Día de luto para la libertad de expresión en Acapulco

¿A quién convencen?


Pronunciamiento de la Comisión del caso Amado Ramírez

Hoy se cumplen dos meses del asesinato de nuestro compañero periodista Amado Ramírez Dillanes y dentro de cuatro días se cumplirán ocho del asesinato de Misael Tamayo Hernández.
Cuatro años han pasado desde la desaparición de Leodegario Aguilera Lucas y el homicidio de Rafael Villafuerte Aguilar; y 10, de que fuera victimado Abel Bueno León.

En todos los casos, la respuesta de las autoridades ha sido la misma: investigación sin resultados creíbles, abandono de las pesquisas y lanzamiento de una sombra de sospecha sobre las víctimas.

En el caso de Amado Ramírez, ayer fue consignado ante un juez el presunto asesino material, Genaro Vázquez Durán. Pero el hecho, lejos de traer tranquilidad al gremio periodístico, arroja más dudas que certezas, y llama la atención que las autoridades no hayan emitido una información oficial al respecto.

¿Dónde quedó el móvil del crimen? ¿Por qué lo mataron? ¿Cómo se fraguó, por quién o por quienes el asesinato? ¿Cómo es que los mismos datos que antes obligaron al arraigo del inculpado durante casi dos meses por carecer de elementos probatorios, ahora permiten su consignación? ¿Era la única pista posible? ¿Quién garantiza hoy que la encarcelación no sea pretexto para dejar pasar el tiempo, como ya han transcurrido los dos primeros meses? ¿Se mantiene la tesis inicial de la Procuraduría de que el crimen fue “por una muchacha”? Si ella tenía vínculos con Genaro Vázquez, pero no se conocía con Amado, ¿cuál es la relación? Y de Leonel Bustos, el otro arraigado: ¿de veras ningún elemento lo vinculaba al asesinato? ¿Cuál es su situación jurídica? ¿Cómo es que primero fue detenido por la PFP, interrogado por la PGR y en ese momento no se le encontró ningún delito federal, sólo ahora?

Son más las preguntas que las respuestas. ¿A quién intentan convencer de que la pesquisa no camina rápido hacia el archivo?

En el caso de Misael Tamayo, las investigaciones están peor porque ni siquiera existen. Como se sabe, el director del diario Despertar de la Costa fue sacado de sus oficinas por el ex comandante de la Policía Investigadora Ministerial, Reinaldo Ríos de los Santos y después apareció muerto en un hotel con piquetes de aguja en el brazo.

Eso llevó a la Procuraduría a declarar que murió por sobredosis, pero estudios de laboratorio demostraron después lo que todos sabían: que el comunicador no era adicto a ninguna droga. Y Reinaldo Ríos, quien se pasea con tranquilidad por Zihuatanejo tras desaparecer por un tiempo desde la muerte de Misael, no es ni siquiera requerido por las autoridades para que explique lo que sucedió ese día.

El caso de Misael Tamayo Hernández es más grave incluso, porque ni siquiera la Comisión Nacional de Derechos Humanos se ha interesado en él, y tampoco ha tenido la cobertura informativa que el caso de Amado.

Por ello exigimos al gobernador Zeferino Torreblanca Galindo que se comprometa en los hechos, no sólo en el discurso, con el ejercicio periodístico. Su gobierno tiene la obligación de esclarecer estos asesinatos, esto no es una cuestión de gustos.

La impunidad con que se ha cubierto estos crímenes no puede sino considerarse un atentado a la libertad de expresión, porque más allá de cuál haya sido el origen de cada uno, dejarlos sin castigo es un mensaje claro de que cualquiera puede agredirnos, amenazarnos o asesinarnos y nadie será castigado.

Por eso, también, es que periodistas de todo el estado hemos compartido y asumido el compromiso de declarar desde hoy al 7 de Junio –fecha instituida en México como el Día de la Libertad de Expresión- como lo que en realidad es en Guerrero: un Día de Luto para la Libertad de Expresión.

Hoy 6 de junio nos manifestamos para exigir claridad y certeza en el caso de Amado Ramírez; investigación real en el de Misael Tamayo; reapertura en los de Leodegario Aguilera Lucas, Rafael Villafuerte Aguilar y Abel Bueno León, y castigo irrevocable a los victimarios de todos.

Y para el jueves 7 de junio, manifestamos que no tenemos nada que celebrar, y sí un luto que nos llena de coraje y nos impulsa a seguir luchando. Declaramos, desde Guerrero para todo el país, al 7 de Junio como Día de Luto para la Libertad de Expresión y conminamos a todos los periodistas a expresarlo en las reuniones que celebren este día, y a portar distintivos negros.

Al gobernador le recordamos que la Procuraduría no puede ser conducida con simple buena fe, sino que debe dar resultados eficaces y creíbles, y que su gobierno, como todo el que se precie de ser democrático, debe garantizar el ejercicio periodístico, no como un empleo, sino como una actividad que contribuye a la democracia real de un estado.

Por la Comisión

Maribel Helguera Sánchez, Roberto Ramírez Bravo, Carlos Ortiz Moreno, José Antonio Sánchez e Ignacio Hernández Meneses.

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