Despunte

René Delios

Luego de que la periodista Carmen Aristegui calificará de “ridícula y patética” la respuesta de Carlos Salinas en torno a las declaraciones acusatorias de Miguel de la Madrid, que tachó a ese gobierno de la “Solidaridad” de corrupto, la especulación del porqué dicha entrevista se da a conocer luego de un mes de realizada, crece entre el lector con tres dedos de frente.Aristegui se apresuró en aclarar a José Cárdenas, de Radio Fórmula, que De la Madrid “es un hombre lúcido”, y todavía agregó que “Estamos hablando de un ex presidente que aún reconoce quién es quién y no está delirando ni agonizando”.
Ciertamente como todo político –igual que Ahumada- Salinas solo incluyó en su carta la parte que le convenía, de la misma manera que De la Madrid cuando, se retractó de lo que dijo sobre Salinas.
Ciertamente en nuestra política hay que aclarar muchos puntos que permanecen en la penumbra –como la masacre del 68 o Corpus Cristi en el 72, ambos sucedidos en el siglo XX-, pero revivir a éstos políticos de controversial y malos gobiernos no tiene caso, pues no serán juzgados por nada y la polémica de referencia no contribuye en nada, a mejorar la calidad de la política que vivimos, llena de tráficos de influencia en torno al poder, y de corrupción política en los partidos.
No es la primera vez que la periodista esta en medio de éste tipo de declaraciones y controversias; lo hace incluso con políticos de las entidades del país, que en el caso de Chiapas incluyó una entrevista con Isabel Arvide en una defensa abierta a Mariano Herrán Salvatti, días antes que el Juez Primero del Ramo Penal de la ciudad de Tepic, Nayarit, dictará auto de formal prisión en contra de Herrán Salvatti, por el delito de homicidio calificado en agravio de Miguel Ángel Rodríguez Cruz, por hechos ocurridos la madrugada del 5 de agosto del año 2001 en la ranchería “El Chorro”, municipio de Villaflores, y que incluyó posteriormente la detención del otrora magistrado presidente del tribunal de Justicia, Miltón Escobar castellanos, recluido en el penal de El Amate, en Cintalapa.
No volvió a hablar del asunto, y eso que increpó al gobierno de Chiapas junto con la periodista Arvide, de autoritario por la detención en enero, de exfiscal antidrogas.
En medio de una crisis financiera, en medio de una contingencia sanitaria, en medio de la reactivación sangrienta del narco en Tabasco, aparecen estas versiones de que hubo fraude en las elecciones presidenciales de 1988, según De la Madrid, y luego las aclaraciones moderadas de Salinas.
¿Para qué?
¿Protagonismo de los dos personajes y en medio la periodista?
Como en todo los subsecuentes días aclararan el objetivo político de esto, que es más morbo que realidad pues en honor a la verdad jamás sabremos a detalle que pasó en las elecciones del lejano 1988, y menos en el sexenio de De la Madrid, en dónde la ola de represión en contra de los que pensaban diferente a su régimen –y del magisterio de la CNTE en Chiapas, cuando gobernaba Absalón Castellanos Domínguez- estuvieron a la orden del día.
Sin duda cada administración de éstos personajes del pasado establismenth mexicano tiene intríngulis; desenredarlo no es fácil; muchas veces ni los propios mandatarios saben a ciencia cierta cómo se dieron las cosas, como le sucede a Echeverría ante los señalamientos que se le hacen por aquella su “Federal de Seguridad” que reseña Aguilar Camín en la “Guerra de Galio”, y cuyo mayor protagonista, Fernando Gutiérrez, Barrios, ya no vive para contarlo.
En política la especulación se enriquece con realidad y ficción.
La realidad en éste caso son Miguel De la Madrid y Carlos Salinas, ambos expresidentes; la especulación crece de lo que cada uno dice a modo, y se enriquece de lo que los medios le agregamos.
Eso sí, la periodista señala que nadie la utiliza con fines partidistas, y menos buscar desprestigiar a los gobiernos del PRI.

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