PITA LADDAGA
Qué leer
En los primeros años de primaria:
-Libros de distintos géneros y temas. No sólo los cuentos interesan a los niños. Su curiosidad es muy grande y quieren saber de todo. Ningún tema es aburrido si está tratado de manera interesante y a su nivel. Puede ser que el niño quiera escuchar su cuento favorito una y otra vez. Hay que darle gusto, pero también presentar libros nuevos.
-Los libros de imágenes con pocas palabras que le leíamos al niño cuando era pequeño se convierten ahora en materiales que él puede dominar por su cuenta. Eso le da una gran satisfacción.
-Los libros demasiado difíciles para su capacidad lectora son perfectos para leérselos en voz alta. Él todavía no puede leer “de corrido”, pero sí es capaz de disfrutar las aventuras y las historias complejas.
-Le gustan los cuentos fantásticos y los relatos sobre la vida de niños como él, las narraciones sobre animales, o sobre monstruos, los libros creativos y chistosos.
Los pre adolecentes
-Son más independientes y tienen gustos más definidos. Quizá les interese alguna revista sobre futbol, motocicletas, animales o manualidades. Si un libro los atrapó, buscarán obras del mismo escritor o sobre el mismo tema.
-Aunque los cuentos de hadas todavía lo emocionan, en general prefieren los relatos más realistas. Les interesa la historia y la vida en otros tiempos y en otros lugares, las biografías, las novelas de aventuras, de suspenso, amor o miedo.
Cuando leer
Es conveniente fijar un tiempo para leer en voz alta. El hábito se forma mejor si lo hacemos a una hora fija. Puede ser después de comer, antes de dormir, la mañana del domingo o cualquier momento en que estemos tranquilos.
Bastan diez o quince minutos todos los días-o lo más frecuente que sea posible- para los más chicos, y media hora quizá para los adolecentes. La mejor señal de su interés será que nos pidan al final del cuento o del capítulo:”¿Me lees otro ratito?”
Cómo leer
-Es importante preparar y practicar la lectura. Leer el cuento con anticipación para saber de qué se trata, y también para evitarnos sorpresas al leerlo a nuestro hijo.
-Dar expresión a la voz cuando leemos. Hacer sentir la emoción de cada personaje. Divertirnos haciendo que cada uno “hable” con una voz diferente.
-Leer como si estuviéramos haciendo una confidencia. Lo que estamos narrando es algo muy interesante sobre otras personas, un secreto entre nosotros.
-Imaginarnos lo que vamos leyendo, ponerle cara al protagonista, ver en nuestra mente dónde vive, de que tamaño es, como está vestido. Solo así, el niño también podrá recrearlo en su cabeza.
-Cambiar el volumen y el ritmo de la lectura según la acción y hacer pausas para mantener la atención; incluso podríamos imitar el sonido de la lluvia, el soplar del viento o el motor de un carro. En un momento emocionante podemos leer despacio para crear suspenso y cuando la acción va más de prisa, podemos leer rápidamente.
-No dejar el libro a la mitad. Si es muy largo, es preferible terminar el capítulo.
-Si el niño está aprendiendo a leer, podemos deslizar el dedo bajo las palabras para que siga la lectura. También podemos hojear el libro con él y ver las ilustraciones para predecir lo que va a suceder: “¿ Por qué el conejo tiene esa expresión tan divertida? Seguro está preparando una trampa al coyote”
Leer y escribir forman parte de un mismo proceso
Son lo mismo que escuchar y hablar con alguien. El niño no solo quiere escuchar, también quiere decir. Lo mismo sucede con el lenguaje escrito. Él quiere expresar sus ideas, escribir su nombre, darnos un mensaje. Es importante apoyar este deseo, fomentar sus primeros textos y ayudarle a poner por escrito lo que quiere decir.
No importa que escriba “bonito”, lo importante es que se comunique y se sienta orgulloso de su mensaje.
Los niños pueden “editar” sus propios libros
Para fabricar un libro, podemos cortar a la mitad varias hojas blancas de papel. Recortar un folder o una cartulina ligeramente más grande que las hojas para formar la cubierta. Doblar a la mitad y engrapar por el doblez. Escribir el título y el nombre del autor (el niño) en la cubierta.
En el interior, se puede disponer el texto en un lado y en el otro las ilustraciones.
A los pre adolecentes quizá les resulte interesante escribir un diario. Registrar lo que sucede cada día o cada semana será un recuerdo agradable.
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