DE FACTO

MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO

NO HAY MAL QUE…

Con toda la lógica en su más amplia expresión, el viejo refrán “no hay mal que dure cien años, ni mortal que los aguante”, efectivamente, ese mal, aberrante, insolente, más que humillante, de haber aprobado que la Fiscalía General del Estado de Chiapas fuera un órgano autónomo para cometer las barbaries más grandes, torciendo la ley al antojo para reprimir la inconformidad de los chiapanecos por la tiranía de seis años de abuso de poder, es la incongruencia corregida por los que llevan el mote de “diputados” de la agonizante legislatura de este rincón del sureste mexicano.Sin embargo, el actual gobernador, Juan Sabines Guerrero ha demostrado que el poder es para servir a la gente, para garantizar que los derechos inalienables de los chiapanecos, no debe tener un sustento legal que vaya en contra de las personas y la sociedad en general. Retoma la sabiduría que ejercer el poder es para el bienestar popular, no para reprimir. Por ello erradica a esa terrorífica fiscalía, par poner en su lugar, en el que le corresponde, la procuración de justicia, que de paso, es obligación de un gobernante y no el deslinde para hacer y deshacer en contra de los gobernados.

Pero vamos por partes:

El Fiscal General del Estado, recaído en las perversidades acomodaticias de Mariano Herrán Salvatti, fue nombrado por el dictadorzuelo Pablo Salazar, con la complacencia de los sinvergüenzas diputados, extendiéndole el plazo por dos años más de ese gobierno -siete años en total- (sic) para ejercer a placer la represión y pretender mantener como rehén de las perversidades del poder, al mismísimo titular del Poder Ejecutivo: a Juan Sabines Guerrero.

Mariano Herrán cometió el abuso de encarcelar a cuantos le fueron incómodos a su expatrón. Les acomodó delitos en perversas averiguaciones previas para demostrar hasta donde llegaría la tiranía de Pablo Salazar. Para su lamentada suerte, hoy en día, muchos de ellos han alcanzado su libertad, porque no existen elementos punibles plenamente probados y han salido absueltos. Ello demuestra como se atropellaron las más elementales garantías individuales y nada justifica “la presunción de un delito hasta que se demuestre lo contrario”, cuando los que pretendieron tipificar Herrán, de hecho y derecho no fueron cometidos y demostrados hasta que Juan Sabines ordenó aplicar con exactitud la ley.

Herrán, hombre curtido en el bajo mundo, con amplia experiencia de cómo se tuerce la ley, no contó con los resultados del malestar generalizado de los chiapanecos y creyó a ciegas que Juan Sabines era una extensión de las locuras cometidas por Pablo Salazar, aunque este lo haya dejado preparado para “espantar con el petate del muerto” al hoy gobernador, con el señuelo que solo el mismo Mariano Herrán consideró, ser verdaderamente autónomo. Fue verdaderamente ingenuo.

Pablo y Mariano escaparon de la realidad. Estuvieron convencidos que el poder se compartía; olvidaron la máxima de que el poder no se comparte. Llegaron al extremo de la demencia de estar absolutamente ciertos de que Pablo seguiría gobernando más allá del 2012, versión que el mismo Pablo Salazar le hizo patente con mofa y demente petulancia a Juan Sabines, en abril de este año, en la ciudad de México. Absurdo el dictadorzuelo.

Que se vaya: clamor popular

El clamor popular de todos los sectores productivos de Chiapas es que se vaya Mariano Herrán de lo que es hoy el Ministerio de Justicia. Sería lo saludable, pero el gobernador Juan Sabines es el único que tiene la palabra; quizá valore hasta donde es la aberración a ese personaje, que este, sí es la extensión de Pablo Salazar y por tanto, la rencilla, la rabia y amenaza latente en el gobierno de Sabines.

Pero si Juan Sabines desea mantenerlo como Ministerio de Justicia, sabrá a manjar el deleite de ver a Mariano Herrán, dócil, sometido, humillado en la subordinación total. Por principio de cuentas, estará a las órdenes de un órgano colegiado, compuesto por el Consejo del Ministerio de Justicia, donde habrán de participar incluso los fiscales de distrito y los fiscales especiales, con la supremacía que el gobernador será quien esté atento a la aplicación de la ley o de lo contrario, a quienes la tuerzan sea a ellos mismos que se aplique, sin descartar al mismo Mariano.

Le quedarían en el reducto, quizá, solo dos incondicionales, porque trabajaron hasta la extinta Fiscalía General del Estado: Augusto del Pino y Néstor Escobar y con sus reservas de que estos se mantengan institucionales y observan la supremacía del gobernador Juan Sabines, en su mística de aplicar la ley con justicia, de procurar justicia, no de utilizar la injusticia para las perversidades del poder.

Llegan servidores públicos a ese Ministerio de Justicia, comprometidos con los chiapanecos, leales a la vocación de servicio de Juan Sabines, gente nueva, garante, que no se ajustará al reducido encargo momentáneo de Mariano Herrán.

Fueron nombrados por el gobernador: Alma Rosa Cariño Pozo, Fiscal Especializada en Protección a los Derechos de las Mujeres; mientras que Jorge Javier Culebro Damas, fue nombrado Fiscal Especializado para la Atención de Delitos Relacionados con Servidores Públicos, sustituyendo a Marcelo Vega Robledo (quien fungía como titular de la Fiscalía Especializado para la Atención de Delitos Relacionados con Servidores Públicos de la extinta Fiscalía General del Estado).

A su vez, Mariano López Pérez recibió el nombramiento que lo acredita como Fiscal Especializado en Justicia Indígena; por su parte Gilberto Monzón Velasco, fue nombrado Fiscal Especializado en Procedimientos Penales, en sustitución de Enrique Suire Vázquez (quien fungía en la extinta FGE como Fiscal General Adjunto de Procedimientos Penales).

Néstor Escobar Roque fue nombrado Fiscal Especializado en Atención a Grupos Sensibles y Vulnerables; de igual forma, Augusto del Pino Estrada recibió su nombramiento como Fiscal Especializado en Coordinación General.

¿CUAL MORAL?

Especializado en hacer público su ignorancia a lo que significa la palabra “moral” o probidad, el Senador Rubén Velásquez, quien fuera secretario de gobierno de los extintos seis años de tiranía, al lado de su igual hipócrita hermano de religión, Pablo Salazar, ha tenido la osadía de pedir que no se haga ninguna movilización para exigir que se lleve a juicio político y consecuentemente a la cárcel al dictadorzuelo.

Se prepara ya un plebiscito en toda la geografía chiapaneca, para enjuiciar a Pablo Salazar. Rubén Velásquez está convencido que el resultado será generalizado: que se vaya a la cárcel Pablo Salazar Mendiguchía, por no justificar a donde fueron a parar más de 10 mil millones de pesos destinados para la reconstrucción por los efectos devastadores del huracán Stan en 2005. Pero hay más y solo basta hurgar en las organizaciones no gubernamentales extranjeras, principalmente europeas, que hicieron llegar a Chiapas a lo largo de seis años, más de 50 mil millones de pesos para programas sociales que no se ejecutaron.

Dice, -de dientes para fuera, creyendo poder negociar en el Senado la impunidad- que está de acuerdo con que se aplique juicio político para su expatrón, pero que se deje en manos del Senado de la República. Después de poderosos, hoy resultan ignorantes, amnésicos y sinvergüenzas. Pero aclara que no se haga ninguna movilización ni se utilice como bandera política. Qué desfachatez, es una soberana mentada de madre a la moral y además pretendida en contra de los chiapanecos.

En su consabido temor, advierte que “no hay que hacer olas”. Por supuesto que no, basta con ver los tsunamis que se acercan a su alrededor y en torno a Pablo Salazar…ahí está pues… ¡YA! Correo defacto2010@hotmail.com

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