MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO
SUICIDIOS POR DESEMPLEO
El desempleo en Chiapas está arrojando cifras espeluznantes: suicidios. Por demás grave resulta que las expectativas para más de cuatro millones de chiapanecos, al final de la geografía mexicana, empiece no solo a provocar desesperación por la falta de empleos, aunado a ello va aumentando el éxodo de familias completas a los Estados Unidos y lo peor e injustificable, que tan solo en las últimas horas, se hayan registrado suicidios, presuntamente relacionados por el desempleo.De acuerdo a datos oficiales, en la capital chiapaneca, José Alberto García Pérez, de 30 años de edad, al encontrarse desempleado, se refugió en el alcohol y habría intentado en más de una ocasión quitarse la vida. Al final lo consiguió, luego de una discusión familiar, porque José Alberto, ahogado en la depresión y el alcohol no intentaba más buscar un empleo. Hace 24 horas decidió ahorcarse en su domicilio en la Calle Sacrificio, de la colonia Los Manguitos, según los reportes policiacos.
En las mismas condiciones logró huir por la puerta falsa, Armando Aguilar Velasco, de 55 años de edad, quien fue localizado colgado de un lazo en la puerta de su domicilio en el Andador Tapachula, de la Colonia 11 de Septiembre, en el fronterizo municipio de Tapachula. Durante meses estuvo desempleado y se refugió en el alcoholismo, aunque su familia jamás imaginó que su depresión lo llevaría al suicidio.
Javier Miranda, de origen guatemalteco, pero con varios años de vivir en la fracción San Vicente Toquián, del municipio de Cacahoatán, se quitó la vida ahorcándose. Quienes lo conocieron, coinciden que el guatemalteco, al quedar desempleado, la desesperación lo orilló a quitarse la vida.
Las expectativas de crecimiento en el sector productivo son desalentadoras, por la falta de liquidez, lo que trajo consigo la quiebra o cierre temporal de empresas o comercios; en la suma, el desempleo creció 17 por ciento, mientras que el endeudamiento del sector productivo creció 47 por ciento, condenando a una cadena de improductividad entre desempleo y parálisis económica.
Según las estadísticas del INEGI, en su último censo, refleja que en Chiapas, de la población de 4 millones y casi 300 mil habitantes, de los cuales más de dos millones de personas mayores de 15 años, solo fueron ocupados 615 mil 970 hombres y mujeres, con los peores ingresos anuales, frente a otras entidades.
Chiapas ocupa los primeros lugares con los sueldos más mal pagados, pues según esa institución, el promedio de ingresos de salarios por persona fue de 47 mil pesos al año, mientras que el sector que raquíticamente tuvo un ingreso fue el pesquero, con menos de 30 mil pesos al año por persona. Mientras que en el Distrito Federal y el Estado de México, los trabajadores obtuvieron un ingreso promedio de 127 mil pesos al año.
Las preocupantes cifras no engloban, según el INEGI al sector informal, es decir, a los vendedores ambulantes. Solo a aquellos que tuvieron una actividad en empresas registradas ante Hacienda y con referencia, aunque no de todas, ante el Seguro Social.
En este escenario espeluznante, aunque el INEGI no refleja cuantas personas se desempeñan en cada sector productivo, analistas económicos prevén que el 63 por ciento trabaja en el sector público, que incluye al gobierno del estado, a los Ayuntamientos, organismos descentralizados, los poderes judicial y legislativo, el magisterio, entre otros, mientras que el 37 por ciento, es decir, casi 228 mil personas laboran en la iniciativa privada, incluyendo los núcleos familiares en la actividad agrícola.
Los poco más de 600 mil ocupados y que reciben un salario, representan apenas el 25 por ciento de la clase económicamente activa contratada, de los cuales, tan solo en el sector público, casi el 50 por ciento está en la incertidumbre por ser trabajadores eventuales, sin las prestaciones que la Ley Federal de Trabajo ordena. O sea que poco más de 388 mil empleados pueden ser sustituidos en cada cambio de ayuntamientos o de período de gobierno del estado, incluyendo a los poderes legislativo y judicial, sin liquidación alguna.
En la más reciente “Feria del Empleo” celebrada en la capital chiapaneca, acudieron en promedio durante dos días casi 2 mil personas, alentadas a encontrar un empleo, aunque fuera temporal. El nivel de escolaridad fue de poco más de 60 por ciento, con licenciatura, pasantes o carrera inconclusa, llamada “trunca”, cuyo perfil no fue contratado por las empresas concursantes, pues el ofrecimiento máximo fue para nivel primaria o preparatoria, para empleos de mano de obra no calificada y con el requisito de: “no necesario experiencia”.
De esas 2 mil personas, el 38 por ciento prefirió no enlistarse o preguntar por un empleo, al saber de voz de otros frustrados solicitantes de las ofertas, en resumen, fueron convocados con solicitud de empleo poco más de 200 personas, apenas el 10 por ciento de ocurrentes, sin que se sepa cuantos de ellos efectivamente fueron contratados, con que sueldos y prestaciones.
El servicio estatal de empleo, dependencia oficial, hasta ayer contemplaba 295 vacantes, de las cuales, sobresalen 9 almacenistas, 5 cajeros de oficina, 10 contadores públicos, 8 empleados de mostrador, 8 secretarias y 8 vigilantes, mientras que las actividades calificadas con carreras universitarias terminadas se resumían a una sola oferta en algunas áreas.
PLACERES OFENSIVOS
Ante lo dramático que está resultando para miles de familias chiapanecas, desesperados por no encontrar un empleo, cuyo panorama presenta nubarrones de más depresión o la búsqueda del sustento en la economía informal (vendedores ambulantes) y en el peor de los casos, en la delincuencia, aumentando las estadísticas de drogadicción, es por demás ofensivo el escenario que protagonizan los diputados locales que concluirán con su encomienda el próximo 16 de noviembre.
Es público, que en el informe previo de las operaciones presupuestarias que ejerció el Poder Legislativo en Chiapas, los que se ostentaron como “legisladores”, frente a los márgenes de pobreza, desesperación y suicidios por el desempleo, recibieron tan solo de dietas, equivalentes a salarios ¡75 mil pesos mensuales!, sumando un ingreso anual de ¡840 mil pesos!, cada uno. El total de los 40 diputados recibieron 36 millones de pesos anuales, además de 6 millones de pesos de aguinaldo.
Además recibieron más de 20 mil pesos mensuales cada uno para pago de “asesoría” y 5 mil pesos más por presidir alguna comisión, independientemente de otras prebendas.
Mientras que más de 300 mil chiapanecos deambulan por las calles a pie, buscando un empleo, en el Congreso del Estado, entre gastos de pasaje (avión), combustible, alimentos y otros, los diputados gastaron 7 millones 200 mil pesos, según toda esa información publicada en el matutino “Cuarto Poder”.
En contra parte, el secretario de Planeación y Desarrollo Sustentable del gobierno estatal, José Antonio Zenteno Santiago, dio a conocer ayer (según un despacho de la Agencia Servicio Regional de Noticias), que el gobierno chiapaneco prevé un presupuesto de 40 mil millones de pesos para el próximo año, con el que se dará especial atención a educación, salud, combate a la pobreza, desarrollo social, vivienda, seguridad y procuración de justicia, atención al campo, el reto es el mejoramiento del índice de desarrollo humano.
Para el desarrollo económico de Chiapas, no se prevé o al menos no se puntualiza que el gobierno vaya a destinar recursos para alentar al sector productivo e incentivar a la pequeña y mediana empresa, para consecuentemente abatir las cifras escalofriantes de desempleo.
ECONOMIA SUBTERRANEA
Ante ese panorama, en Tapachula y Tuxtla Gutiérrez, la primera, considerada capital económica de Chiapas y la segunda es la capital política del estado, el aumento de la economía informal, considerada por especialistas como “subterránea”, ha crecido en Tapachula en 2 mil personas con vendimias en la vía pública, invadiendo las banquetas y parte de las aceras en las principales calles del centro de la ciudad, según datos oficiales del Ayuntamiento y la Cámara de Comercio, comentó José Rivera Martínez, secretario general de “La Unión de Comerciantes del Callejón Oriente”, en una publicación que hiciera el rotativo “El Orbe”….ahí está pues… ¡YA! Correo defacto2010@hotmail.com
