MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO
PRESAGIO: ESTALLIDO SOCIAL
Los presagios de que el 2010 puede ser coincidente con un estallido social, resulta para muchos ya no una exacta coincidencia, ni mucho menos que la reacción popular se deje llevar por una causa dirigida desde las huestes de algún partido político; es en sí, una reacción que está haciendo meditar en serio a millones de mexicanos, con llamados de alerta de líderes de opinión y autoridades con amplia solvencia moral, como la voz del doctor José Narro Robles, que ayer se alzó contundente, tras advertir que existe el riesgo de un estallido social por la inestabilidad financiera y la recurrencia de buscar “mecanismos nuevos para enfrentar la crisis económica”. Por supuesto que se refiere al amagamiento fiscal de aplicar a partir del 8 de septiembre próximo nuevos impuestos y el recorte presupuestal a la educación.
El rector de la UNAM pronunció un discurso, muy lejos de lo que muchos esperaron durante la inauguración del Foro de Vinculación Empresarial; por el contrario, se pronunció preocupado por el anuncio de las autoridades federales, de recortar el presupuesto para educación, en el orden de 7 mil 800 millones de pesos, tras el recorte inmediato de 50 mil millones de pesos ordenado el viernes pasado, cuya primera cifra afecta directamente a la ciencia y la tecnología, apartado de la educación que ningún gobierno ha puesto interés para enfrentar los episodios desastrosos de la economía, como el que está ya afectando a los mexicanos, por la irresponsabilidad en el manejo presupuestal y de políticas públicas.
El doctor Narro Robles, es el rector de la máxima casa de estudios del país, donde se manifiestan las purezas de la pobreza, de miles de jóvenes con hambre de triunfo y que no pueden pagar estudios superiores en escuelas particulares, pero que son el ejemplo claro del sufrimiento familiar, porque la mayoría proviene de la provincia mexicana, del seno de familias que a veces no tienen ni para comer. Es, sin duda en la UNAM, donde José Narro Robles ha escuchado las primeras protestas de grupos juveniles dispuestos a defender el gasto de sus progenitores y de sus hermanos, pero más por la orden de recorte para la educación. Claro que no quieren ver truncados sus estudios y por ello están dispuestos a todo.
Y es seguramente ahí, donde el rector de la Autónoma de México ve las primeras mechas que se encienden para el estallido social y no es gratuito que ayer, en ese foro, haya anticipado que los problemas de México y de la inestabilidad económica “no se van a resolver con las viejas recetas de hace 10 o 20 años”. Las tijeras ya no sirven, dijo; “el bisturí para recortar ya no resuelve y necesitamos otro tipo de remedios”.
Proponer eliminar de un plumazo casi 8 mil millones de pesos que estaban etiquetados para la educación en este retrasado país, resulta un verdadero crimen, aunque para el secretario de Hacienda y para el presidente de la república no represente ninguna preocupación, intentando convencer con el desgastado discurso que raya en la demagogia, de que “nos va a costar mucho, pero saldremos adelante”.
Esto me hace recordar mi etapa juvenil-estudiantil del episodio más sangriento de la historia contemporánea de México, que dio pié al genocidio ordenado por el expresidente Gustavo Díaz Ordaz y ejecutado por el entonces secretario de Gobernación, Luis Echeverría, a la postre, sucesor de los siguientes seis años de gobierno federal, con la despiadada matanza de Tlaltelolco. Habrá quienes intenten corregir sobre el origen y la causa de la matanza; en sí, la similitud por las condiciones de opresión y pobreza son semejantes, con un sistema político no renovado y ajustado al capricho de un modelo económico fallido.
José Narro Robles sostuvo con arrestos: “Si no se entiende a la educación superior y a la ciencia como palancas para el desarrollo, la Nación no podrá salir adelante”.
SIN RECURSOS CONTRA INFLUENZA
A esto hay que agregarle el desaguisado que se traen los funcionarios de primer nivel del gabinete de Calderón, entre la Secretaría de Salud y la Secretaría de Educación Pública, que no solo no se entienden, sino que se contravienen con pronunciamientos que lejos de fijar el criterio institucional del gobierno federal, hacen alarde de la anarquía por cuanto a lo que consideran conveniente y no, para enfrentar el multiplicado problema de la epidemia de la Influenza de origen porcina.
Al concluir la reunión extraordinaria del Consejo de Autoridades Educativas donde se firmó el acuerdo intersecretarial para enfrentar un posible rebrote del virus de influenza A H1N1, el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, aseguró que a partir del próximo lunes 24 de agosto, cuando se inicie el ciclo escolar 2009-2010, se retomarán las acciones de “filtro familiar y escolar” para evitar que se pueda propagar la epidemia en nuestro país.
Sin embargo, más tarde el subsecretario de Educación Básica afirmó que a pesar de la alta incidencia de casos en seis entidades (Chiapas, Yucatán, Distrito Federal, Jalisco, Veracruz y Tabasco) “no acordamos establecer filtros escolares en ninguna parte. Serán procedimientos que se realizarán cuando lo amerite y eso lo determinarán las jurisdicciones sanitarias correspondientes”.
Pero lo estúpido resulta en la posición de la Secretaría de Educación, que pese a ser un problema de salud pública, que compete al Estado resolver, ajeno al interés personal y familiar, que es a quienes directamente afecta, advirtió que no habrá recursos adicionales para adquirir material de higiene y limpieza en las más de 200 mil escuelas públicas del país para enfrentar la propagación del virus de influenza A H1N1. Pero también aclara que no permitirá que se exija cooperación a los padres de familia para llevar a cabo tal operativo. ¿Entonces, quien lo deberá resolver?
En Chiapas, el gobernador Juan Sabines Guerrero, no solo ha adoptado las medidas apremiantes ante los casos que responsablemente se van verificando y que se anuncia han descendido en los últimos días, sino que aplazó el ingreso a clases, de manera que se pueda limpiar los centros escolares y no exponer a la población estudiantil, menos a las plantillas de docentes, administrativos, de intendencia y hasta conserjes. Eso es prevenir de manera responsable, sin justificar la falta de recursos, que por supuesto, en Chiapas también se carece, pero primero está la salud de la población.
No obstante, resulta sorprendente que en la capital chiapaneca, hay autoridades de poca monta, en cuarto nivel de la parte oficial, como la inspección escolar uno, donde no solo por capricho ignoraron las instrucciones del gobernador, así como del secretario de Educación, Javier Álvarez Ramos y del de Salud, James Gómez, de que nadie debe presentarse a las escuelas, porque el inicio de clases es el próximo 31 de agosto y 7 de septiembre. La primera fecha para escuelas de nivel básico y la otra para educación media y superior, graciosamente la supervisora Maribel Aguilar Gamboa ordenó que los maestros de la zona o1 a su cargo, se presentaran a laborar desde el pasado lunes, importándole menos que nada las indicaciones oficiales giradas por el gobernador, con la prepotencia de que dicha maestra (a punto de jubilarse) argumentaría que en su zona, como inspectora, ella es la única autoridad. Ah, y con la advertencia, de que si llega a enterarse de quien la evidencie de ese desacato, “que se atenga a las consecuencias”. ¡Qué absurdo! A ver que dice Javier Álvarez de tan semejante insubordinación y prepotencia.
QUE LA IGLESIA PAGUE IMPUESTOS
Pero sobre el tema del quebranto de las finanzas, desde el Congreso de la Unión, los Senadores fueron ocurrentes, porque encontraron en otras aristas que la iglesia católica pague impuestos por bautizos, bodas y demás servicios religiosos que cobra, dicho desde la garganta de Carlos Navarrete, originando el más amplio debate con los del PAN y del PRI. Gustavo Madero, del PAN, sacó la casta divina y por supuesto que defendió la posición de cobijo a los prelados de esa grey, argumentando que son donaciones que ya pasaron por el filtro fiscal, pagando impuestos, mientras que Manlio Fabio Beltrones, del PRI, se retrajo para no vulnerar las condiciones políticas-electorales de amasiato con la iglesia católica. ¿Qué tal el asunto? ¿Y usted qué opina? Mándenos a nuestro correo su comentario, vale la pena…ahí está pues… ¡YA!
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