MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO
¿SE NOS ACABA EL TIEMPO?
Desde la primera Ciudad Rural, (creación de que cuando se quiere, se puede, a iniciativa del gobernador chiapaneco, Juan Sabines Guerrero) el presidente Felipe Calderón sorprendió una vez más con su insistente frase “se nos acaba el tiempo”, ante la persistencia de que el Congreso de la Unión apruebe el nuevo paquete fiscal para el 2010, que incluye la certera puñalada de frente y por la espalda, de aplicar 2% de impuesto al consumo generalizado, tasa de no solo ofende al sentido común de más de 60 millones de mexicanos en extrema pobreza; pero no es todo, ahora agrega: “no hay tiempo para distanciarse, para pelearse, para confrontarse”.
Felipe Calderón quedó sorprendido durante su última gira por Chiapas, al finalizar la semana pasada -de la que por cierto nada se publicitó con antelación-, al ver concluida la magna obra de Sabines Guerrero, con la consolidación de una moderna ciudad, con característica rural, pero con el equipamiento urbano generoso que ya quisieran muchos de los municipios constitucionalmente fundados, mismos que por la rapiña de sus alcaldes, se mantienen en el abandono y el rezago hasta en comunicaciones.
Quienes estuvieron ahí (los medios de comunicación locales estuvieron ausentes) fueron testigos de la admiración discreta de Calderón, tras apreciar, paso a paso, al lado del gobernador y escuchando las explicaciones de cómo fue posible construir tan semejante reto, para reubicar a los damnificados por el taponamiento del río Grijalva y provocara con una ola gigante (casi un tsunami) la muerte de decenas de personas y la pérdida total de las viviendas.
Hay quienes sostienen que el presidente de la república insistió ante el gobernador Juan Sabines la necesidad de aprobar, cuando pase a los estados, el paquete económico propuesto para el 2010, con tan absurdas propuestas, acompañadas del espejismo de ver incrementado en uno de cada tres mexicanos el ingreso paternalista, cuya oferta ya fue anticipada por el mismo Calderón, de aumentar a 900 pesos el apoyo del programa Oportunidades, para quienes lo reciben en razón de 600 pesos en el mismo período.
Patrañas, es la simulación más ofensiva que el gobierno federal pueda alentar, sabiendo que la recaudación la hará de quienes más consumen: los pobres, y que sean estos quienes más aporten, que al final, de la lista de productos para cumplir su canasta básica, vendrán pagando más del 20 por ciento de lo que no tiene IVA, reduciendo a diez productos sus necesidades alimentarias. ¡Y lo demás, con el actual 15%, que sumarían 17%!
Felipe Calderón pretende realizar un asalto a mano armada en despoblado. Solo que no ha alcanzado a ver que todos están refugiados en sus trincheras, para cuando el amagamiento venga de adeveras; prestos como siempre, saltarán a la palestra con las negociaciones mágicas, los partidos políticos, a esos a quienes signa como destinatarios de sus frases de que se nos acaba el tiempo, consciente que en materia de seguridad perdió la batalla, mientras que está a punto del caos no equilibrar la gobernabilidad, manteniendo la economía estable y con programas efectivos que alienten a la recuperación en los bolsillos de los mexicanos, que de lo contrario, se alzan voces amenazantes en varios tonos.
El presidente de la república llega a la osadía de presagiar, que de no aprobarse su exceso de iniciativa, podría haber mexicanos que no tengan ni para comer, dicho en sentido común, tras reclamar: “apelo a la solidaridad, valentía e incluso patriotismo de todos, con el objetivo de erradicar la pobreza extrema, a fin de que “no haya mexicanos que no tengan ni para comer”.
Calderón no se ha atrevido a evaluar los hoyancos que ha creado su secretario de Hacienda, Agustín Carstens y mucho menos a asumido los errores cometidos durante su gobierno, que van en sentido inverso a sus promesas de campaña y sus compromisos al asumir el poder; un poder que no ha podido legitimar, tras el embate persistente del Congreso de la Unión.
EL EJECUTIVO PROPONE; EL LEGISLATIVO DISPONE
En ese contexto, el líder de la bancada perredista en el Senado, Carlos Navarrete, arremete contra el presidente Calderón, al aclarar que “el presidente propone, pero el poder legislativo dispone”, por aquello de que no debe alentar, por ningún motivo, que en el Congreso de la Unión le celebren la aprobación de ese pernicioso 2%, doblemente nocivo para los que menos tienen y son los que más consumen pagando impuestos.
El tema no deja de ser atractivo para le negociación, no sin el marco de la pasarela acostumbrada, para exigir el paternalismo de los triunfos políticos, que electoralmente tienen su rentabilidad en las elecciones presidenciales del 2012.
Calderón se desgastarás insistiendo en que se acaba el tiempo, pero para sus adversarios, que ya suman más de 60 millones de mexicanos, al que se le acaba el tiempo de no haber cumplido con más empleos, presumiendo ser el sexenio del empleo, más viviendas, más salud, más y mejor educación, es precisamente al presidente en turno, que ve como se van los días, las semanas, los meses y está ya en la discusión la silla que dejará constitucionalmente en el 2012, con el riesgo de que se empañen los escenarios para el próximo año, haciendo caldo de cultivo la ingobernabilidad ante la pobreza que aumenta como el mismo presagio de Calderón: que haya mexicanos que no tengan ni para comer.
No obstante, desde el PRD, trinchera donde se juegan el fiel de la balanza, tanto cocotean con el PRI como con el PAN, a ultranza de decirle a Calderón, “el 2% por ciento no, pero lo disfracemos con el IETU o el ISR”. En tal sentido, Navarrete argumenta que la propuesta de Calderón contiene cuestiones positivas, como el aumento del ISR, justificando que puede ser una forma de justiciar a los pobres, haciendo que los que más ganen, más paguen.
El problema de fondo en México, no con precisión el modo de la recaudación, aunque si en el lenguaje político, el fondo es forma, es precisamente donde están atorados tanto el presidente de la república, como los que disponen, desde el Congreso de la Unión, acostumbrados juntos a sacar raja de las coyunturas, valorando el costo y la repercusión en las masas, dóciles al fin, en día de las elecciones. Es un asunto de poder.
Refrán popular: “El hambre es cabrona, pero más cabrón el que la aguanta”.
REPERCUCION EN LOS ESTADOS: 0.7%
Decía en la entrada de esta columna, que cuando se quiere se puede y efectivamente, en Chiapas se ha ocupado todo el poder, tanto del dinero como las intervenciones para el ejercicio de políticas públicas, en el desarrollo sustentable, haciendo de lado el rostro pesimista y los saldos que pudieran desalentar, a iniciativa del gobernador Juan Sabines Guerrero, quien pese a la crisis tanto de la economía, efecto rector para impactar en la paralización de los programas y obras de gobierno, pese a ello, insisto, Ciudad Rural es muestra del ingenio fiscal, del aliento a la inversión, del estímulo a la generación de empleos, que han dado como resultado la construcción de una ciudad modelo que se cumple con los objetivos del milenio de la ONU.
No obstante, desde la Cámara de Diputados, de los desaciertos que propone Felipe Calderón, pretende disminuir el gasto federalizado, es decir, el que se destina a los estados, en el orden de 0.7%, cuyo impacto se reduce a 932 mil 222.8 millones de pesos, señala el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados. Puede llevar a los gobiernos estatales a reducir obra pública, consecuentemente a impactar a las constructoras que son generadoras de empleos; a la ampliación de aulas y construcción de nuevas escuelas, impactando en la ya de por sí deficiente educación en México; sin duda, habrá de impactar en salud, pese a que Calderón diga que cuando termine su sexenio, la cobertura del Seguro Popular será para todos los mexicanos y lo más dramático, puede desalentar el empleo y adelgazar las plantillas de trabajadores burócratas, sobre todo, de aquellos que han tenido la esperanza de lograr su basificación, para contar con todos los derechos que marca la ley laboral. ¿Y así quiere Calderón el apoyo de Chiapas?. Desde el PRI, Ayer le adelantaron, con el aval de quien dirige la CNOP (Manlio Fabio Beltrones) que el próximo año puede darse un estallido social si se aprueba el paquete fiscal…ahí está pues… ¡YA!
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