MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO
LOS EFECTOS DE LA ALERTA
Influenza es ahora la palabra mágica. Se dio la alerta por la gripe de origen porcino y pareciera que por anunciarla el mismo presidente de la república, Felipe Calderón Hinojosa, los efectos causaron pánico y una crisis económica de mayores proporciones principalmente entre los vecinos de la inmensa urbe de la ciudad de México. No es para menos; los chilangos se atemorizan cada vez más con las repercusiones de la naturaleza, ya no tanto por la inseguridad por la delincuencia organizada a la que se acostumbraron a convivir de la mano, pero, de tal reacción, a la que se ha generado en otras partes del país, esos efectos de la alerta están provocando el detrimento de la economía, que ni la misma recesión de los Estados Unidos habría logrado con tanta prontitud.
Todo indica que por los primeros reportes de esa gripe, catalogada inicialmente como influenza, cuyos síntomas están bien definidos en el sector salud, se atendieron sin darle mayor importancia, salvo que se apresurarían a aplicar las vacunas en existencia; el secretario de Salud, José Angel Córdoba Villalobos, fue el primero en hacer réplica de la equivocación, al advertir que se habían terminado las vacunas, pero que la Secretaría a su cargo compraría 400 mil más, para ser aplicadas emergentemente, como medida preventiva.
Ya se habían localizado los primeros casos de influenza, sin llegar aún al extremo de catalogarla como porcina, seguramente porque fue inaceptable que el virus mutara de humano a humano, o porque ni siquiera atinaron a descubrir que fue de origen porcino. Las pruebas de laboratorio no se hicieron con la precisión requerida, hasta que se descubrió el primer caso en California, Estados Unidos, donde no se andan con rodeos y pérdida de tiempo ante la amenaza de terrorismo bacteriológico.
De las autoridades del vecino país del norte vino el reclamo, disfrazado de “informe con reserva”, porque el contagiado resultó ser un turista que recién había llegado a su lugar de origen en California, habiendo visitado México cuatro días antes. Fue en los Estados Unidos que detectaron lo que se ha clasificado como “gripe porcina en humanos” y la alarma al gobierno mexicano para detener lo que podría provocar no solo una epidemia.
Tres días después, Córdoba Villalobos dio nuevamente la cara para anunciar medidas emergentes por la suma de varios casos de influenza, sin dar a conocer la clasificación, hasta que se dieron los primeros muertos y Estados Unidos urgió dar una alerta en el centro del país, porque los casos se estarían multiplicando. Se mandaron pruebas de los infectados con el nuevo virus una vez más a los Estados Unidos, de donde llegó la confirmación: “Influenza de origen porcino”.
No obstante, los muertos se fueron multiplicando, ya no solo en la ciudad de México, pues fueron detectados casos en San Luis Potosí, Hidalgo y Estado de México, lo que llevó al extremo, para que fuera el mismo Felipe Calderón quien diera la alerta por cadena nacional. Un acierto y muchas repercusiones negativas.
Calderón salió al paso por dos motivos. La presión directa del gobierno norteamericano, por el turismo proveniente de ese país, que aún permanece en México y porque la lista de muertos aumentó en cuestión de horas y los casos se multiplicaron en otros países, culpando a México del origen de lo que ahora llaman pandemia y por la advertencia del gobierno norteamericano, que aún falta lo peor.
Si el virus ya está entre los humanos y este se esparce por el aire, ¿acaso las medidas preventivas permitirán que se frene la pandemia? Si Felipe Calderón está convencido de la información que su gabinete de salud y de seguridad le ha generado, esperemos pues los resultados y ojalá se erradique, principalmente al suspender las clases en todo el país, tanto en escuelas públicas como privadas y la asistencia a lugares de concentración masiva.
Pero de eso, a que las repercusiones provocaron una crisis económica mayor, sin duda no se han previsto las consecuencias, porque la sola advertencia de no acudir a lugares masivos, desplomó hasta en 90 por ciento, siendo los restaurantes los de mayor impacto y las terminales de autobuses foráneos.
Tratándose de una pandemia o una epidemia que puede generalizarse como un problema de salud pública, ¿por qué el gobierno federal no ha desplegado una operativo de distribución gratuita de tapa bocas, que es una de las medidas anuncias? Porque ha permitido que especuladores hagan su agosto, vendiendo hasta en 50 pesos cada producto, cuando su precio real es de dos pesos. Chiapas no es la excepción; cualquier particular que acuda a cualquier farmacia, verá un letrero que reza “no hay tapa bocas” o “se terminaron los tapa bocas”, mientras que por las calles, los acaparadores los venden a cualquier mortal, sin restricción, mucho menos intervención de alguna autoridad para frenar tal abuso.
NI LA INFLUENZA INFLUYE
De las medidas anunciadas para evitar un contagio en serie, el dirigente izquierdista del Sindicato Nacional de Trabajadores de Salud, de la sección 50, en la capital chiapaneca, Víctor Hugo Zavaleta Ruiz, se carcajea y amenaza con llevar a cabo la acostumbrada y chantajista manifestación del primero de mayo
Convoca a organizaciones obreras, campesinas, magisteriales, estudiantiles y al pueblo en general a manifestarse en la mega marcha mitin, en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, partiendo de la fuente Diana la Cazadora al parque central, a las 08.00 horas. Eso es no tener madre, en su exacta aplicación de cómo lo conceptualiza la Real Academia Española.
El dirigente de marras se escuda en las afirmaciones hechas por el gobernador Juan Sabines Guerrero, de que en Chiapas no existe ningún caso de influenza, incluso, se atreve a parodiar tal aseveración: “No existe ningún caso, ya que existe el monitoreo los hospitales y no se han detectado casos que sean clínicamente sospechosos a la influenza, por lo que no existe razón para suspender la marcha”.
En otro contexto, si de practicar la cacareada transparencia en los gobiernos se trata, valdría la pena que el presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez, Jaime Valls, diera a conocer públicamente, a cuánto asciende el monto que le ha permitido evadir impuestos a varias fundaciones y empresas particulares, entre ellas a una cadena nacional de farmacias, a la que le extiende recurrentemente recibos deducibles de impuestos por el cien por ciento de lo que recibe, como lo que acaba de publicitar por un monto de 150 mil pesos, con precio al público y no exactamente la cantidad del Impuesto al Valor Agregado (IVA), que corresponde ¿será negocio de ida y vuelta y hasta la esposa del alcalde se esté beneficiando?… Solo por preguntar, que requiere una explicación igual de publicitada.
El Gobernador de Chiapas, Juan Sabines Guerrero, recibió del gobierno de El Salvador la Condecoración Orden Nacional “José Matías Delgado en el Grado Gran Cruz Placa de Plata”, máxima distinción que otorga ese país a ciudadanos extranjeros. En un acto solemne que tuvo verificativo en la colonial ciudad de Chiapa de Corzo, a nombre del Presidente Elías Antonio Saca González, la canciller de Relaciones Exteriores, Marisol Argueta de Barillas, explicó que Sabines Guerrero se hizo acreedor a esta condecoración “por su destacada labor a favor de los migrantes que atraviesan este territorio en tránsito hacia otros destinos, lo cual denota su calidad humana y sensibilidad hacia las causas justas a favor de los más vulnerables”. ¿Entenderían ya este lenguaje los de la migra en la frontera sur, o seguirán recibiendo de los polleros las cuotas por paso masivo e igual, ya entenderían los policías municipales de Suchiate, Cacahoatán, Tuxtla Chico, Frontera Comalapa y hasta de Comitán?… ahí está pues… ¡YA!
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