Lo que la gente dice: “El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor”/
Daniel Flores Meneses
danfm@hotmail.com
El Partido de la Revolución Democrática ha comenzado a asumir los costos de ser un partido sin ton ni son. Aquí en Chiapas muchos de sus candidatos están siendo impugnados por las tribus perredistas que de diálogo no entienden nada, menos de política. Para ellos, las tribus, la política consiste en que los puestos electorales son para ellos y para nadie más. Lo demás es demagogia y sobre todo es traición.
Aunque la situación está tomada, muchos candidatos del PRD tendrán que sufrir la descalificación y saldrán de las estructuras electorales, ni duda cabe. El PRI, por ese camino va. Se están alzando voces tricolores que no aceptan la imposición y solicitan una consulta a las bases, bases que brillan por su ausencia, pero los pocos que asisten son comprados o manipulados.
El PRI y el PRD, pues, están en la picota que no desconocen, tienen sus dirigencias buenas intenciones para componer el asunto, pero no por ahora, porque las elecciones están en puerta. Así las cosas parecen no cambiar.
Por lo que respecta al PAN, parece conformarse con las negociaciones en lo oscurito esperando que al final el centro, el Presidente Calderón intervenga ante los que tenga que intervenir y logre avanzar en el mapa electoral chiapaneco, a eso le está tirando, por lo que no veremos a panistas pues, salirse del guacal. Es más hay quien dice que Felipe Granda puede ser el sustituto de Schroeder en la policía, ‘usted lo creé?
Los otros partidos como el Verde, son nada más piñatas electorales que se rellenan de falsos dulces con tal de permanecer colgadas. Si reciben palo par eso las pusieron.
La descomposición política está tocando sus límites no solo en Chiapas, sino en todo el país, poco a poco se comienza a vislumbrar mejor la descomposición y los partidistas, de cualquier color, saben que están tocando fondo y que tarde o temprano van a cambiar, pero no ahora, es demasiado imprudente hacerlo; sobre todo en estos tiempos del cólera electoral.
En otra orden de cosas como dicen los amanuenses, le digo que a veces indigna que tengan que venir gentes, autoridades, especialistas de otros lados para analizar algo que los chiapanecos ya deberíamos tener analizados.
Me refiero que la semana que pasó, en donde consultores de la Organización de las Naciones Unidas llegaron a Tuxtla para reunirse con los diputados locales y analizar como anda la protección y la promoción de los derechos humanos de los pueblos indígenas. Resulta que los extranjeros o al menos los empleados de la ONU, les dijeron a nuestros ínclitos diputados, les explicaron la intención de este organismo internacional de elaborar un diagnóstico sobre derechos humanos en Chiapas y luego llevar a cabo los proyectos como son sistema de justicia indígena y reglamentación para erradicar la discriminación de las mujeres indígenas.
Lo que más duelo es que en la comisión de los diputados hay dos o tres diputados indígenas que están más dedicados a otras cosas que a ver los problemas de su propio pueblo. Se quejan y lo hicieron, ante los de la ONU, de la persistencia de los usos y costumbres que tanto perjudican a los indígenas, pero no dijeron que han hecho para tratar de arreglarlo.
O sea son indígenas priistas designados candidatos a diputados por usos y costumbres, hágame usted el favor.. Por eso estamos como estamos.
ramera
Hacia fines de la Edad Media, era costumbre en España colgar un ramo en la puerta de las tabernas para indicar que no se trataba de viviendas particulares y llamar de esta manera la atención de los clientes.
Las prostitutas, así como hoy ocultan sus negocios haciéndolos pasar por casas de masajes, en aquella época los disimulaban colgando en su puertas un ramo, como si se tratara de tabernas.
Por esa razón, las comadres empezaron a llamarlas rameras, una palabra que les sonaba más púdica que prostituta*. Este vocablo aparece registrado por primera vez en español a finales del siglo xv, como, por ejemplo, en La Celestina (1499), de Fernando de Rojas:
