PITA LADDAGA
ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA FAMILIA 2ª.PARTE
Así como las personas evolucionan, las familias también van cambiando.
Las familias pasan por diversas etapas: funcionan de manera diferente cuando los hijos son pequeños, cuando entran a la escuela o llegan a la adolescencia. Todas las personas y las familias necesitan detenerse en el camino de cuando en cuando para reflexionar sobre las nuevas circunstancias que se van presentando y modificar, si es conveniente, su modo de actuar y relacionarse.
En cada etapa, nuestro hijo e hija requiere distintos cuidados, ayuda, atención y guía que van transformándose a medida que madura y se hace independiente. En cada etapa también nosotros vamos cambiando y hemos de satisfacer nuestras necesidades personales al mismo tiempo que fortalecemos los vínculos familiares y encontramos nuevas formas de compartir y apoyarnos unos a otros.
Los padres enseñamos a los hijos con nuestra propia vida.
El trabajo principal de los padres en la educación de nuestros hijos e hijas es el que hacemos sobre nosotros mismos ; lo que les trasmitimos es lo que somos en verdad.
Los niños aprenden normas, valores y comportamientos cuando observan nuestra forma de actuar, de tratarnos unos a otros, de expresar nuestros sentimientos, de poner límites y atender las necesidades de los demás, de manifestar cariño, de hacernos responsables y comprometernos con otros y con la comunidad. Ser el modelo de nuestros hijos supone una gran responsabilidad y un esfuerzo constante; nos exige revisar las creencias y costumbres que han pasado de generación en generación hasta llegar a nosotros, cuestionarlas con sentido crítico y arriesgarnos a buscar una mejor manera de vivir. Muchas veces tendremos que superar dificultades, desafiar personas, controlar impulsos. Para lograrlo, se requiere un gran amor a nuestros hijos y tener muy claro lo que queremos lograr con su educación.
Los ideales orientan nuestros pasos y nos dan fuerza para seguir luchando
Es necesario tomar una decisión ante las dificultades de todo tipo que vivimos los padres, ante el agotamiento, el fracaso o la tristeza. O nos dejamos vencer por las circunstancias o bien mantenemos en la mente y el corazón nuestros anhelos y valores, y aprovechamos los obstáculos para crecer y para dar a nuestros hijos un ejemplo de valentía, de esperanza y de amor.
Lo que se propone son actitudes, acciones y soluciones que parecerían no tomar en cuenta las complicaciones de la vida cotidiana y las condiciones difíciles que padecen las familias.
Y sin embargo, estas sugerencias han surgido de la experiencia de muchos padres que, como todos nosotros, han enfrentado problemas serios y se han equivocado muchas veces. Al ser conscientes de sus errores y tratar de corregirlos, ellos encontraron maneras útiles y benéficas de relacionarse con sus hijos y apoyarlo en su proceso de desarrollo.
Quizá no siempre sea posible llevar a cabo las sugerencias aquí planteadas, pero sostener una aspiración y entender que lograrla en alguna medida significa dar a nuestros hijos una vida más plena y más feliz, nos puede dar el aliento suficiente, no para ser perfectos, pero sí para intentar ser mejores padres cada día.
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