Hay regiones en nuestra geografía que no solo representan tierra, sino la memoria viva de nuestros pueblos y los Chimalapas, que abraza los límites entre Chiapas y Oaxaca, ha sido históricamente un territorio de desencuentros, un mapa donde las líneas fronterizas a menudo se han dibujado con la tensión del conflicto.
Sin embargo, en tiempos donde la polarización parece la ruta más sencilla, surge una verdad inquebrantable: ninguna frontera vale más que la vida de un ser humano, y eso lo entiende bien el gobernador Eduardo Ramírez, por eso es un político visionario, de paz y de valores.
En lo personal, sigo de cerca este conflicto desde que Luz Vasallo hacía duras declaraciones en 1990; sin embargo, este es un pleito estéril que arrastra más de 50 años de antigüedad; el verdadero dilema hoy en día no radica simplemente en definir a qué estado le pertenece la franja limítrofe, sino en enfrentar una realidad incómoda: el deseo de ciertos sectores oaxaqueños de apoderarse de estas tierras con fines que operan fuera de la legalidad.
Bajo esta premisa, la administración del gobernador chiapaneco, ha marcado con sus declaraciones y acciones, una defensa firme del territorio chiapaneco basada en el amor a la vida, el entendimiento político y los acuerdos pacíficos, que quede claro, cuidar la tierra no tiene por qué significar heredar la violencia a las siguientes generaciones; al contrario, defender Chiapas hoy es defender la integridad de su gente.
La presencia de la policía como de Pakales, es muestra de ese férreo interés de defensa a la paz y al diálogo, no de sembrar violencia a costa de lo que sea, tan es así, que el gobierno de Oaxaca aplaude estas acciones y no enfrenta, por el contrario, escucha y también atiende el tema.
Es aquí donde el llamado a la legalidad agraria adquiere un peso histórico impostergable, la justicia en el campo mexicano no puede ser rehén de intereses mezquinos, invasiones sistemáticas o lagunas jurídicas que solo benefician a unos cuantos a costa de la tranquilidad de las familias chiapanecas, como lo decían los abogados de barras y colegios en rueda de prensa.
El marco institucional debe ser respetado con absoluta firmeza: ni despojos simulados, ni concesiones al margen del derecho; exigir legalidad en la tenencia de la tierra es la única vía limpia para neutralizar las ambiciones ilegítimas sobre los recursos naturales y ejidales de la zona que quieren destruir los invasores.
Por ello, el mandatario estatal ha entendido que el verdadero liderazgo no se mide por la capacidad de confrontación, sino por la templanza para exigir el orden constitucional mientras se tejen puentes de tolerancia.
La violencia entre ciudadanos, hermanos de una misma raíz comunitaria, es una herida que tarda décadas en sanar, con este enfoque humanista, la prioridad absoluta en la zona de Chimalapas ha sido resguardar a cada familia y proteger el entorno natural que los cobija, demostrando que la ley y el respeto a los derechos humanos son el único escudo legítimo para salvaguardar nuestra soberanía.
Hoy queda demostrado que el gobernador defensor de la vida, más que de tierra, tiene aliados como Òscar Aparicio, que ha trabajado por el orden, la estabilidad social, el desarme, la paz; obedeciendo ahora para el caso Chimalapas, con el ánimo de entender que no hay enemigos para Chiapas, que todos somos mexicanos, que y se decidió ser mexicanos un 14 de septiembre, es porque se quiere esa armonía social.
El mandatario Ramírez Aguilar y Aparicio Avendaño, son piezas nacionales, que ha visto puntualmente la presidenta Claudia Sheinbaum, como lo mejor del tablero de ajedrez político, una mancuerna que da resultados no solo a Chiapas, sino a México, por eso ella como jefa suprema de las fuerzas armadas, viene constantemente a estas tierras del sur, porque encuentra eco en todo.
HIDALGO
Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor, es quien inicia la Independencia de México, en realidad, del México antiguo, pues no es el que conocemos ahora, que agrandó su espacio hacia el sur, aunque perdió en el norte.
Hidalgo nació el 8 de septiembre, un sacerdote que mostró siempre dote de inteligencia, fue diocesano y recibía órdenes del obispado de Michoacán, algunos dicen que su pleito fue personal con la Corona Castellana, más no España, que en realidad no existía como país, otros más, que efectivamente se emocionó con Napoleón y por eso lo motivó a iniciar la guerra.
Lo cierto es que, hoy México, es un país libre, autónomo y soberano, aunque la presión de Estados Unidos ha permanecido desde la creación de esa nación vecina, todos querían estas tierras, hasta los franceses y otras naciones de Europa, que nunca pudieron lograr, algunos ni siquiera entrar e intentar.
Claro que es un orgullo y muy motivante, el ser mexicanos, tener como héroe al sacerdote católico, que junto a muchos, consolidaron un cambio, que no fue siempre para bien, pues la muestra, es que tuvimos guerras tras guerra, incluso en Chiapas en 1994, lo que significa que no es total el logro de esa lucha.
La esclavitud sigue, de otra forma, la explotación laboral, el tema de la tierra, el problema hacia las mujeres, en fin, la Independencia es una realidad, pero no se ha cerrado, en ese entonces, solo había 19 de los 31 estados actuales, se llamaba Distrito Federal y no Ciudad de México, se contaba con Texas y hoy eso es Estados Unidos, se llamó Alta California, luego Baja California Norte y hoy hasta el Norte le quitaron, dejando solo a Baja California Sur.
Hidalgo es historia, una historia mal contada, que debería darse realmente en escuelas, no para sublevar a la sociedad, sino entender porque se dan los movimientos armados, porque se da la vida y porque se debe amar al país, somos una historia viva que los hijos de los hijos contarán, sabrán que hicimos y dejamos de hacer por ellos, en el tiempo de que nos tocó vivir.
