MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO
¿EL ARSENAL DE OCEZ?
El 30 de septiembre, policías federales, -según dio conocer oficialmente el secretario de Gobierno, Noé Castañón- detuvieron al líder de la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ) José María Hernández Martínez “El Chema”, sujeto a proceso en el penal El Amate, por diversos delitos del orden federal y hasta del fuero común, como homicidio. Días después, elementos del Ejército y la Policía Estatal detienen a Juan Rocha Flores El Vecino, de 33 años, originario de Reynosa, Tamaulipas; Joel Díaz González El Piola, de 21 años, y Silverio Osorio López El Chiva o El Changoleón, de 41, oriundos de Huimanguillo, Tabasco, con un gran arsenal, que incluía granadas y armas cuernos de chivo, además de 17 y tantos mil cartuchos útiles.
Uno de ellos, sin que las autoridades ministeriales hayan precisado quien, es miembro de la OCEZ. El desmentido por el vocero de esa organización, José Manuel de la Torre, fue instantáneo: dijo que su organización es ajena a cualquier hecho violento o armado.
En un comunicado oficial se informó que los involucrados confesaron su participación en el asesinato de un taxista y dos individuos identificados sólo con los seudónimos de El Monta Toro y El Bronco.
El gobierno del estado informó que en el operativo fueron aseguradas 306 granadas para aditamento calibre 40 mm, 22 granadas de fusil antipersonal, cuatro cargas de alto explosivo (TNT), ocho cuerpos útiles con carga propulsora, una ametralladora calibre 7.62 x 51 (BARRET).
Además de 21 fusiles tipo AR-15, 18 fusiles de asalto AK-47, un fusil calibre 9 mm, cinco pistolas calibres 38 súper, 45 y 9 mm, una de ellas con incrustaciones de piedras preciosas.
Así como 17 mil 212 cartuchos útiles de diferentes calibres, radios portátiles, fornituras y chalecos antibalas, nueve vehículos, con placas de circulación de diferentes estados, uno de ellos blindado y acondicionado como “tanque”. También un remolque y dos caballos de carrera.
Lo grave del asunto, es que pese al desmentido de la OCEZ, el gobierno estatal sostiene que parte del arsenal fue localizado en una casa de seguridad, en el interior de un rancho invadido por la OCEZ en las inmediaciones del municipio de Frontera Comalapa y lo más grave aún, es que Rocha Flores y Díaz González confesaron que “fueron adiestrados durante un mes en Guatemala, luego de ser recomendados por un catequista de la diócesis de San Cristóbal, El Comandante Uerco, en técnicas de arme, desarme y sobrevivencia de kaibiles”.
La información oficial corrió al iniciar la presente semana. A estas alturas ninguna autoridad ha determinado si el llamado Comandante Uerco pertenece además con el disfraz de catequista, a una banda delictiva, de las que la OCEZ anticipa deslindarse, sin que nadie oficialmente le haya involucrado, porque los delitos que mantiene en la cárcel a su líder, El Chema, en ningún momento han sido vinculados oficialmente -no por el momento- a grupo guerrillero alguno o de capos.
La mayor interrogante que deberán despejar las autoridades ministeriales, investigar a fondo y esclarecer, es si “organizaciones sociales” o los llamados líderes sociales, como José María Hernández Martínez han venido entrenando a grupos de personas para una acción subversiva, armada y por supuesta violenta, cuyas aristas se desprenden con facilidad, por las circunstancias que están contrariando a los mexicanos, sostenidos con hilos en el despeñadero de la hambruna, episodio ya anticipado por el presidente Felipe Calderón, para el 2010, en caso de que el Congreso de la Unión decida no aprobarle su propuesta de 2% generalizado al consumo.
MÁS EJECUTADOS
El secretario de Seguridad Pública de este próspero estado de Chiapas, José Luis Solís Cortés, o tiene pacto con el diablo, o sencillamente está dando palo de ciegos, junto con sus subordinados genízaros en la loca persecución de los llamados Zetas, matones a sueldo de la delincuencia organizada, que persiguen a inocentes, los torturan, los llevan a una cárcel clandestina en la capital chiapaneca, precisamente en las instalaciones generales de la Policía Estatal Preventiva -hay denuncias ante el Ministerio Público al respecto, de las cuales, extrañamente la Procuraduría no ha actuado, pues no hay detenidos- para obligarlos a confesar ser miembros de los llamados Zetas.
Pero los verdaderos Zetas siguen ejecutando a cuantos se les pega en gana, sin que ninguna corporación los pueda detener, pese a que es público en qué condiciones y donde están operando, como la ejecución que acaban de realizar hace 48 horas, en la zona fronteriza, en las comunidades de José María Morelos y las Delicias, en San Gregorio Chamic, a unos kilómetros de la frontera con Guatemala, hechos de los que difundieron ampliamente medios nacionales.
Las víctimas fueron “polleros”, traficantes de humanos que se negaron a pagar la cuota a los Zetas, cuota de paso o “derecho de piso” (término que utilizan los ayuntamientos para el ejercicio comercial en la vía pública y los mercados).
Pero además, según las declaraciones de detenidos, “polleros” también, afirman que los Zetas violaron a varias personas, principalmente centroamericanas, con la cabal impunidad, porque los grupos policiacos en esa región no se asoman ni de chiste; nadie puede precisar porque no hay seguridad en esa zona, a pesar que tienen detectado el paso de mercancía ilegal, armas, droga y tráfico de personas. ¿No estará informado de esto el secretario de Seguridad, que prefiere que sus subalternos violen derechos humanos de inocentes en la capital del estado, en lugar de detener a los verdaderos delincuentes? ¿Se trata de buscar chivos expiatorios para proteger a la delincuencia organizada, mintiendo al gobernador Juan Sabines Guerrero sobre los resultados obtenidos en la lucha “Por un Chiapas aún más Seguro”?
SOMETIMIENTO O EXTINSION
Hace apenas 48 horas, el presidente Felipe Calderón dijo en la tierra del “gober preciso”, Mario Marín -otro facineroso de la política- “Extinguir a Luz y Fuerza del Centro (LyFC) fue una decisión difícil, complicada, pero correcta”. Pero hizo una comparación digna de analizar: “fue la falta de cooperación del sindicato de electricistas para mejorar la productividad”, frente al sobresaliente elogio que hizo al panista Valdemar Gutiérrez, por cierto diputado federal, secretario general del sindicato del Instituto Mexicano del Seguro Social: “antepuso el interés de la institución por encima de los intereses, incluso, legítimos de la propia organización sindical”.
La compañía Luz y Fuerza del Centro estaba en lista de espera para su liquidación, desde los tiempos de Carlos Salinas de Gortari, quien prefirió dar muestra del poder y como se ejerce, con la detención de Joaquín Hernández Galicia, alias La Quina, del sindicato petrolero y sucesivamente, los presidentes en turno habrían negociado el activismo electoral del Sindicato Mexicano de Electricistas, al lado siempre del presidencialismo a modo y viceversa, para obtener el financiamiento más corrupto que le dieron vida muchos años más. ¿En realidad acabó Calderón con la mafia que alberga al sindicalismo en Luz y Fuerza del Centro, con todo y liquidación de los trabajadores? ¿Será suficiente la “generosidad” de la que ordena hasta darles 33 meses más de compensación para frenar la amenaza de concentración de hasta 300 mil personas en el zócalo del D.F. para hoy jueves?
El titular del Ejecutivo federal dijo en la capital poblana que “los recursos públicos no pueden destinarse a mantener ineficiencias, privilegios o gastos desmesurados”, y por ello decretó la extinción de LyFC. Queda claro que el SME no era rentable electoralmente para los planes del panismo y Calderón; de manifiesto además la incondicionalidad de Esparza y séquitos, a favor del otro asaltante del poder, Andrés Manuel López Obrador… ahí está pues… ¡YA!
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