Desde Los Altos

Fredy López Arévalo

Como dije en mi entrega de ayer, en San Cristóbal de Las Casas confluyen nacionalidades y culturas diversas, y se recrean y retroalimentan diversas maneras de concebir el mundo, y, como en ningún otro lugar de Chiapas, confluyen y se influyen un rico mosaico de cosmovisiones; pero hablar de Israel y la reciente visita del embajador Yosef Livne a Chiapas puede generar ampollas, sobre todo porque los palestinos son musulmanes, y porque aquí, en San Cristóbal de Las Casas, se han convertido al Islam al menos 300 familias chamulas.
La ecuación podría parecer muy simple, pero no lo es, porque los árabes son musulmanes y los chamulas convertidos al Islam fueron conversos por españoles del Movimiento Mundial Murabitun, que anteponen su manera de vivir, su ley y su sistema social por encima de cualquier jurisdicción local o nacional.

El enclave musulmán de San Cristóbal de Las Casas ocupa un predio de 3,200 metros cuadrados con dos accesos, pegado a la sierra de Moxviquil y rodeado por numerosos asentamientos de protestantes expulsados del municipio de San Juan Chamula, que lograron afianzar su enclave en el gobierno de Pablo Salazar Mendiguchía, evangelico declarado, y más aún manipulador de la fe, quien habilmente busca estrechar lazos con todos los grupos religiosos de Chiapas, y lo capitaliza políticamente, usandolos para los fines más diversos.

Obvio, los españoles se acomodan y al amparo de esta pax religiosa no decretada pero sí asumida, fueron captando más y más adeptos cada día, entre otras razones porque la diáspora chamula les ofreció un campo fértil para expandir la comunidad islámica, ya que, al menos en La Nueva Esperanza, la comunidad musulmana parece más próspera y ordenada que el resto de la barriada compuesta de evangélicos recién arribados a la ciudad, en extremo pauperizados por su misma condición de desterrados.

Entre la comunidad musulmana se cuentan seis familias de origen español y, de ellas, tres matrimonios con un marido y dos esposas (lo que las leyes mexicanas consideran bigamia); la familia de un Chamula casado con una española; el matrimonio de un mexicano mestizo con una chamula; además de parejas tsotsiles y tseltales.

La mayoría vive en la colonia Nueva Esperanza, en los suburbios de San Cristóbal de las Casas, aunque un grupo liderado por Marcos Hernández, rebautizado en árabe como Mohamed, habitan el viejo casco de la labor Molino Los Arcos, propiedad de la familia Pellizzi invadida en forma violenta desde marzo de 1994. Se puede decir que los conversos chamulas son corteses, no así los españoles, a quienes no les agradan las visitas inesperadas, menos aún si se trata de periodistas curiosos.

Las primeras noticias sobre la existencia de un núcleo de musulmanes en Chiapas fueron referentes a que se trataba de un grupo fundamentalista emparentados con la secta que planeó los atentados de marzo pasado en España, aunque ellos niegan ser terroristas, y que no tienen vínculo alguno con los separatistas vascos de ETA.

La reciente visita del embajador Yosef Livne a Chiapas provocó la airada reacción de un grupo de vecinos al Museo Na Bolom, donde se le brindó una calurosa recepción, con motivo de la inauguración de una exposición denominada Pan y Vino, antes incluso del inicio formal de la Campaña de Cirugías Oftalmológicas “Luz para Chiapas”, que en realidad habría que valorar como un gran aporte del Estado judío a nuestro pueblo.

Al respecto el Gobernador Juan Sabines Guerrero realizó un reconocimiento y agradecimiento al Embajador de Israel en México, Yosef Livne, al Centro Médico de Israel Assaf Harofe por medio de su representante el Sr. Baruch Dimor y a los doctores Yuri Kibarsky, Uri Elbaz de Israel y al Dr. Jacobo Najman de México.

Por eso, antes que levantar la voz contra otras expresiones religiosas, algunas de ellas, como el Islam, bastante alejadas a la que nos impusieron en la Conquista, el principal reto a resolver, después de muchos años de enfrentamientos fratricidas, sería hallar la forma de armonizar entre todos, para que ninguno de estos grupos, evangélicos, católicos o musulmanes, continuen siendo mutilizados como peones de un ajedrez en la arena política nacional.

Las relaciones entre Chiapas e Israel se han ido consolidando desde el 2001 (becarios chiapanecos han estado en aquél país, y técnicos israelíes capacitan a productores locales en materia de fertirriego), como para que la grave crisis vivida en Oriente Medio, entre Israel y Palestina, se preste a maniqueísmos políticos.

Al final de cuentas, unos lanzan condenas contra Israel y otros contra Hamás, y de paso pretenden atizar artificialmente conflictos contra el Isla, porque, según ellos, “todos los musulmanes son fundamentalistas y terroristas”, obvio, empezando por los de casa: los españoles y conversos chamulas, que son los que están más a la mano.

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