José Antonio Aguilar Bodegas y Pablo Salazar tienen vínculos conocidos: su relación con los “empresarios” Álvarez Puga quienes amasaron una fortuna en el sexenio de Salazar, como prestanombres primero y luego como dueños de bares, restaurantes, entre otros giros, pero el que les permitió “cosechar” mayores recursos fue la práctica del outsourcing, la “asesoría” para evasión de impuestos.
Esta práctica los ha llevado a ser auditados e investigados en diferentes ocasiones por instancia federales, como el SAT, sin embargo hasta la fecha todos los miembros del clan siguen sin ser tocados.
Todos, excepto Pablo Salazar, pero este por el desvío millonario de recursos, conocido popularmente como el “Pablobono”, un bono de fin de sexenio, cobrado meses después, causándole daño al erario público, con la coartada de “compra de seguros de vida”.
La relación política entre José Antonio Aguilar Bodegas y Pablo Salazar Mendiguchía es un tema preocupante, pues también son conocidos sus vínculos con el crimen organizado.
Desafortunadamente la mezcla de desvío de recursos y evasión de impuestos ha hecho acumular riqueza a Álvarez Puga & Asociados, quienes han sido también señalados en diferentes ocasiones, formal e informalmente por fraude, lavado dinero y evasión fiscal.
HoyAñadir un evento para hoy en día, con los tiempos políticos acercándose personajes como José Antonio Aguilar Bodegas, otro de los socios de los Álvarez Puga & Asociados, pretenden entrar de nuevo en el panorama en busca de ganancias personales.
Sin embargo, no se puede dejar de lado que esta empresa ligada estrechamente a estos personajes creció como la espuma en el sexenio de Pablo Salazar, hace poco más de un decenio, los Álvarez Puga tenían sólo un restaurante modesto en la terminal de autobuses del centro de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, para luego construir un emporio con sucursales en diversas ciudades del país.
