Desde Los Altos

Fredy López Arévalo

“No podemos acostumbrarnos a que pasen gobiernos y recursos y la pobreza extrema con sus indicadores de las cifras de la vergüenza sigan ahí, estáticas, inmóviles…”,
Juan Sabines Guerrero
Gobernador Constitucional del estado de Chiapas
2º Informe de Gobierno

La asistencia de Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación, al 2º Informe de Gobierno de Juan Sabines Guerrero habla de la sólida relación que ha logrado establecer Sabines Guerrero con el poder central.

Pero más allá de los simbolismos y la retórica, hay que reflexionar en familia el 2º informe del gobernador Sabines.

Ayer tuve tiempo de sobra.

Hube de leérmelo torditito.

Por eso puedo afirmar, más allá de cualquier lambisconería pendeja -que Sabines ni demanda ni necesita-, que decir lo que dijo, aceptar lo que él aceptó, así sin tapujos, como él lo hizo, es lo mejor que un gobernante electo democráticamente puede hacer por su pueblo.

¡Basta ya de andar maquillando con cifras apócrifas la lacerante realidad de nuestro sufrido pueblo!

¡Basta ya de ésos larguísimos listados de obras y de números que al pueblo nada dice!

“¡Hechos, no palabras!” es lo que el pueblo demanda; “¡Hechos, no palabras!” es lo que el pueblo tiene.

Hospitales, escuelas, infraestructura turística, ciudades estratégicas (para derrotar el binomio perverso dispersión-marginación); tractores para arar la tierra, muchos tractores… y también semillas, fertilizantes, canales de comercialización, alianzas estratégicas, reconversión productiva, sustitución de cultivos, agroindustrias, y mucha, mucha promoción.

Sabines lo sabe; Sabines lo está haciendo.

Lo que hace diferente a un gobierno de otro, de uno democrático a uno autoritario, es si se gobierna o no con la gente; si se gobierna o no para la gente. Por eso, en tan solo dos años de la actual administración, en Chiapas hemos logrado mucho; porque está en movimiento ya un Chiapas Solidario, un Chiapas sediento de progreso, de justicia, de igualdad.

“Si se trabaja con ganas, si se visitan las comunidades más apartadas, si se escucha a la gente, si se cumplen las promesas de campaña y si se da respuesta a los reclamos populares, se puede recoger una cosecha abundante”, dijo nuestro gobernante y dijo bien.

Juan Sabines Guerrero, hay que decirlo, ha echando mano de lo mejor de su pasado: su abuelo, don Joaquín Miguel Gutiérrez; su padre, don Juan Sabines Gutiérrez, su tío, don Jaime Sabines; y el enorme amor que todos ellos han profesado a su tierra.

Nada me pagó Sabines por escribir lo que escribo; nada espero a cambio de ello.

Era tiempo de hacer un alto en el camino, de hacer un corte de caja, de refrendar compromisos, evaluar avances, pero también de aceptar –como él lo hizo, de manera autocrítica- que de nada sirve seguir tirando costaladas de paga a lo bestia sin que los indicadores socioeconómicos del pueblo de Chiapas se muevan en forma ascendente.

Él mismo lo dijo: gobiernos van y gobiernos vienen, y los jodidos -el pueblo-, jodidos se queda.

“Es como majar en fierro frío…”, me dijo mi madre, doña Blanca Arévalo Abadía, con quien reflexionamos ayer el mensaje de nuestro gobernante, mientras me cuidaba luego de una cirugía de hemorroides.

Cuanta razón tiene mi madre; cuanto valor tiene Sabines.

“Ten confianza, confía en tu pueblo, confía en ti mismo, confía en México, confía en Chiapas”, dijo Sabines Guerrero.

Y eso es lo que tenemos que hacer los chiapanecos todos. Jalar parejo con él, cerrar filas con él; manifestarnos “Al pie del cañón” con él, para que nada ni nadie desvirtué su entrega, su amor por Chiapas; el mismo Chiapas que inspiró el cantó de su tío, el poeta mayor, el “santón” de la poesía chiapaneca, Jaime Sabines el grande, el amoroso, el inmortal Sabines; el mismo Chiapas que gobernó su padre, Juan Sabines Gutiérrez, “Juan pueblo”; el mismo Chiapas al que hoy el cachorro le rinde cuentas claras no cuentas alegres; el mismo Chiapas que lo abraza en la calle, que le festeja en las plazas; que lo toca; que se le entrega y le demanda, y le llora y le exclama; el mismo Chiapas que lo aclama, que le pide, le exige… un rayito de luz para mitigar tanto oprobio, tanta desigualdad, tanta injusticia.

Juan Sabines Guerrero ha demostrado gran sensibilidad social, y los chiapanecos, todos, hemos demostrado gran capacidad para respirar un ambiente de tranquilidad y seguridad, de paz social, más allá del zapatismo y otros ismos, para recuperar la confianza en la justicia, no la que se compra y se vende –como antaño- sino la que se aplica con la fiel de la balanza en la mano y los ojos ciegos, la que obliga nuestra Carta Magna, la Constitución General de la República, que Juan Sabines Guerrero honra; si no que lo digan los 320 chiapanecos liberados mediante una Ley de Sentencia Suspendida y Libertad Anticipada, que debieran estar a su lado, respaldándolo.

¿Por qué entonces Chiapas permanece postrado, tan débil y pobre y atrasado y no dejamos de ser, de vernos a nosotros mismos, como el confín de la patria, donde acaba y no donde empieza esta gran nación que es México?

¿Por qué se perpetua este atraso tan brutal que nos coloca en la cola en todos los indicadores de desarrollo humano, social y de infraestructura?

¡Ay mi Chiapas!

¡Tan bello, tan rico, tan pobre!

Hace algunos ayeres me atreví a sugerir algo:

¿No hará falta un poeta como gobernador, o tal vez la imaginación de un poeta, el maravilloso asombro de un poeta, para potencializar esa diversidad de climas, de paisajes, y de pueblos que nos dan cuerpo y alma, que nos hacen diferentes, únicos, para inspirar esos cambios, para generar ese vuelco, para que nosotros mismos nos volvamos a ver como lo que en realidad somos, un pueblo de pueblos, con un grandioso pasado, con un grandioso porvenir, con un horizonte abierto, siempre abierto?

Parece que ya lo tenemos: por eso, y no para otra cosa, el gobierno Sabines Guerrero alineó la política social a las iniciativas de las Agencias de Naciones Unidas, como columna vertebral de la política social para Chiapas, para lograr resultados contundentes, y no seguir, como bien dice mi madre, “majando en fierro frío”; por eso y no por otra cosa, Sabines Guerrero se autoimpuso los Objetivos de Desarrollo del Milenio que se ha propuesto la propia ONU; para lograr esas metas y no para otra cosa, Sabines Guerrero construyó la Agenda denominada Chiapas-ONU, con el firme propósito de que nuestra entidad cumpla también con esos objetivos a la par de firmar el convenio interinstitucional entre su gobierno y el Sistema de las Naciones Unidas en México.

¡Enhorabuena chiapanecas y chiapanecos!

¡Enhorabuena paisanos!

¡Enhorabuena Chiapas!

*****

“¡Turismo!, ¡Turismo!, ¡Turismo!, escribió en 1947 ese extraordinario explorador danés que fue Frans Blom, quien por su inmenso amor a Chiapas se nacionalizó mexicano.

Solo un hombre visionario –como parece es nuestro joven gobernador- podría generar ese cambio estructural que necesita Chiapas para reordenar nuestra maltrecha economía.

Turismo quiere decir Dólares, quiere decir Euros, quiere decir Yenes, quiere decir pesos… pero para tener ese dinero hay que ofrecer mercancía que lo valga: servicios, infraestructura y promoción; sin ello, esos Dólares, esos Euros, esos Yenes, esos pesos que tanto necesita nuestra maltrecha economía pueden resultar tan solo un espejismo.

¡Comparte la nota!