Demetrio Sodi de la Tijera
No coincido con aquellos que consideran que el “acuerdo” que se logró para evitar un enfrentamiento en la ceremonia del Informe representa un éxito para el presidente Calderón y para la política. Es cierto que se evitó un choque de consecuencias mayores, pero que el Presidente no haya podido leer su informe en la máxima tribuna del país es un fracaso para todos aquellos que creemos en el diálogo y los acuerdos, y es una muestra más de que el Congreso, los legisladores y los partidos no están a la altura de lo que el país requiere.
El que no se haya podido llevar a cabo el Informe en el Congreso privó a muchos mexicanos de la posibilidad de conocer cómo va el país y cuáles son los puntos de vista de las diversas fuerzas políticas. El Informe dejó de ser, desde hace muchos años, un acto exclusivo del Presidente y se convirtió en un espacio del gobierno y las fracciones parlamentarias para presentar su visión y evaluación del país; con la cancelación del Informe perdimos los ciudadanos la oportunidad de ver y oír al gobierno y a las diferentes fuerzas políticas, pero los que más perdieron, fueron los legisladores, que renunciaron a su derecho de exigir al Presidente comparecer ante el Congreso, como sucede en la mayoría de los países del mundo.
Desgraciadamente, todo el debate posterior al Informe se ha centrado en comentar la frustrada ceremonia en el Congreso y la censura a la presidenta de la Cámara de Diputados, y el Informe en Palacio Nacional, y no ha habido tiempo para analizar cómo va el país y qué se requiere para salir de la mediocridad política y económica en que estamos metidos desde hace muchos años.
El país no está funcionando ni en lo político ni en lo económico, y es preocupante ver cómo en las fuerzas políticas se van imponiendo, sobre todo en el PRD, las posiciones duras, o sea aquellas que no quieren llegar a ningún acuerdo. ¿Por qué la mayoría de los mexicanos, sobre todo los más pobres, tienen que pagar con falta de empleos y oportunidades los radicalismos de grupos que basan toda su acción política en desconocer y boicotear al gobierno? Aun cuando estos grupos consideren ilegitima la elección y al Presidente, no tienen derecho a fastidiar a millones de mexicanos con una estrategia de auténtico sabotaje.
La economía del país no va bien, y no podemos conformarnos con crecimientos de 2% o 3% como los que se esperan para los primeros tres años del sexenio. Si bien son alentadoras algunas cifras del Informe como: la disminución de la pobreza extrema, la creación de 618 mil empleos y los 13 mil 244 millones de dólares de inversión extranjera, no puedo coincidir con el optimismo del Presidente de que vamos por el camino correcto cuando la economía mexicana tiene 25 años sin funcionar y el actual gobierno le apuesta a la misma estrategia que no ha dado resultado.
En el mundo hay mucho dinero dispuesto a invertirse en nuestro país, pero los temores crecientes sobre nuestra estabilidad política y la imposibilidad de llegar a acuerdos, la falta de reformas y proyectos concretos de inversión y la falta de seguridad jurídica provocan que las inversiones se vayan a otros lugares.
Para echar andar la economía y el empleo se requieren cambios y reformas profundas que permitan atraer mayor inversión nacional y extranjera, y para lograrlo se requieren legisladores y partidos que dejen de lado posiciones radicales y se decidan a buscar acuerdos. Desgraciadamente, los partidos y los legisladores mexicanos están más preocupados por sus intereses electorales y políticos que por los problemas que afectan a la mayoría de la población: economía, empleo, seguridad.
El Congreso ha demostrado que no puede con el paquete, y que no es el lugar para lograr los acuerdos que requiere el país, por lo que hay que crear nuevos espacios de diálogo y concertación al margen de las pugnas políticas y partidistas. Crear un “consejo económico y social” con la participación del gobierno, los sindicatos, los empresarios, y representantes de la sociedad civil y académica, puede ser actualmente una alternativa para alcanzar los acuerdos que los legisladores han sido incapaces de lograr.
demetriosodi@hotmail.com
Analista político
