La exposición Mujeres y represión franquista: Las Rosas de Paterna y las Guardianas de la Memoria, de la fotoperiodista valenciana Eva Máñez, que alberga El Colegio de México (Colmex), pone el foco en las mujeres que, tras el fusilamiento de sus familiares, se enfrentaron al silencio, la marginación y el olvido impuesto durante la dictadura franquista.
Madres, esposas, hijas y hermanas de las 2 mil 238 personas fusiladas en el Terrer de Paterna, en Valencia, España, protagonizan una historia de resistencia y memoria. La muestra también recupera del olvido a las únicas 20 víctimas femeninas del paredón de Paterna, muchas de ellas desconocidas.
“En un momento de auge de los totalitarismos y del fascismo, una exposición como ésta es muy importante porque nos permite recordar la peligrosidad de quienes intentan eliminar y ridiculizar a los que no se someten”, apuntó Máñez en entrevista con La Jornada.
La muestra reúne las imágenes de los procesos de exhumación realizados durante la década reciente en Paterna. En esta serie sobresalen fotografías en las que se observa a un grupo interdisciplinario de historiadores, arqueólogos, antropólogos y forenses que excavan hasta poner al descubierto los restos humanos de las víctimas.
En la exhibición, que lleva el subtítulo Guardianas de la memoria, se muestran los retratos de las mujeres que perdieron un hijo, un esposo o un hermano con la fotografía de su familiar fusilado. Cada imagen está acompañada por su historia, contada desde una perspectiva feminista.
Ahí coinciden historias como la de Carmen Gómez Sales, quien buscaba a su abuelo, Vicente Gómez Mar, cuyos restos fueron localizados en la fosa 112, o la de Flora Caballero García, quien buscaba a su hermano, Bernardo Caballero García, localizado en la fosa 113.
Máñez señala que ésta es una de las partes de la exposición que más la ha afectado de manera personal.
“El desplegable de Guardianas de la memoria es una pieza artística realizada para recrear la intimidad; por eso las fotografías son pequeñas, para que el espectador tenga que acercarse para verlas y leer las historias. Buscaba la intimidad que se da cuando se cuentan las historias a la oreja”, apuntó la fotógrafa.
La muestra continúa con unos prismas triangulares donde se encuentran las historias de las 20 víctimas femeninas del Terrer de Paterna. Entre ellas destacan Rosario Migoya, acusada de ser miliciana; Encarnación Iranzo Pradas, señalada de recaudar fondos para los milicianos, o Angelina Barber Pastor, madre de un miliciano.
“Es verdad que algunas fueron asesinadas por ser madres, esposas o hijas de algún miliciano, pero también es verdad que otras tenían un papel activo en la defensa de la República y contra el franquismo”, explicó Máñez.
En el centro de la exposición se ubica un jarrón con rosas, y cada una de ellas con una tarjeta con el nombre las 20 mujeres, su pueblo de origen y la fecha de su fusilamiento. “Esas rosas ahora están frescas, pero con los días se marchitarán; es una metáfora del paso del tiempo”.
La exposición Mujeres y represión franquista: Las Rosas de Paterna y las Guardianas de la Memoria forma parte de las jornadas académicas Del refugio español republicano a las expulsiones contemporáneas: Exilios, memoria democrática y movilidades forzadas.
Desde su perspectiva, Pablo Yankelevich, doctor en estudios latinoamericanos, consideró que la colección también tiene un vínculo con la realidad mexicana. “Cuando la vi, pensé que esta exposición, lamentablemente, tiene mucho que ver con México, país de fosas clandestinas, que, a diferencia de España, todavía no cuenta con una política capaz de detener lo que está sucediendo con las personas desaparecidas y asesinadas”, apuntó.
La exhibición, que ya se presentó en Cuba, Argentina y Luxemburgo, estará abierta al público durante septiembre en el vestíbulo de la biblioteca de El Colegio de México (Carretera Picacho Ajusco 20, colonia Ampliación Fuentes del Pedregal).
Con información de LA JORNADA
