Desde el piso de remates

Consejo de Cofetel costará 2.7 millones de pesos al año

Maricarmen Cortés

Mony de Swaan, presidente de la Cofetel, informó que en efecto los 28 miembros del nuevo Consejo Consultivo que se anunció este mes, recibirán un pago que se considera simbólico de 15 mil pesos por cada sesión bimestral a la que asistan por lo que el presupuesto anual del Consejo sería de 2.7 millones de pesos. El presupuesto es en efecto simbólico considerando lo que pagan las grandes empresas a sus consejeros y De Swaan asegura que algunos Consejeros sin decir quienes, han incluso renunciado a esta prestación que se considera mínima ante la experiencia y conocimientos de los Consejeros, comenzando por Carlos Casassús, nombrado presidente del Consejo y quien fuera el primer presidente de la Cofetel que, desafortunadamente, desde su origen tiene el problema de la doble ventanilla y del enfrentamiento con el subsecretario de Comunicaciones que hoy sigue acéfalo ante la indecisión de Pérez-Jácome.
Los consejeros no cobrarán sólo por asistir, ya que tienen el compromiso de emitir opiniones que no serán vinculantes u obligatorias para los comisionados sobre temas como el plan de calidad, la revisión de las resoluciones sobre buzón de voz que fueron objetadas por todas las empresas móviles; las nuevas licitaciones y la televisión digital.
La polémica no reside en realidad en si cobran poco o mucho, sino en el hecho de que no se trata de una empresa privada, sino de un organismo gubernamental y si en este sentido el cobrar como consejeros los convertiría en funcionarios públicos o les restaría independencia.
Sin embargo, los consejeros independientes de las empresas, todos cobran por su participación sin perder su carácter de independientes y de hecho en el caso de las emisoras del mercado de valores todas deben cumplir con sanas prácticas corporativas que incluyen precisamente el nombramiento de Consejeros Independientes en sus Consejos de Administración.
PÉREZ-JÁCOME, QUE NO COMPRE UN CIRCO
El secretario de Comunicaciones y Transportes, Dionisio Pérez-Jacóme, no sale de una cuando ya entra en otra y la mejor prueba es lo que ocurrió este fin de semana. En medio de la guerra del sector de telecomunicaciones que la SCT sigue sin resolver, salió la CFC que preside Eduardo Pérez Motta con la histórica multa de 11 mil 989 millones de pesos que impuso a Telcel por presuntas prácticas depredatorias. La multa demuestra la gran diferencia en la actuación ente la CFC y la SCT en un mismo sector que es el de telefonía móvil y por un mismo problema de origen que son las quejas de Axtel-Avantel en contra de Telcel desde noviembre de 2006 por las altas tarifas de interconexión y los obstáculos a los usuarios de Axtel cuando entró en vigor “El que llama paga” a nivel nacional. Hay que recordar que la Cofetel ante las quejas de Axtel emitió una resolución que baja las tarifas de interconexión a 41 centavos en minuto y que sigue sin estar firme por los juicios legales que interpuso Telcel y que la SCT continúa sin aplicar las 47 sanciones que recomendó ya la Cofetel que no puede multar directamente a los concesionarios por el absurdo de la doble ventanilla.
Pese a la polémica que generó esta multa histórica a Telcel, hay que reconocer que la CFC mostró una firmeza que brilla por su ausencia en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Por si fuera poco, el mismo fin de semana se presentó por un lado el problema de un incendio en el primer buque mexicano Ocean Star Pacific y la fisura en el Río de la Compañía que generó el cierre de la autopista México- Puebla por varias horas.
S&P ALERTA SOBRE DEUDA EN ESTADOS UNIDOS
Standard & Poor’s sorprendió a propios y extraños al disminuir de neutral a negativa la perspectiva de la deuda soberana de largo plazo por los riesgos del déficit público que supera 11% del PIB.
Aunque no se trata aún de una reducción en la calificación de la deuda y los analistas no prevén que otras calificadoras sigan el ejemplo de S&P, sí preocupó a los mercados por la repercusión que una reducción en la deuda implicaría para el ya de por sí endeble sistema financiero de EU.
La primera repercusión de bajar realmente la calificación de la deuda de Estados Unidos sería un incremento en las tasas de interés y una reducción en la calificación de bancos y empresas.
Se espera que la decisión de S&P sirva como señal de alerta para el Congreso y el gobierno de Barack Obama a fin de que lleguen a acuerdos que permitan reducir en forma drástica y rápida el déficit público.
*** Esta columna volverá a publicarse el próximo lunes 25 de abril.

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