Desde Los Altos

Fredy López Arévalo

Ayer martes 24 de febrero participé como ponente en el Foro Plural para la elaboración de la Agenda Mínima para el desarrollo de San Cristóbal de Las Casas, que se celebró por la noche en el aula magna de la Facultad de Derecho de la Unach.
Por falta de tiempo hoy no reseñaré el evento, solo reproduciré mi ponencia y las propuesta que presenté, luego de que hicieran lo propio los doctores Guillermo Montoya Gómez y Antonino García García, renombrados académicos de Ecosur.

Va pues

De nuestros recursos naturales y cómo se los están acabando

“Las montañas existen. Son una masa de árboles y de agua. De una luz que se toca con los dedos. Y de algo más que todavía no existe”.

Jaime Sabines Gutiérrez

No se necesita ser un experto para espantarnos del terrible deterioro de nuestro entorno. Basta caminar nuestra ciudad de Norte a Sur y de Oriente a Poniente para darnos cuenta del atentado que se está perpetrando.

Nuestras montañas caen a pedazos para extraer de ellas piedra, arena y grava.

El mercado inmobiliario en San Cristóbal de Las Casas está viviendo “la época de oro”, y la industria de la construcción demanda cada día más y más recursos pétreos, a costa del deterioro de nuestras montañas y cerros.

Las autoridades municipales, y más aún las que debieran velar por el cuidado del medio ambiente, como la Semanap y la Profepa, parecen no saber cómo enfrentar este fenómeno, o si lo saben, cierran los ojos, porque no detienen la destrucción infame de nuestro ecosistema.

Nuestro entorno boscoso está a merced de los talamontes y del crecimiento urbano, de la perenne movilidad social que se observa en San Cristóbal de Las Casas, que todos los días recibe a más y más inmigrantes que abandonan el campo para hacinarse aquí, aunque sea en laderas y cerros; porque aquí, en esta ciudad, esperan encontrar una mejor forma de vida, ya sea en la industria de la construcción o en la economía informal, que ha rebasado ya cualquier estimación posible.

Nuestros ríos languidecen por la contaminación, porque muchos domicilios desaguan ahí sus drenajes, y los talleres mecánicos arrojan neumáticos inservibles, y botellas de plásticos y otros tantos desechos humanos propios de una ciudad indolente, carente de la mínima conciencia ambiental.

Lo más grave de todo es que todo sucede ante nuestros ojos sin que podamos hacer algo para evitarlo.

Pero para eso estamos aquí, en este foro, para intercambiar impresiones, y generar ideas, y no permitir que el deterioro de nuestro medio ambiente termine por minar también nuestra capacidad de asombro, nuestra capacidad de espanto, de indignación y rabia, y entonces sí, desde nuestra humilde condición humana, formemos colectivos capaces de generar protestas y propuestas, porque de nada sirve organizar un coloquio de intelectuales si no somos capaces de generar procesos de cambio social y político, que paren esta destrucción infame, y generen propuestas de solución, de desarrollo alternativo, sostenible y sustentable.

La constante, continua, imparable, alteración del valle de coníferas donde se asienta Jovel y su entorno montañoso, está siendo rápidamente trastocado por empresarios sin escrúpulos y políticos corruptos, que han modificado y continúan modificando la carta urbana municipal, y con ello el cambio de uso de suelo, para satisfacer intereses superiores: dinero, dinero, dinero.

Es mi obligación señalar con índice de fuego a los priístas Mariano Alberto Díaz Ochoa y Sergio Lobato García, a quienes desde mi posición de periodista he denunciado, porque son ellos, entre otros tantos, quienes por sus intereses en el ramo de la construcción y el negocio de los bienes y raíces, edifican por doquier condominios y unidades habitacionales sin respetar la normatividad vigente, destruyendo el ecosistema, la poca área boscosa que aún queda, contaminando el ambiente, las fuentes de agua, como sucede con los Humedales de La Kiss y María Auxiliadora; El Cubito, y la zona de amortiguamiento de la Reserva Ecológica del Huitepec.

Nada parece frenar la voracidad de estos dos personajes, con poder económico, con poder político, propietarios de empresas constructoras, que todos conocemos, aunque no hace mucho la movilización ciudadana logró frenar el atentado que pretendían perpetrar contra estos lugares, ahora bajo protección estatal gracias a la presión social y a la alta sensibilidad política, hay que decirlo, del gobernador Juan Sabines Guerreo que los puso bajo buen resguardo con sendos decretos gubernamentales que los declara área de reserva ecológica.

El problema es de todos conocido, porque los culpables de la depredación de nuestro entorno y la contaminación de nuestros ríos no solo son los políticos indolentes y sin visión que mal gobiernan este municipio, sino también nosotros, los ciudadanos de a pie, los académicos, los periodistas, los estudiantes, los líderes de barrios y colonias, los partidos políticos, los gremios de hoteleros y restaruanteros, que cerramos los ojos y hacemos oídos sordos y toleramos, y permitimos, y solapamos la alarmante depredación que se hace del hermoso valle de Jovel, que es nuestra casa, nuestro hogar común, donde todos los aquí presentes vivimos, y esperamos que vivan y crezcan y se desarrollen nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

Celebro pues, que de aquí emane alguna luz, que todos aquí seamos capaces de generar esa “Agenda Mínima” para el desarrollo del Municipio, que propicie una nueva cultura ciudadana, más participativa, para que todos juntos generemos propuestas para el saneamiento de nuestros ríos, la regeneración de nuestros bosques, el reciclaje de la basura, el uso y reuso del agua y defendamos el respeto y cuidado de nuestro medio ambiente.

PROPUESTAS PARA LA ELABORACIÓN DE LA AGENDA MÍNIMA

Para el saneamiento de los ríos, urge un colector general y una planta de tratamiento de aguas residuales, para limpiar las aguas que se vierten de San Cristóbal de Las Casas a la cuenca del río Grijalva.
Un programa de protección y preservación del medio ambiente y la biodiversidad, promoviendo y fomentando una nueva cultura ambiental que procure la protección de nuestra flora y fauna (priorizar el rescate de los ríos Amarillo y Fogótico, proponiendo hacer de ambas orillas espacios de esparcimiento familiar y ciclovías).
Un plan de crecimiento de la ciudad más allá del valle de Jovel, hacia María Auxiliadora, por el sur, y por el norte, hacía Corazón de María.
Un mejor sistema de recolección y depósito de desechos y basura, que procure la menor contaminación ambiental y del paisaje posible (entierro sanitario y lagunas de oxidación).
Una cultura de consumo y ahorro de agua y energía y separación de desechos y basura domestica.
Una planta de reciclaje de desperdicios y basuras con nuevas tecnologías para el reaprovechamiento de desechos orgánicos (biomasa) y no orgánicos como el plástico, vidrio, papel y cartón.
Propiciar el rescate y la restauración de los bosques en las reservas ecológicas Huitepec, Moxviquil, Xontehuitz, Pelitzzi, Arcotete, y los Humedales, dentro de un plan general de rescate de espacios públicos donde se fomente el esparcimiento familiar.

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