La familia Cano Mancilla hizo un enérgico llamado a terminar con la indiferencia y la apatía del personal médico y de enfermería, así como directivos del IMSS, para tratar por todos los medios preservar la vida de los derechohabientes que ingresan en espera de ser atendidos cuando enfrentan problemas de salud. Tras la muerte de Jaime García Martínez, al interior del Hospital 5 de Mayo de Tuxtla Gutiérrez, enviaron una carta pública y dirigida a la vez al delegado del Instituto Mexicano del Seguro Social en Chiapas, Miguel Angel Navarro Quintero.
Refieren que el paciente García Martínez fue ingresado el jueves pasado al hospital mencionado debido a un problema de insuficiencia renal. El diagnóstico: debía sometérsele a un proceso inmediato de hemodiálisis y a una operación, pero ambas acciones nunca fueron realizadas.
Desde su ingreso al citado “hospital” comenzó el triste vía crucis del paciente. Los pretextos fueron tantos que sería imposible enumerarlos. En primer lugar -explican- nos dijeron que no había siquiera una camilla disponible; después que la trabajadora social no laboraba ese día y, para rematar, el nefrólogo tampoco llegaría ese día.
Para el viernes, la salud de don Jaime había empeorado en gran medida y, a su lado, paseaban enfermeras, enfermeros, doctoras y doctores, sin que nadie le tomara siquiera la temperatura y mucho menos le checaran algo tan elemental como la presión arterial, a pesar de que el paciente ardía en fiebre y se quejaba de fuertes dolores en la región de los riñones.
Aseguran que aunque como familiares de Jaime clamaban para él atención inmediata, dado su deteriorado estado de salud, las cosas continuaron igual hasta el sábado, por lo que llamaron a la delegación del IMSS, situada en Tapachula.
“Teníamos la esperanza de que el “señor” delegado diera la instrucción de que lo atendieran con celeridad, sin embargo, nos dijeron que se encontraba muy ocupado, y que no podía atender nuestra llamada, pero que acudiéramos con el subdirector del hospital para explicarle el caso”.
A insistentes llamadas al delegado y luego de hacer presión, al paciente Jaime se le asignó una cama, pero ya no dentro del área de urgencias, sino en una zona donde colocan a los pacientes que se encuentran en recuperación, algo que no entendieron porque su estado de salud estaba cada vez peor.
Desde ese sábado hasta el lunes por la mañana ningún médico calificado acudió a visitar a Jaime García Martínez. El personal del hospital nos refería que el nefrólogo ya estaba en las instalaciones pero que tenía tanto trabajo que don Jaime debería esperar a que el galeno se desocupara para atenderlo. ¡Y para colmo, la cereza del pastel, se nos dijo que no había quirófanos disponibles!
Nos pidieron sangre, papeles y más papeles. Cumplimos con los requisitos y permanecimos con la esperanza de que nuestro familiar y paciente sería atendido, pero no fue así. Finalmente nos llamaron la madrugada del martes y nos avisaron que Jaime García había muerto.
Consideran que este paciente murió por la indiferencia y la negligencia del personal médico del IMSS, toleradas por sus directivos, comenzando por el delegado.
Revela la familia Cano Mancilla que el personal del hospital se pasea al lado de los pacientes con sus refrescos y tortas en la mano, haciéndose bromas y riéndose a carcajadas mientras a su alrededor hay personas que tienen que esperar horas para ser atendidas, por lo cual pagan una cuota. ASICh
