Empezamos

Alberto Aziz Nassif
Independientemente de los eventos programados este año se abren interrogantes e incertidumbres que iremos despejando en el transcurso de los próximos 365 días. Empezamos.
En este 2012 habrá múltiples cambios político-electorales y se producirá un debate de ideas y de proyectos; la economía internacional tendrá un comportamiento variado entre las regiones que crecerán y las que tendrán recesión. Terminamos el 2011 en medio de un clima de crisis económica en Europa, con un rescate del euro y con severos planes de ajuste. Las previsiones para este año apuntan hacia una recesión en el Viejo Continente (-0.2% en Europa occidental, según The Economist), con crecimiento moderado en Estados Unidos (1.4%), con crecimiento medio en América Latina (3.5%) y con la tasa más alta en Asia (6.5%). En México se ha bajado la expectativa de crecimiento hasta un 3%, mala noticia en un año electoral.
2012 será un año de definiciones electorales. En varios países los ciudadanos iremos a las urnas. En Estados Unidos se jugará la posible reelección de Obama, en donde a pesar de la falta de crecimiento económico la aprobación del presidente ha empezado a recuperarse y los republicanos no tienen hasta el momento un candidato competitivo. También en Francia habrá elecciones (primera vuelta el 22 de abril y segunda vuelta el 6 de mayo) y la batalla será entre la reelección de Sarkozy o un posible triunfo socialista de Hollande. En Venezuela habrá comicios el 7 de octubre, y el nombre del juego es otra reelección de Chávez o una alternancia; el proceso oscilará entre la salud del presidente y la posibilidad de construir una candidatura fuerte de oposición.
En otros países se definirá gobierno, quizá en Egipto haya elecciones presidenciales; también en Kenia, Taiwán y Rusia. En China el Congreso del Partido Comunista definirá el recambio de gobernantes. En todas las elecciones democráticas habrá definiciones ideológicas, debate entre proyectos que tensarán la cuerda entre izquierdas y derechas, liberales y conservadores, estatistas o neoliberales.
En México el 1 de julio se definirán la presidencia y el Congreso (500 diputados y 128 senadores), además habrá elección de seis gubernaturas (Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Tabasco y Yucatán) y Distrito Federal. También se disputarán 887 alcaldías y 580 diputaciones locales. Los comicios mexicanos serán, quizá, el evento más importante del año. Hay dos interrogantes que acompañarán el proceso: el tipo proyectos en disputa y el número de competidores con posibilidades de ganar. El primero tiene que ver con la definición de las ideas en juego, con los debates que se logren plasmar para darle contenido a una contienda con muchos distractores, que será muy mediática y que abundará en una millonaria cantidad de spots. Es factible que se vaya a dar de nuevo una polarización de proyectos, sin que necesariamente lleguemos al nivel de encono de 2006. Si se logran posicionar candidatos y opciones de proyecto de forma diferenciada —más allá de la guerra sucia que será el clima de la contienda— veremos una confrontación entre proyectos y, como hace seis años, habrá una coalición de tipo distributivo, que es la propuesta de la izquierda, frente a una coalición de continuidad con los últimos cuatro sexenios, que podemos llamar estabilizadora.
El segundo factor que se despejará en los próximos meses tiene que ver con el número de opciones que realmente estarán en la pelea. Los últimos datos del 2011 mostraban a un puntero y dos competidores por el segundo lugar. Bajo el supuesto de que el puntero baje por la competencia y por los errores que ya empezó a cometer, entonces habrá una pelea por el segundo lugar, con mucho voto útil, de nuevo una competencia entre dos con un lejano tercer lugar. Otra posibilidad es que el ajuste de preferencias perfile una competencia entre tres opciones cercanas, lo cual abrirá una disputa que no hemos visto en las últimas sucesiones presidenciales. Estas dos posibilidades se definirán en los próximos meses.
Más que hacer predicciones y caer en la tentación del profetismo sobre quién ganará, es más importante señalar algunas posibilidades que veremos: es factible que en próximas semanas se inicie un nuevo ciclo de competencia que empezará a acomodar las preferencias con las que cerramos 2011. Este reacomodo puede tener grados de ajuste, si se profundiza se pueden producir escenarios muy diferentes a los que tenemos hoy; si el reacomodo no se profundiza lo único que veremos serán pequeños movimientos dentro de la misma tendencia con la que cerramos el año pasado. Por lo pronto, empezamos…

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