Parece que fue ayer, pero han transcurrido 36 largos años desde que con un órgano interno de difusión, la revista “el universitario” empecé en las aulas de la Facultad de Derecho de San Cristóbal a ejercer el periodismo como una actividad propia de mi vocación.
No es casual que la tesis profesional que defendí ante el cuerpo de sinodales en la Facultad de Derecho del Campus III de la UNACH para obtener mi título profesional fuera “La libertad de expresión y los derechos humanos” en materia de derecho Constitucional.
Me siento profundamente orgulloso del modesto trabajo que he realizado desde 1995 a la fecha.
Agradezco y reconozco las enseñanzas, los consejos y las llamadas de atención que recibí en los primeros años que decidí transitar por este apasionante oficio del periodismo que me convirtió desde entonces en un luchador social, porque eso en esencia el ejercicio de la libre expresión.
Lo he dicho en muchos foros y hoy lo reitero : Soy abogado de profesión; periodista por vocación y político por convicción.
En cada una de estas facetas Dios y la vida me han permitido construir muchas amistades y conocer el compañerismo de quienes como yo también se dedican a estas tres actividades, convenciéndome una y otras vez que “yo quiero tener un millón de amigos”.
