Augusto Solórzano López /ASICh
Las letras, la narrativa, el decir, escribir, dejar huella, van hermanados para registrar los eventos y las proezas. Siempre tiene que haber alguien. Pocos, muy poco saben que en el puñado identificado como “Pañuelo Rojo” de 8 hombres uno era fotógrafo – periodista y registró con detalle la aventura.
La expedición del grupo “El Pañuelo Rojo”, (hoy) 31 de marzo del 2012 cumple su LII (52) Aniversario sin lograr ser reconocido como debiera; simples “aleteos” de dos que tres que más parece lucimiento personal de ahora y no del ayer, no de la historia. De los gobiernos municipales y del estado muy poco se puede decir y lo que se advierte es una apatía terrible que a la vuelta de 52 años ya debía tener uno o más volúmenes que documentaran esta parte desconocida del siempre ofendido Chiapas.
El grupo explorador “Pañuelo Rojo”; simplemente se les ocurrió internarse al esplendoroso “Cañón del Sumidero”, cuál fue su preparación, cuántos fueron en verdad y de los que formaron el compacto grupo que vieron y cómo vivieron esos largos 9 días de 25 kilómetros de travesía.
Conocer el antes, el durante y el después de lo que se ha dado en llamar la “conquista” del Cañón del Sumidero, qué pasó; y es que no fue poca cosa que a lo largo de 90 años hubieran cuatro intentos. Todos fallidos.
Esa historia existe y se debe a la viva experiencia de quien no se lo contaron, él, fue entró, avanzó, padeció, vio, vivió, sufrió y arriesgó como sus demás compañeros (7) y a su salida escribió y describió la historia que está contenida en un legajo aún conservado.
El autor: Eneas Cano Zebadúa.
El, dejó para la posteridad esa memoria que no ha encontrado el cauce adecuado para su rescate. Su hijo, Ricardo Cano Hernández ha tocado puertas y dedicado tiempo con el fin de lograr que ese documento no se pierda. Nada ha sido posible.
Es, digamos un “borrador” que comprende desde cómo arrancó la preparación y conformación del grupo; el inicio del recorrido por el Cañón del Sumidero, qué y con quién se encontraron adentro, cómo pasaron las noches y cómo salieron por la ahora presa “Chicoasén”.
Un recorrido explicado por el extinto Eneas Cano Zebadúa a su manera como columnista y fotógrafo de un periódico local que, nunca publicó y permanece inédito, además de muchas fotografías; dos que acompañan este escrito, eran inéditas hasta ahora.
Qué contiene realmente esa memoria no lo sabemos, se podrá conocer solo mediante un libro llamado a ser editado ¿por quién? De otro modo no creemos que sea posible. Esa es la postura de quien lo tiene bajo celoso resguardo, Ricardo Cano Hernández.
Por eso estas líneas y con motivo al 52 Aniversario de la Expedición del Grupo “Pañuelo Rojo”, se las dedicamos como un sentido homenaje de admiración y respeto al arrojado periodista y hombre de valor, Eneas Cano Zebadúa.
Como también lo hemos hecho en anotaciones pasadas y recientes a los demás componentes, Jorge Narváez, Domínguez, Maximiano Hernández Castillejos, Salvador Hernández Castillejos, Rodulfo Castillejos Sánchez, Ramón Alvarado Zapata, Nabor Vázquez Juárez y Martín Pérez Chamé.
El recuerdo homenaje a Eneas Cano Zebadúa que, si viviera estuviera cifrando los 84 años, es de justicia ampliarlo a su familia, pero sobre todo a su compañera de vida, Doña Bety Hernández González a quien le muestro en anexa fotografía.
Y la pregunta, cuántos años más necesitaremos para que las instancias de cultura o los propios Ayuntamientos municipales y gobiernos estatales volteen la mirada y retomen estos olvidos que, son parte de la vestidura histórica del pueblo de Chiapas. ASICh
