Juan Ramos/ASICH
En 15 años más podría perderse la biodiversidad que guarda la Selva Lacandona, debido a que 300 hectáreas se pierden al año por deforestación, incendios forestales y el cambio de uso de suelo, en tanto da mucha cacería furtiva, señaló Pablo Chankin Naboor, de la comunidad Lacanjá Chanzayab
Demandó que se ponga un alto a las invasiones en la reserva Montes Azules, porque de lo contrario se pierde recursos naturales importantes y se perdería la fuente generadora de agua dulce. La Selva Lacandona corre el riesgo de pasar a la historia.
Pidió apoyo a los tres niveles de gobiernos para la conservación de la Selva Lacandona por el bien de México y los mexicanos; debemos conservar la biodiversidad que ahí se tiene, para las futuras generaciones.
Dijo que se han organizado junto con los comuneros Lacanja. Naha, Metzabook, Ojo de Agua y Chankin, para frenar la deforestación y el cambio uso de suelo, solicitando la intervención del gobierno federal y del estado, porque es desmedida la tala clandestina de maderas preciosas y madera tropical.
Los depredadores de la Selva Lacandona son ejidatarios, indígenas choles y tseltales que se han asentado en los alrededores del macizo forestal, así como cazadores que solamente llegan a matar las especies de animales y los dejan tirados, no necesariamente los cazan para comer, contrario a los lacandones que gustan de apreciar la fauna silvestre. ASICH
