DE FACTO

MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO

PILLO DE SIETE SUELAS

Las mafias del poder en Chiapas suelen recobrar vigencia, precisamente en los años electorales, para entrar en la recomposición y alentar a nuevos actores, que puedan amasar fortunas al amparo del erario público, cuyo ejemplo está vivo con el mayor hurto que haya existido en este rincón del sureste mexicano, con la participación del expresidente Vicente Fox y del extirano disfrazado de gobernador, Pablo Salazar Mendiguchía, al desaparecer miles de millones de pesos, destinados a resarcir los daños provocados por el huracán Stan, principalmente en la costa de Chiapas, cuyas cantidades de dinero no se aplicaron, haciendo además escarnio del dolor de miles de familias que lo perdieron todo.

En ese pasaje histórico, que mantiene abiertas las heridas y que popularmente se eleva el grito hasta todas las instancias constitucionalmente obligadas hacer justicia y mandar a la cárcel a los pillos que aún gozan de impunidad, se suman muchos nombres a los actores principales y del más peso del poder. En Chiapas, el ahora Senador de la república, Rubén Velázquez es uno de los que cobijan con el manto de la complicidad el pillaje que encabezó Pablo Salazar y es el que actualmente alienta a nuevos personajes a subir a la palestra para lucir la deshonra.

Un caso concreto se personaliza en Juan José González Pérez, dirigente municipal del Partido del Trabajo, en Suchiate, quien siendo regidor en el Ayuntamiento de ese municipio en el período 2002-2004, junto con otros pillos encabezó el despojo de una superficie de terreno, en agravio y perjuicio de 150 familias, del predio conocido como “1º de Noviembre”, con la complicidad del entonces presidente municipal Manuel Galindo. En ese delito también participaron Ramiro Palacios Palacios y Arturo Vázquez, entre otros, lo que obligó a las autoridades ministeriales iniciar la averiguación previa 06/073/2003.

Juan José González Pérez ha sido un títere de Rubén Velázquez, a quien de manera cortesana le cumple todas las órdenes que recibe y haber despojado a esas 150 familias, fue la falacia disfrazada que el entonces alcalde tuvo que permitir, para poder disponer posteriormente de recursos del Ayuntamiento y resolver el conflicto tanto con los invasores, como con los agraviados. El ahora Senador, ordenó a Mariano Herrán Salvatti, entonces Fiscal General del Estado, que fuera congelada la averiguación previa citada para proteger a hoy dirigente petista.

Pero además, obligó a Manuel Galindo a permitirle a Juan José González, que este dispusiera para que su suegro cobrara ilegalmente contribuciones que jamás fueron a parar a las arcar del municipio. Pero no solo fue en ese período de Galindo, porque Cesalmiro Reyna fue presidente municipal por ocho meses, quien recibió las mismas órdenes de Rubén Velázquez, sino que además, Cesalmiro se confabuló con Juan José González, en una danza de cantidades escandalosas de dinero, que el entonces Secretario de Gobierno, Rubén Velázquez, obligó a las autoridades municipales de Suchiate a hacer y deshacer a complacencia de su incondicional.

A cinco años de esas fechorías, Juan José González Pérez ha esparcido el rumor que los delitos que cometió ya prescribieron, por ello, nuevamente se presta con Rubén Velázquez a iniciar una desestabilización en la región fronteriza, en este año electoral, para vulnerar las condiciones de gobernabilidad, de lo que valdría la pena que el gobernador Juan Sabines Guerrero ordene una investigación para determinar hasta donde el alcalde actual de Suchiate tenga metidas las manos, porque no es creíble que inocentemente permita que Juan José González salte a la palestra, para crear conflictos en esa región. De paso, el procurador Raciel López instruyera para determinar si esa averiguación previa fue consignada o no y se libró orden de aprehensión contra los involucrados, por qué no se ha cumplido.

PAREJO EL RASERO

Mientras se aplica el rasero en Chiapas, sorprende que a nivel federal, la Procuraduría General de la República citara a comparecer al Arzobispo de Durango, Héctor González Martínez, porque sencillamente el prelado osó hablar de más en contra de las autoridades judiciales, al recordarles que “todos saben, menos las autoridades, que Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, vive más delante de Ganacevi”, localidad de Durango.

Sorprende, porque mientras que al gabinete del presidente Felipe Calderón le etiquetan los más cruentos enfrentamientos de dominio y poder en el seno del Partido Acción Nacional, con corrientes conservadoras auspiciando la práctica religiosa con la política, sea precisamente una autoridad de ese nivel, (Arzobispo) de la Iglesia Católica, quien sea llamado a dar información respecto de lo que afirma Héctor González Martínez, quien podría hacerse acreedor de 30 millones de pesos que la PGR mantiene publicitariamente a favor de quien otorgue información para dar con el paradero del chapo.

“El Chapo” se fugó del penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco, el 19 de enero de 2001, y desde entonces las autoridades mexicanas no quitan el dedo del renglón para recapturarlo.

Pero más sorprende que el vocero de la PGR, Ricardo Celso Nájera Herrera, diera a conocer que toda aquella persona que tenga información sobre el posible paradero de un prófugo de la justicia, tiene el deber de hacerlo del conocimiento de las instancias correspondientes, para que actúen en consecuencia. Dice que la denuncia anónima es una posibilidad para que la ciudadanía haga del conocimiento de la autoridad cualquier situación que pueda permitir ubicar a una persona que se encuentra entre las más buscadas tanto en México como en otros países.

La pregunta es obligada ¿en realidad sabrá el Arzobispo Héctor González el paradero de tan célebre personaje criminal?, porque el añadido del vocero oficial de la PGR, de que pudo hacerlo de manera anónima, no es el mensaje que el gobierno federal pretende en este caso, mandarle a la Iglesia Católica.

VINO Y SE FUE

Barack Obama causó una gran expectativa por su presencia en México; en realidad, vino y se fue, ni más ni menos. Pero su presencia en la reunión Cumbre de las Américas ya es un a asunto de palabras mayores, donde los presidentes que han pintado su raya con el gobierno norteamericano en los últimos años, hicieron presencia, para demostrarle al presidente Obama, que las condiciones en el occidente del mundo, no pueden seguir a capricho de los representantes del Tío Sam.

Es sin duda, una muestra de política de alto nivel, que permitió incluso que el presidente venezolano, Hugo Chávez, dejara a un lado la bufonería y con la formalidad que requirió la gran reunión de Trinidad y Tobago, ahí mismo designó a Roy Chadereton embajador de Venezuela ante la Casa Blanca; es decir, para los asuntos que requieran la interlocución entre Obama y Chávez, sin más intermediarios.

La nueva era planteada por Obama para Latinoamérica no es negociada; no hay salida para los Estados Unidos, ante los escenarios que están rebasando su hegemonía, cuya fuerza y poder se muestra ante el mundo, como la debacle de ese gobierno y podría, en pocos años, ser un país más en el mundo globalizado. Cuba es estratégico para los países latinoamericanos, sin embargo, la presencia de México deja mucho que espulgar, (como suele decirse en Chiapas) para analizar la participación de Calderón, ante el reto de dar los resultados que ha ofrecido y difundido, ahora sí, presuntamente con el apoyo de Obama… ahí está pues… ¡YA!

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