazo buscara la candidatura del PRI a la Presidencia de la República en el 2000. ¿Qué te quiero decir con esto? Que los priistas ya percibían que Ernesto Zedillo pretendía entregar el poder en el 2000, a la vez que veían en Madrazo una alternativa para frenarlo. No veo otra cosa en la animadversión del presidente Zedillo contra Madrazo. Entonces yo creo que él desató el linchamiento contra el gobernador de Tabasco, Roberto Madrazo, en preparación de la mortaja para mi muerte política. Y resultó que Madrazo se le salió del ataúd para competir por la candidatura del PRI a la Presidencia en el 2000. Pienso que, efectivamente, el priismo veía en Madrazo una alternativa real para remontar la descabellada política de Ernesto Zedillo contra el partido. Y lo curioso es que el presidente vio lo mismo. De ahí surgió todo. Ahí nació la ‘leyenda negra’ contra Roberto Madrazo.”

El excandidato a la Presidencia pareciera no querer dejar ninguna duda sobre Ernesto Zedillo, actual consejero de la ONU y director del Centro para el Estudio de la Globalización de la Universidad de Yale.

Asegura que más tarde, cuando se da la contienda interna del PRI rumbo a las elecciones presidenciales del 2000, Zedillo ofrece todo el apoyo a Labastida con la idea de entregar la Presidencia de la República al PAN. Y puntualiza que, al perder ante Labastida la postulación, Zedillo le propone dirigir el PRI, pero con la idea de que ya no regresara como gobernador a Tabasco –cargo en el que había pedido licencia en 1999 para buscar la candidatura presidencial–, pues desde esa posición podría fortalecerse.

“No era una generosidad. Era una trampa. Él no quería que yo regresara como gobernador a Tabasco. Eso por un lado. Por otro, lo más importante es que Labastida iba a ser ‘entregado’ junto con el PRI en la elección del 2000. Estaba cantado y la militancia lo percibía. No iba a ganar Pancho. Hacia 1999 ya teníamos cinco años de experiencias con Zedillo y sabíamos muy bien cómo se las había gastado con el partido. En ese mismo tiempo hizo y deshizo con el partido. Hubo hasta siete presidentes nacionales. Nunca visto en la historia del PRI.”

Y es que, sostiene Madrazo, desde 1994 Zedillo pactó su arribo a la Presidencia de la República con el PAN y, en el 2000, la “transición”.

“Para mí estaba claro: Zedillo había llegado a la Presidencia de la República después de un acuerdo con el PAN, donde se negoció la alternancia del 2000. Hay que recordar que el asesinato de Colosio era una losa para el PRI. Y sólo una negociación logró que el PAN prácticamente abandonara la contienda para que la ganara Zedillo en 1994. Es cuestión de revisar los medios entonces.

infierno

Del latín infernum, y éste probablemente del griego averno o, tal vez, de inferus (inferior, subterráneo). Para los antiguos griegos, los muertos debían cruzar el río Aqueronte, que daba siete vueltas alrededor del infierno, a bordo de una barca que era dirigida por Caronte, un genio del mundo de los muertos, quien navegaba protegido por su perro Cerbero, que era hermano de la Hidra de Lerna. Caronte cobraba por el viaje y quien no pagase la travesía tendría que pasar cien años vagando por las márgenes del río, una idea en la que probablemente se inspira la creencia cristiana en el Purgatorio. Para proteger a los muertos de ese destino, los griegos acostumbraban a poner una moneda debajo de la lengua de los cadáveres antes de enterrarlos.
El can Cerbero, por su parte, dio origen a la palabra cancerbero que se aplica a los guardias o porteros de modales groseros.

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