Durante dos siglos se ha realizado en Chilpancingo una festividad llamada Paseo del Pendón, que nada tiene que ver con con la actividad del mismo nombre organizada en la Ciudad de México por grupos de extrema derecha en honor al inicio del virreinato de la Nueva España.
En contraste, en la celebración guerrerense, vinculada a la Independencia, se hace gala de la vitalidad de la cultura de esa población, con la presencia de sus barrios más antiguos por medio de la danza, según refirió el promotor cultural Juan Carranza Soriano.
En la capital de Guerrero, durante dos siglos “la tradición sigue viva, pero también se fue involucrando la innovación. La historia está marcada de la danza”, comentó a este diario el también danzante.
El Paseo del Pendón de Chilpancingo reúne cada edición a “toda una diversidad de cerca de 3 mil danzantes, músicos y bailadores; se hacen carros alegóricos y participan las embajadoras de cada barrio y las colonias”, agregó.
El desfile fue instaurado por un decreto del 26 de marzo de 1825 y ya “es parte de nuestra identidad cultural, son los valores, los usos y costumbres que tiene la gente de la ciudad. Nos hace sentir orgullosos”, afirmó Carranza Soriano.
Refirió la versión del cronista José Gutiérrez en torno a que el primer pendón fue llevado a la ciudad por Mariano Matamoros, avanzada del general independentista José María Morelos y Pavón. Según esa tesis, “el pueblo se unió presentando danza para dar el recibimiento al Siervo de la Nación”.
“Otros comentarios proponen que el pendón era el escudo del municipio de Chilpancingo, y posteriormente del gobierno del Estado. El desfile lo organizaban las mayordomías y los padrinos de los santos, por ejemplo, san Mateo o las cofradías de la Iglesia. Hoy en día se organiza por un patronato con el apoyo del gobierno del estado”.
Entre las danzas que se incluyen en ese desfile se halla la de Los manueles, que muestra las injusticias de la época virreinal. Esta pieza satírica “representa a un personaje que era como presidente municipal en la ciudad de Tixtla de Guerrero, que trataba mal a los campesinos, a sus peones”, refirió Carranza Soriano.
“Todos los peones, en un cumpleaños de ese personaje, con tal de ridiculizarlo y hacerle ver que era mal jefe, le crearon esa danza, pero fue tan ridícula que se decidió rehacerla cada año.”
Antesala de las fiestas de fin de año y la feria patronal
ImagenFoto Juan Carranza Soriano
En Chilpancingo, el desfile anuncia el inicio de la Feria de San Mateo, Navidad y Año Nuevo, el domingo previo al 24 de cada diciembre. En su historia, los participantes han portado el escudo del municipio, el estandarte del estado y, desde 1979, el pendón realizado por el pintor chilpancingueño Francisco Alarcón Tapia.
Cada año, la procesión es acompañada por habitantes de los cinco barrios de la localidad: San Mateo, San Antonio, Santa Cruz, San Francisco y Tequicorral, cada uno con una muestra de variadas danzas tradicionales.
Los barrios organizan, por ejemplo, la danza de Los tlacololeros, Los diablos, Los moros cabezones, Los pescados, Los 12 pares de Francia. “Por la influencia que ya tiene la ciudad capital se empezó a invitar a grupos de otros municipios del estado y se incorporaron mixtecos, nahuas, tlapanecos, amuzgos y afrodescendientes”.
La realización de este paseo en 200 años se ha suspendido apenas en contadas ocasiones: por la obtención de la autonomía de la Universidad de Guerrero en 1960 y por la pandemia de Covid-19.
Recordó que al inicio, la festividad se realizaba el 15 de agosto por el Día de Santa María de la Asunción, pero por la lluvia de esa época, se recorrió a septiembre y luego a diciembre.
Contó que la de Los tlacololeros es la danza madre, porque su origen se puede rastrear según pinturas rupestres a un antecedente olmeca, pero también se vincula a la danza de Los zoyacapoteros, de más de 250 años de antigüedad y difundida en muchos pueblos de Guerrero.
“El tlacololero es el campesino que siembra en la ladera de un cerro lo que corresponde a la dieta del mexicano: frijol, maíz, calabaza, chile. De ahí parten también sus personajes principales: El Tigre, al que acompaña el hacendado El Maizo o su ayudante, El Salvador, un tlacololero, La Perra Maravilla y personajes del ámbito agrícola y del campo, por ejemplo, el colmenero, el chile verde, el cebollero.
“La danza de Los diablos representa los siete pecados capitales. Fue traída a Guerrero por los frailes agustinos a Chilapa. Hay otras danzas de temática agrícola y religiosa. Tenemos Los pescados o Los lagartos, que tiene influencias africanas y es de la Costa Chica. Toda esta variedad cultural para nosotros es parte de la tradición”.
El Paseo del Pendón de Chilpancingo, como anuncio de las festividades de la feria, se irradió a otros sitios, expuso Juan Carranza, como Tixtla, Quechultenango, Chilapa, Zitlala.
En la capital guerrerense, terminando el desfile cada barrio lleva a la Plaza Belisario Arteaga un “tigre”, una persona que se prepara todo un año para participar en un combate que dura cuatro o cinco horas en el llamado Porrazo del Tigre. “Es un ritual muy propio mesoamericano, porque encontramos dentro del ciclo agrícola la pelea de tigres, por ejemplo, en Zitlala, en Acatlán y en Tixtla”.
Con información de LA JORNADA
