MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO
LOS BAIVENES DE LA DESINFORMACIÓN
Los impactos provocados por el huracán Stán, en la costa y sierra de Chiapas, al extremo sureste mexicano con la frontera guatemalteca, fueron más dramáticos y de cuantiosos daños, a la luz de propios y extraños, entendiéndose como tal la actuación del expresidente Vicente Fox, cobijando a quien confundió la gubernatura con una dictadura: Pablo Salazar, con cientos de muertos y el más descarado robo del siglo desde las instancias oficiales, sin que a la fecha inmute al presidente Felipe Calderón, para aplicar medidas cautelares y poner por lo menos “en cuarentena” (equivalente a un arraigo de 40 días) a ese par de siniestros personajes, para investigar las denuncias formales hechas ante la Procuraduría General de la República.
Sorprende que la presunción del gobierno federal en turno insista en la honestidad y transparencia, aprovechando mediáticamente la epidemia del virus de influenza humana, con que sí, pero siempre no, de origen porcino y sea el propio Felipe Calderón quien haya causado tremendo escándalo, ante los efectos negativos mediáticamente de la lucha contra la delincuencia organizada, que por cierto, ésta sigue haciendo presencia dejando su sello de decenas de ejecuciones en el norte del país, sin respetar cercos sanitarios y nada que se le parezca. Lo de la influenza distrajo efectivamente la atención y centró a México en otro efecto de ida y vuelta, pero hoy vuelve a los mexicanos a la cruda realidad.
Parecieran absurdos los comparativos; en realidad no los son y veamos por qué:
El huracán Stan, en 1985, fue producto de la naturaleza; se formó en ese año, como se han formado huracanes a través de los siglos en este planeta, aunque, por supuesto, en las condiciones que los humanos hemos olvidado nuestro entorno y por negligencia y hasta dolosamente hemos dejado que los impactos hagan presencia, ese meteoro arrasó con colonias enteras en la costa chiapaneca, provocando igual o más efectos en daños de vidas humanas en la sierra, específicamente en el municipio de Motozintla, donde materialmente quedó sepultado todo un pueblo. Miles de casas de 41 municipios sufrieron pérdida total, dejando además una estela de epidemias y enfermedades que se incrementaron y se resistieron pese a los cercos sanitarios.
El huracán fue predecible. El expresidente Vicente Fox tuvo información de primera mano, que una vez que impactara en territorio mexicano, los efectos serían devastadores, sin embargo no hizo nada para prevenir la pérdida de vidas humanas; lo mismo hizo Pablo Salazar, en mala hora, responsable del Poder Ejecutivo del gobierno chiapaneco. Ambos fueron absolutamente omisos y permitieron el dramático suceso en contra de más de 200 mil habitantes.
Vicente Fox tuvo el descaro de posar, sí así como lo lee, posar para la foto oficial en el reparto de víveres, en Tapachula; Pablo lo emuló, hizo exactamente lo mismo, aprovechando los pocos medios de comunicación local de los que disponía, porque la mayoría los tenía en su contra, amordazando mediante actos intimidatorios y encarcelando a sus críticos. Claro que aprovechó a los medios nacionales para pagar planas y más planas de su montaje, haciendo creer a todos los mexicanos e impresionando con sus dotes de actuación al mismo Fox, de ocuparse de la gente.
Sí se ocupó de la gente, pero para ponerla de pretexto y recibir cantidades millonarias de artistas, de escritores, de fundaciones, de organismos no gubernamentales, y claro está, del gobierno federal, disque para aplicar en lo que ocurrentemente denominó “La Reconstrucción”. Más no para reparar los daños y mucho menos llevar el consuelo por la pérdida de vidas; aprovechó el dolor ajeno para hartarse de dinero.
Tan no es absurda la comparación y le digo por qué:
La influenza humana, calificada desde que oficialmente el gobierno federal se dio a la tarea mediática de crear pánico, como de “porcina”, consiguiendo además el repudio hacia la personalidad mexicana allende fronteras y hasta en nuestro propio territorio, como sucedió en Acapulco y Cancún, donde materialmente se negaban prestadores de servicios atender a oriundos de la ciudad de México, mejor conocidos como “chilangos”, ha sido en sí, un imán atrayente de recursos de todos lados; hasta los chinos “se han caído con su cuerno”, es decir, hasta los que llegaron al extremo de la ofensa contra la dignidad de las personas, materialmente secuestraron a 71 mexicanos, en su país, para ponerlos en cuarentena forzada y que hoy explican a todo el mundo su amarga experiencia, ya “cooperaron”, recordando por cierto al chino narco: “copelas o coello”.
Primero fue Estados Unidos quien “se apiadó” del gobierno que encabeza Felipe Calderón, tras las muestras en la televisión comercial, de escandalosos primeras cifras de contagiados, que vertiginosamente aumentaron en tres días; después España sería solidario y se fueron sumando otros para considerar el impacto de la naturaleza por una epidemia anunciada desde hace más de 10 años, pero que ni el gobierno de Calderón ni se antecesores hicieron algo para destinar recursos a la ciencia y tecnología y enfrentar el reto de un contagio bacteriológico, cuyo vector, con dudas y muchas a estas alturas, hizo ya presencia.
Es decir, ambos casos de la naturaleza han servido para el mismo fin. Atraer la atención mundial y obtener recursos económicos extraordinarios, a pesar que en el caso de la epidemia de moda, se tienen presupuestados más de 60 mil millones de pesos en materia de salud y de los que, por la epidemia, hubo necesidad de hasta hacer préstamos, pese a que se descubrió que el presupuesto oficial revela “confusiones” sobre su aplicación.
En el caso de la pandemia, en México nadie ha visto un solo muerto y tampoco se ha dicho oficialmente, ni por parte del Calderón y mucho menos de su vocero, José Angel Córdoba Villalobos, que harán con los deudos y si es que merecen alguna indemnización por la pérdida de vidas que negligentemente son el resultado hoy en día, como sucedió con el Stán.
Pero insistiendo en lo del Stan: ¿por qué se niega Calderón a que se aplique la ley, contrario a lo que insiste en contra de la delincuencia común del fuero federal? ¿Se ajusta en realidad a lo que Fox, con todo y sus letras aclarara que la presidencia que hoy ostenta Calderón se la debe al mismo Fox, presumiendo el fraude electoral?
De las consecuencias que se den con el escandaloso operativo mediático de la influenza, hoy tipificado dentro del hampa de la naturaleza como A-H1N1 y ya no porcina, ¿acaso está convencido que será exonerado electoralmente, que es lo menos que le impactará y a su partido?
Por cierto, con del Stan, por la desinformación, los denunciantes fueron ocurrentes al involucrar a presidentes municipales de la costa, como los corresponsables del robo millonario y el fraude con las escasas obras que se hicieron, tal y como han envuelto en el escándalo en torno a Pablo Salazar a Oscar Salinas Morga, hoy diputado local y presidente del Congreso del Estado, quien fuera en 2005, alcalde del fronterizo municipio de Suchiate y puntualmente ha sindicado en las autoridades actuar contra los que sean responsables, advirtiendo que Pablo Salazar, en calidad de titular del Poder Ejecutivo y su administración estatal, fueron quienes ejecutaron las obras y si hay delito que perseguir, que se les castigue, al tiempo de deslindarse y ponerse a la disposición de cuantos lo requieran para aclarar paradas… ahí está pues… ¡YA!
defacto2010@hotmail.com
Cel. 961 10 140 59
