En cada contienda electoral, la utilización del engaño y la mercadotecnia de parte de los candidatos ha llevado a vaciar de sentido y significado a la palabra democracia, denunció el maestro Javier Yau Dorry, durante el Foro La defensa de los Derechos Humanos y la Libertad de los Presos Políticos en el marco de la Jornada de encuentros regionales que organiza el Movimiento Social Chiapaneco.
Al fungir como facilitador de la mesa de trabajo Democracia Dirigida y Democracia Participativa, Javier Yau, uno de los principales promotores del proyecto alternativo de nación como coordinador general de Encuentro AC en el abordaje del significado que encierra el concepto democracia, con delegados de los municipios de 18 municipios participantes convocados por COCYP, se dijo que esta palabra es usualmente utilizadas en los discursos de los políticos y que ellos la relacionan con la unidad o con tomar acuerdos de grupo para resolver problemas, y para la mayoría está vinculada con las promesas de campaña que no cumplen los candidatos.
También, en este proceso de recuperación de saberes entre los participantes, se le relaciono con la igualdad, el respeto de la gente, el derecho a voz y a opinar, entre otros. Derivado de esta constelación popular de interpretaciones, la duda había arremetido a todos los presentes ¿Qué entender por Democracia?
Este era el ambiente Psicológico apropiado, según Yau Dorry, para que de forma didáctica pueda ser aprehendido el concepto que lleve a evocar una imagen mental que represente la idea de un gobierno que emana de la decisión del pueblo y que sirve al pueblo. Con ello, al valorar socialmente la importancia y el papel del pueblo en la elección de sus gobernantes y representantes populares se comprende que el voto ciudadano es decisión libre y consciente. Y, por lo tanto, al comprometer esta decisión basado en el engaño o en el comercio, los deja inhabilitados para exigir el cumplimiento de los ofrecimientos electorales una vez que los candidatos son embestidos de poder.
Entre las conclusiones de mesa, desde la posibilidad de abanderar una democracia participativa, se asumió como resolutivo que las organizaciones sociales con altura de miras tendrán que trascender de sus demandas reivindicativas (machete y pollito) hacia una lucha democrática (decisión del pueblo), en la perspectiva de que al garantizar representantes y gobernantes al servicio del pueblo, se tiene la posibilidad de incidir en el diseño de las políticas de Estado y en la orientación de los recursos públicos. ASICh
