MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO
EL ARTE DE LA MENTIRA
Un grupo de amigos, columnistas la mayoría, nos reunimos ayer en una cafetería del centro de Tuxtla Gutiérrez, la capital chiapaneca, para “desbaratar el mundo” y recomponerlo. ¡Qué coincidencia!, todos llegamos a un punto de la charla de manera simétrica, sobre el tema de la desfachatez, cinismo, corrupción y las mentiras de personajes en el ejercicio del poder, que sin salvarse ninguna instancia gubernamental, la conclusión es que hoy, hasta los iletrados entienden de la política ramplona por la estupidez del ejercicio del poder que personajes nóveles llevan a cabo, pisoteando los más elementales derechos de los mexicanos, como uno solo, que nos atañe comentar: el derecho a la información.
Ajeno a lo platicado con los amigos tunde-teclas, que se centró en lo absurdo de las alianzas contra natura -como ya se les denomina comúnmente-, donde se mezcla el agua y el aceite, se manda al fondo del pantano pestilente la declaración de principios, los estatutos y las ideologías, haciendo del ejercicio político lo más aberrante, por el simple hecho de corromper aún más el poder ejercido “constitucionalmente”, en pleno proceso electoral que se lleva a cabo en varios estados de la república, incluyendo por supuesto Chiapas, donde también se ejerce a modo esa desfachatez, lo dicho por el secretario de Economía del gobierno federal, sí que no tiene nombre.
Después de su comparecencia ante la Comisión de Agricultura en la Cámara de Diputados, Gerardo Ruiz Mateos dio amplia réplica en improvisada conferencia de prensa al embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, sobre el desaliento y freno de inversiones en México, por la violencia e inseguridad que prevalece en varias entidades del país.
Y para defender lo indefendible, llegó al extremo de afirmar que es precisamente en Ciudad Juárez donde se han registrado los mayores flujos de inversión, destacando que la industria maquiladora sigue produciendo y aumentando sus exportaciones, entre otros países, precisamente a los Estados Unidos.
El titular de economía, reconoció que la inseguridad sí afecta a sectores de la economía como el comercio por la intención de la población de salir a las calles.
Gerardo Ruiz Mateos cumplió ante los medios de comunicación con esa máxima de hacer política hoy en día, para el ejercicio del poder fatuo, subliminal, volátil, cínico e insolente, que con fecha de caducidad, los tiempos se le adelantan al presidente Felipe Calderón, cayendo en el terreno de las mentiras y las simulaciones, pese a que el mismo presidente de la república manifieste “su pesar” por las miles de muertes que viene arrojando su lucha contra el narcotráfico.
Dijo que las noticias que deben trascender son que la economía está empezando a “despegar y se está recuperando, que la confianza de los productores que tienen en México, de la confianza que tienen los inversionistas para seguir produciendo en México pues ya se está reflejando tanto en empleo como en inversión”.
El Embajador Pascual participó como orador principal en la 37 Asamblea Anual de la Cámara Americana de Comercio.
“El costo de realizar negocios se ve incrementado por la violencia que generan organizaciones criminales”, expresó ante empresarios de los dos países.
Esto incomodó, obviamente, al presidente Felipe Calderón y por inercia desató, a través de Gerardo Ruiz Mateos aclaraciones que no convencen a los norteamericanos y mucho menos a los empresarios mexicanos y el pueblo en general, porque la verdad desnuda se resiente hasta con toques de queda lanzados por la delincuencia organizada, como en Tamaulipas, limitando a la población a vivir no solo en la inseguridad, sino en pánico de perder la vida.
De la desfachatez pasan a lo cínico, para declarar estupideces sustentadas en el mareo que el poder les provoca, pese a que cada día es uno menos en este absurdo gobierno y cada vez cometen mucho más errores.
Los oradores de semejantes disparates son los únicos que creen en esos escenarios de auto aliento, porque la realidad, nadie la puede ocultar sobre el saldo de esa estúpida lucha de poder a poder, entre el gobierno y la delincuencia organizada.
LA FUGA DE CAPITALES
Si las declaraciones del secretario de Economía tuvieran sustento en la realidad, solo habría de preguntarle al hombre más rico del mundo, a Carlos Slim, mexicano que demuestra cada día que en el país no está dispuesto a invertir es precisamente en México, porque tan solo ayer, en Estados Unidos, los medios dieron cuenta de la intención de este magnate, de invertir en ese país, con la adquisición del edificio ubicado en el corazón de Manhatthan, precisamente entre la Quinta Avenida y la Calle 38, que es propiedad parcialmente del Banco de Inversión Goldman Sachs y por cuyo inmueble Slim estaría dispuesto a pagar la despreciable suma de 140 millones de dólares. ¿Por qué no le pregunta a que se debe que su capital lo invierta fuera de las fronteras mexicanas y no en México, donde se multiplica alarmantemente la estadística de pobreza y desempleo?
Carlos Slim viene haciendo millonarias inversiones en varios países, principalmente en los Estados Unidos, haciendo gala de sus principios para amasar fortuna, quien incluso recomienda invertir en momentos de crisis, pero lo hace, sin duda alguna, donde ve la prosperidad. Es razonable que en México no advierte la recuperación que presume Gerardo Ruiz Mateos.
Slim es uno de los principales accionistas de uno de los diarios más influyentes del planeta: The New York Times y el magnate solo invierte donde sabe que su dinero crecerá increíblemente en cuestión de minutos.
LO ABSURDO DE LA NENA
Y sin pasar desapercibido lo absurdo que son muchos actores de la política moderna, no se salva la senadora María Elena Orantes López, quien sin duda tampoco valoró el impacto que ocasionó su comunicado de prensa, donde enaltece su intervención en el Senado, para cacarear la iniciativa de decreto para la ley que crea el Fideicomiso de Apoyo para el cumplimiento de las obligaciones fiscales de las micro, pequeñas y medianas empresas, para que les otorguen préstamos y puedan cumplir con sus obligaciones fiscales, es decir, que rigurosamente paguen impuestos, que están ajenos a poder cumplir, porque están en la antesala de la quiebra.
María Elena Orantes le está enmendando la plana al gobierno de Felipe Calderón y particularmente a la Secretaría de Hacienda, al incentivar la creación de esa ley, ofertando la intervención de la banca privada, para que presten dinero a las empresas pymes y rescatarlas para que sigan pagando impuestos y sigan siendo rentables en las estadísticas de menos desempleo y garantes de inversión social del gobierno de la república. No tiene vergüenza la Senadora chiapaneca.
Por demás absurdo resulta, que primero el gobierno federal le entrega dinero del erario público a los banqueros, para que estos coloquen por la vía de “créditos” a las personas físicas que deseen invertir en empresas pymes, permitiendo la usura a la banca privada, sin que los solicitantes puedan en el mayor de los casos comprobar ingresos, y en consecuencia, quedar al margen de ese presunto beneficio.
