COFEL: Insidiosa omisión.
Víctor M. Cruz Roque
vmcruzroque@hotmail.com
Negros nubarrones de sospechas se ciernen sobre la COFEL, mientras éste órgano mantiene una actitud sordina y silente, autocomplaciente de su obesa burocracia, que destila inutilidad.
Las exigencias y los cuestionamientos crecen para que la Comisión de Fiscalización Electoral de la cara ante la sociedad chiapaneca, cumpla con las funciones constitucionales que se le han encomendado, y que, de paso obligado, justifique los 18 millones 310 mil 407 pesos que el H. Congreso del Estado le asignó para su operatividad.
Dice el Art. 17, Apartado C-ll, de la Constitución Política del Estado de Chiapas Siglo XXl: “La Comisión de Fiscalización Electoral, será el órgano del Estado de Chiapas, público, autónomo, con personalidad jurídica y patrimonio propios; será responsable de vigilar y fiscalizar, los gastos de las precampañas, campañas electorales, la transparencia y fiscalización del financiamiento que los partidos políticos, coaliciones, precandidaturas y candidaturas empleen en sus gastos ordinarios y permanentes, de precampañas y campañas electorales, así como de velar el respeto a las leyes electorales e investigar las violaciones a éstas”, entre otras cosas definitorias.
Lo que se ve se juzga por evidente e incuestionable. La sociedad chiapaneca observa el batidero promocional, con disfraces o no, los gastos escandalosos, el batidero, el desgarriate, las violaciones legales, todo, al amparo y complicidad de una COFEL inactiva, apoltronada y enclenque.
Cursitos, convenios, declaraciones periodísticas bofas, burocracias y mas burocracia, técnicos, ejecutivos, particulares, de todo tiene el Presidente de ese elefantito rosa, el tal Erik Alejandro Ocaña Espinosa y sus dos “contralores” Rafael Augusto Morales Ochoa y Francisco Moisés Bedwel Jiménez, quienes duermen el sueño de los injustos mientras en el ambiente existe una especie de valemadrismo electoral, donde las dirigencias de los partidos y los precandidatos hacen lo que quieren y como quieren, pasándose las leyes por donde el casto nombre de la espalda baja pierde su discreto nombre.
La sociedad chiapaneca posee el inalienable derecho de elegir en orden, con trasparencia, sosiego y canales democráticos, a sus representantes en los diversos niveles de gobierno. Para eso su soberana voluntad y confianza la ha depositado en las instituciones como la COFEL, por lo que espera de, en este caso específico, cumplimiento responsable; ¡valla!, sin adjetivos, simple y llanamente que actuación conforme al marco jurídico que nos rige. ¿Es mucho pedir?.
La ley, exigencia.
El Gobernador Juan Sabines Guerrero ha reiterado su compromiso con la legalidad, la democracia y la transparencia electoral. El mandatario ha insistido a partidos y precandidatos que se ajusten al marco jurídico prevaleciente. El pueblo de Chiapas confía plenamente en su gobernante, lo apoya y transita en su mismo sentir, porque ha demostrado su apego irrestricto a la constitucionalidad, que a todos nos protege, que a todos nos iguala.
El pasado 7 de noviembre, durante la transmisión de un mensaje especial al pueblo de Chiapas, el Gobernador pidió respetuosamente a todos los actores políticos que se ajusten a las leyes en vigor. Esto debió escucharlo atentamente la COFEL y debió tomar nota, inscribirlo y escribirlo para regular su conducción, aún en su entorno de autonomía.
Incluso en el H. Congreso del Estado hay voces que se han alzado para exigir a los responsables de ese membrete, que cumplan con las funciones que les da razón de ser. Lamentablemente todo sigue igual, en el más ominoso silencio.
El licenciado Erik Alejandro Ocaña Espinosa se pasa medio tiempo enviando mensajitos en el facebook y la otra mitad en los desayunaderos de la ciudad, mientras el desgarriate electoral prevalece, con presuntos informes legislativos, presentaciones de libros, publicidad para ser objeto de encuestas, gestorías, etc, etc.
Con todo y su locuacidad, el diputado del PT Enoc Hernández Cruz, solicitó en la tribuna del Congreso del Estado, que la COFEL informe sobre las actividades que realiza “para garantizar un proceso equitativo y democrático en las próximas elecciones”.
“No debe ser una institución de adorno”, soltó el imberbe legislador, refiriéndose a la COFEL y debemos reconocer que tiene razón.
Y ya en el cauce de las exigencias y en el contexto de las leyes de transparencia, fuese altamente sano que se informara a la sociedad chiapaneca los montos que en carácter de emolumentos reciben los funcionarios de la COFEL, que demuestre que su cacaraqueado “programa de austeridad” es real y no una mascarada tapa ineptitudes e irresponsabilidades.
Por último, para los chiapanecos, son vitales los procesos electorales, porque son los vínculos mediante los cuales se manifiesta la energía social, con civilidad, orden y democracia.
Eso, los canales institucionales son estrictamente necesarios para que los chiapanecos se manifiesten; por eso su vocación de trabajo, paz y desarrollo, bajo un esquema de gobierno como el que lidera Juan Sabines Guerrero.
Lo que no funciona, que se valla. Ya lo dice la siempre acertada sabiduría popular: más ayuda el que no estorba..y hace daño.
Ustedes tienen la palabra, señores de la COFEL.
APUNTES.
***El Procurador General de Justicia Raciel López Salazar, acusó de recibidas y con buenas expectativas, las reformas aprobadas en el seno del Congreso del Estado relativas a la Ley de Educación, que contempla adiciones y reformas a los artículos 6 y 35, último párrafo, así como la fracción XVll del 8º del referido precepto.
Los contenidos específicos tienen que ver con materias de prevención del delito y las adicciones, así como el respeto a los derechos humanos, acordes a como lo establece la Constitución Política Siglo XXl.
“Con la reforma del Artículo 6, el Estado además de impartir la educación básica obligatoria promoverá y atenderá los tipos y modalidades educativos necesarios para su desarrollo, así como la formación ética con el objetivo de establecer la cultura de la prevención del delito y de las adicciones”, destacó el abogado de los chiapanecos.
Es todo, gracias.
