•Centenares de migrantes esperaban la reactivación de las vías férreas para llegar a la tierra prometida.
• Mareros los más febriles
Darinel Zacarías /ASICh
Tapachula, Chiapas.- Hace meses millares de inmigrantes centroamericanos que durante semanas huían de la feroz persecución de los agentes de migración, policía sectorial y municipal, con hambre y sueño lograban subir al “a bestia de acero”, el tren que los acercaba al “sueño americano”. Ellos preferían morir o quedar mutilados si se dormían o se cansaban de ir colgados durante el viaje a vivir en medio del hambre y la pobreza con tal de llegar a Estados Unidos.
Los pasajeros de ese ferrocarril eran hombres, mujeres y niños que caminaban más de 300 kilómetros desde el poblado de Ciudad Hidalgo, frontera con Guatemala a esta localidad de Arriaga, limítrofe con Oaxaca, México, en donde el huracán Stan no arrancó las vías del tren. Hasta que hoy no hubo negociación del Chiapas Mayab y se tuvo que retirar.
“El tren de la muerte”, como también se le conocía, salía a diario de Ciudad Hidalgo, Chiapas con destino a Ixtepec, Oaxaca, pero ahora no tiene hora ni día de salida, ya que el huracán Stan arrasó con puentes y vías férreas en octubre pasado, y en Arriaga ya este medio desapareció.
El huracán Stan cambió la ruta migratoria, antes del fenómeno meteorológico, los indocumentados abordaban el tren en el poblado fronterizo de Ciudad Hidalgo y Tapachula, este último se localiza a escasos 45 kilómetros de la frontera con Guatemala.
En este tren viajaban colgados de los furgones los salvadoreños, Jorge Chamdomi, Enrique Arellano Díaz, Laura Yamileth Díaz, Esperanza Ruiz Arellano, originarios de San Francisco Goteras; las guatemaltecas Cecilia y Sofía López y los nicaragüenses Amalio, Rubén y Dinora, entre cientos y cientos de indocumentados. Quienes tuvieron que radicar en Tapachula para sobrevivir, pues “Los buitres” como conocen a la migración y a las policías, no les han podido llegar al precio.
Relataron para este medio “Un día antes de subir al ferrocarril de la empresa Chiapas-Mayab una camioneta Nissan y una Van blanca, en donde viajaban seis hombres con camisas celestes y pantalón azul “migración” nos persiguieron a un grupo de “sin papeles” que solo nos quedo escondernos en el panteón de esta pequeña localidad.
Nadie fue detenido, a pesar del hambre y desvelo logramos escapar entre las sombras de la noche.
Abusos de los cuerpos policiales
La visita de este reportero, a un tugurio de la ciudad llama la atención de los extranjeros indocumentados que se acercaron primero a pedir unas monedas, comida, agua y luego para denunciar abusos, atropellos y vejaciones de las autoridades mexicanas.
Otros esconden sus asustados rostros entre los baños, el miedo a la migración y policías locales es evidente, prefieren mantenerse a la expectativa que arriesgarse a que los detengan en una cacería de las autoridades mexicanas.
“Mire, la migra y los policías no nos dejan acercarnos al pueblo, nos detienen y nos quitan el dinero, también nos golpean e insultan, digan eso. Que el presidente Calderón se entere lo que nos hacen a los migrantes, es lo mismo que Estados Unidos le hace a los mexicanos”, señala uno de ellos.
¿Por qué se esconden?
“La migra y la policía nos joden, nos roban lo poco que traemos, nos corren, quieren que les demos dinero para que no nos detengan pero no traemos. La policía nos ha hecho disparos en el aire, demasiado nos hemos sacrificado para que nos agarren fácilmente”, denuncia un migrante originario de Tocoa Colón, Honduras, quien se negó a proporcionar su nombre.
En este grupo hay salvadoreños, guatemaltecos, hondureños, nicaragüenses y dos cubanos, trabajan en la zona baja de Tapachula. Unos de meseros, las chicas en la cocina, otros de franeleros y los demás de boleros de zapatos.
En un pequeño rancho abandonado, que se ubica a medio kilómetro de esta cabecera municipal, otro grupo de “sin papeles”, en su mayoría provenientes de Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, señalan que desde hace tres días no comen por temor a bajar al pueblo. Allá nos están esperando los policías, quieren que bajemos para “treparnos” dicen.
Los “sin papeles” presentan en todo su cuerpo piquetes de zancudos, y algunos se rapan debido a que sus cabezas se llenaron de piojos por dormir en potreros.
¿Por qué abandonaron su país?
Hay mucha pobreza, no hay trabajo, el sueldo es muy poco y no alcanza para hacerse de una casita, responde, casi todos, entre ellos, Walter Funes, un joven que prefiere guardar en el anonimato su nacionalidad.
Albergue Jesús El Buen Pastor: Cobijo a Migrantes
La encargada del Albergue “Jesús el Buen Pastor” y ganadora del Premio de los Derechos Humanos Olga Sánchez expresó “Que su albergue fue habilitado hace poco menos de cuatro años”. Ella denuncia que el 95 por ciento de los indocumentados que arriban a esta población son despojados del poco dinero y golpeados por policías mexicanos.
“Los migrantes son tratados como animales o peor, los persiguen para quitarles sus dineros… no tienen respeto hacia ellos”, dice con enojo Olga Sánchez.
Luego de que las vías férreas fueron dañadas por las lluvias provocadas por el huracán Stan, este poblado que se ubica a unos 40 kilómetros del Estado de Oaxaca y a más de 300 de la frontera de Guatemala, se convirtió en la concentración de cientos de “sin papeles” que buscan llegar a Estados Unidos. Buscan burlar las garitas de migración, sin embargo es casi imposible, pasan los que se “mochan” con los agentes, quienes según reportan 10 millones de pesos mensuales a sus altos mandos, ahí la corrupción brincan de lado a lado.
El Albergue Jesús El Buen Pastor atiende diariamente a unos 300 indocumentados que llegan para trabajar en Tapachula. Mientras encuentran trabajo o un lugar estable, siempre con el miedo en la nariz, por que los agentes de INM, AFI, PFP, PEF rastrean el olor a dinero y los explotan para que les paguen en derecho de piso o estancia.
Ahí Olga Sánchez los ayuda con lo que puede, principalmente les brinda hospedaje, alimentación y atención médica por tres días, “pues el recurso no da para más”. Argumenta
De acuerdo con las estadísticas de este albergue, Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua son los países de donde proviene la mayoría de los inmigrantes.
Los migrantes han cambiado su ruta de acceso, sus estrategias para burlar la vigilancia policial es cada vez más arriesgada. En conversaciones con los migrantes, ellos coinciden en decir que si llevan dinero, no hay problema para llegar al norte del país, los policías son maiceados.
En las garitas hay tarifas, lo peor de todo es que muchas de las mujeres centroamericanas a pesar de pagar con dólares, tienen muchas veces que acceder a ser victimas de otros abusos por parte del centenar de “ancianos perversos” que están de escaparate en las garitas de: El Manguito y El Hueyate por mencionar algunas.
Desde hace dos semanas, cuando la compañía gringa ferrocarrilera concesionada por Ernesto Zedillo Ponce de León en el sureste mexicano anunció su retiro, los indocumentados que utilizaban desde hacía muchísimos años ese medio para trasladarse al norte del país se quedaron esperando en las estaciones de Arriaga, Palenque, y Tabasco el “milagro” de que un armatoste saliera para que pudieran colgarse y continuar al “sueño americano”.
Sabido es que aquí en la costa de Chiapas el denominado por décadas tren “pollero” o “centroamericano” dejó de operar desde el 5 de octubre del 2005 a consecuencia del huracán Stan, que destruyó kilómetros de vías y una treintena de puentes ferroviarios hasta Tonalá.
Sin embargo, desde hace dos semanas el tren dejó de operar en todo el sureste mexicano, y algunos grupos de indocumentados se quedaron varados y otros emprendieron el camino a pie u otro medio de transporte.
Al respecto, ayer el Instituto Nacional de Migración comunicó que luego de haber asistido a los distintos lugares, concluyó que “no eran miles los centroamericanos en espera del ferrocarril, sino quizá unos quinientos en total en Tenosique y Balancán, Tabasco, en Palenque y Arriaga, Chiapas, y en Ixtepec, Oaxaca”.
Según la gente de Rafael Pretelini Poucholen argumentan que “cerca de medio centenar de migrantes se entregaron de manera voluntaria para ser repatriados, y unos cien indocumentados más fueron aprehendidos por encontrarse ilegalmente en México”.
El INM en una entrevista realizada por el colega Gonzalo Egremy reportero de “Prensa Grafica” detalla según ellos que “con absoluto respeto a los derechos humanos, y luego de haberlos dotados de alimentos, agua y algunos revisados médicamente, los cerca de doscientos centroamericanos, entre ellos sólo trece salvadoreños, fueron trasladados en autobuses a la estación migratoria de Tapachula a donde arribaron hoy viernes”.
Tras indicar que los migrantes “atendidos” en Tabasco ingresaron sin documentos procedentes de Guatemala, por la zona selvática de El Petén, el INM señaló que será hasta la otra semana cuando se repatrié a los centroamericanos en autobuses hasta las fronteras de sus países.
El cónsul general de El Salvador para el sureste mexicano, Nelson Cuéllar Hernández, dio a conocer que junto con los vicecónsules, Vilma Mendoza y José Fredy Portillo, acudieron a Arriaga, donde entregaron al albergue para migrantes un donativo de alimentos.
Cuéllar Hernández indicó que platicó con los pocos salvadoreños en la casa del migrante de Arriaga y en las vías del tren, y que todos coincidieron en que tenian varios días de estar en ese municipio, a la espera de la reactivación del tren que los llevara al norte de México para arribar posteriormente a los Estados Unidos.
Pareciera que el milagro se termino, el vehiculo oficial de los migrantes dejó de funcionar, ahora los agentes de migración orquestan nuevas formas de extorsión. Las propiedades y vehículos que han adquirido no son equitativas a su sueldo, pues hoy la ganga migratoria es redituable, similar al narcotráfico. ASICh
