MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO
CONSEJO DE HONOR VS PUDOR
El gobernador de Chiapas, Juan Sabines Guerrero, ha sido por demás reiterativo al defender el honor, la seguridad y hacer valer los derechos de dignidad de las personas; incluso, ha llegado al cansancio de que en este rincón del sureste mexicano, “nunca más una mujer agredida, no se tolerará a nadie que violente los derechos de las mujeres”. Su esposa, Isabel Aguilera de Sabines hace eco de las buenas intenciones del gobernador, que ha llegado además, -Juan Sabines- a enviar sendas iniciativas de ley para proteger a las mujeres chiapanecas.
¿Pero sabe que? Eso es letra muerta en la policía municipal de la capital chiapaneca, en donde sencillamente no existen las palabras del gobernador y su esposa y mucho menos que tomen en cuenta las reformas legales aludidas.
Le explico por qué:
Jazmín de los Santos Arellano, es una mujer policía que tiene algunos años en la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, como elemento activo de la corporación su misión es resguardar la seguridad de la ciudadanía, partiendo de que la ley así obliga a esa dependencia y en consecuencia, todos sus elementos deben cumplir. Sin embargo, ha sido presa de acoso sexual, según denuncia formal ante el Ministerio Público, como consta en la averiguación previa 000597/UEDSYVF3/2008. En tal denuncia sindica a Jorge Antonio López Ramos.
La denunciante afirma que desde el mes de septiembre de 2008, al faltar un elemento que atendía el radio de la corporación, porque fue a recibir un curso, le fue asignado atender ese cargo provisionalmente. Jorge Antonio López Ramos, quien tiene el cargo de subdirector, al percatarse de su presencia frente al radio, buscó inicialmente el pretexto de entregarle un cargador de pilas para su radio portátil, provocando el acoso sexual al frotarle las manos en actitud morbosa y libidinosa, e insinuaciones de tener relaciones sexuales con ella.
No obstante, declara la víctima que de eso pasó a acariciarle en una ocasión los glúteos, actitud que no toleró y enfrentó al lujurioso sujeto, tras advertirle que lo demandaría, porque no toleraría más su hostigamiento sexual. López Ramos se carcajeo de Jazmín.
Antes de hacer la denuncia formal ante la Unidad Especializada en Delitos Sexuales y Violencia Familiar, la mujer policía acudió ante José Luis Zamora Castro (teniente militar retirado) secretario particular de Rogelio Hernández de la Mata, Secretario de Seguridad Pública Municipal, ya que este se negó a recibirla. Jazmín de los Santos lejos de encontrar la solución al conflicto generado por el libidinoso subdirector, fue echada de la oficina de Zamora, advirtiéndole que solamente era una policía que no valía nada y como mujer, ni para él ni para Jorge Antonio López Ramos valía nada y que se atuviera a las consecuencias porque dependía de Zamora si la corría, en caso de hacer la denuncia.
El delito sexual que contempla el código penal, denunciado por Jazmín, no ha tenido el curso que una averiguación previa requiere, pese a que la denunciante ha acudido a todas las instancias, sobre todo, porque nadie la ha querido escuchar y mucho menos aplicar la ley contra del autor de la comisión del delito, a quien le parece que la Secretaría de Seguridad Pública de Tuxtla Gutiérrez debe ser un prostíbulo, más que una corporación que haga imperar el orden y la ley. Pero sobre todo por el temor de que le llegue a pasar algo, en represalia por la denuncia.
DE ACUSADORA A ACUSADA
Jazmín de los Santos, según afirma, acudió a una audiencia (pública, de los martes) que concede el presidente municipal Jaime Valls; al tocarle su turno, el alcalde mandó a llamar a Rogelio Hernández de la Mata para que se enterara del asunto que plantearía la mujer policía. Grande fue su sorpresa que al relatar los hechos, de la Mata increpó a la víctima ante el propio alcalde y Jaime Valls en lugar de escucharla, le dijo que es asunto que debe atender el titular de esa corporación, suspendiéndole tácitamente la audiencia, pero dejando constancia el presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez que las mujeres policías no merecen siquiera su atención y pueden, eso sí, ser presas de acoso sexual o la comisión de cualquier delito que deseen cometer, por lujuria o placer, sus subordinados.
El 17 de diciembre de 2008, Jazmín acudió por escrito ante el gobernador Juan Sabines Guerrero, porque de hostigamiento sexual, tanto los aludidos, como el propio Secretario de Seguridad Pública Municipal encuadraron a la víctima en ser una persona nociva para la corporación y conflictiva, por el solo hecho de denunciar el abuso de autoridad y demás delitos penales cometidos en su contra, bajo la advertencia de que sería despedida, sin derecho a nada. Ante el temor de que le pudieran adjudicar alguna falta o delito prefabricado para perjudicarla, por su osadía de haber creído en el gobernador, de que “nunca más en Chiapas una mujer será agredida”, el hecho se cumplió.
Jazmín es madre de dos hijos. Según testimonio de muchos de sus compañeros policías, jamás ha permitido ni las bromas pesadas, mucho menos que algún uniformado le falte el respeto o le insinúe una relación sexual. Le creen su versión de que fue objeto de hostigamiento sexual de parte del subdirector operativo, a quien no solo protege el tal Zamora, sino el propio titular, Rogelio Hernández de la Mata y hasta el alcalde, Jaime Valls.
Seguramente el escrito que turnó al gobernador, ni siquiera llegó a manos de Juan Sabines Guerrero y el gobernante desconoce qué está aconteciendo en esa terrorífica corporación.
Para sorpresa de propios y extraños, Rogelio Hernández de la Mata instauró un jurado para llevar a cabo un “Consejo de Honor y Justicia” en contra de Jazmín de los Santos Arellano, para echarla de la corporación y de ser posible, se le aplique ahora la ley en contra de ella, tras esa osadía de ser una creyente de que en Chiapas sí se protege a las mujeres y hay justicia. Con fecha 20 de junio de 2009, le notifica a Jazmín que debe presentarse, para que sea sometida a ese Consejo de Honor.
Es irracional, absurdo, inconcebible, que mientras que el gobernador se ocupa de que el Congreso estatal legisle a favor de las mujeres, para funcionarios municipales como en Tuxtla Gutiérrez, desde el alcalde, hasta mandos de medio pelo, que se han convertido en coyotes de la misma loma, pisoteen la dignidad de las personas, pero lo peor de ello, es insultante, que por denunciar un delito, se siga cometiendo el abuso y sigan aflorando los traumas que detesta Juan Sabines, el del odio, el de las venganzas, que ya no por las intrigas y defensas de libidinosos, sino por hacer de una corporación policíaca una Sodoma y Gomorra.
El Consejo de Honor instaurado por Rogelio Hernández de la Mata debe llevarse a cabo en diez días hábiles a partir de que le fue notificado a Jazmín, quien ahora una vez más, se convierte en doble víctima, porque el Secretario de Seguridad Pública Municipal pretende encuadrarle una falta al reglamento, acusando a Jazmín de haber sustraído la patrulla PC-303 vestida de civil, sin autorización, mientras que en una fecha que la acusan, elementos de esa misma patrulla: Alan Torres y Milton Hernández, han declarado que ellos tuvieron asignada la unidad oficial y no la ahora sometida al Consejo de Honor. ¿Puede alguien de civil, sacar una patrulla de esa corporación, sin que alguien lo impida?… ahí está pues… ¡YA!
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