MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO
¿VIENE LO PEOR?
Lo católicos utilizan una frase por lo logrado o por lo finiquitado: “gracias a Dios”. Invocando esa frase, la mayoría del pueblo mexicano seguramente estará exclamando lo mismo, pese a que sean de la diversidad de credos religiosos, para darle el adiós al 2008. Fue, sin duda, muy difícil para todos los sectores, sobre todo nos queda la experiencia en el mundo, que la economía endeble de los Estados Unidos, viene a impactar y dejar la enseñanza que el modelo neoliberal es lo más dramático para el crecimiento de los pueblos. ¿Viene lo peor en el 2009?De esos impactos, los casos por depresión en México aumentaron, según especialistas, tras los impactos por el desempleo, la escala de aumentos en los productos básicos, el imparable incremento en el precio de la gasolina y gas doméstico y los sectores productivos tuvieron un déficit en sus ventas durante el último semestre. Lo dramático de todo ello es la conjugación de intereses religiosos con la política, que en su oportunidad se diera a conocer que el presidente Felipe Calderón hasta cambió de religión y se volvió cristiano, dejando la práctica católica, convencido por su esposa Margarita Zavala, como un castigo a quienes quisieron manipular a este país, desde el seno del Partido Acción Nacional.
Esos impactos que provocaron depresión, impactan a su vez en la fe religiosa, constituyen el referente que las actuales generaciones no olvidarán del 2008. Y falta ver aún, por la disputa del poder, hasta donde impactará en las políticas públicas la economía y la religión en el proceso electoral del 2009, marco que hace terreno fértil para convencer al electorado salvando lo segundo, convenciendo con la religión qué es lo mejor para México, blindando la economía de manera por demás ficticia, cuyos impactos reales se habrán de resentir en el segundo semestre del próximo año.
El 2008 nos deja además el mal sabor de boca por la cruenta lucha que mantiene el presidente Felipe Calderón contra los capos de la droga, dos poderes que se disputan la economía y la seguridad de los mexicanos, mientras que en Estados Unidos, apenas alcanzaron a ver que nada se podría lograr si en esa nación se mantiene la libertad del consumo de drogas y la venta de armas que hacen de México es país más rentable para esas acciones ilícitas. Son más de 4 mil muertos de la sociedad civil y castrenses quienes han pagado las consecuencias de esa enfrenta. ¿Cuántos más faltan, si el presidente afirma que el costo será aún más elevado, seguro que en su gobierno habrá de ganar esa lucha?
La economía, la religión, las drogas, las armas y los secuestros son las estadísticas fatídicas que dejan una mala experiencia en el 2008, sin embargo, especialistas en cada materia vaticinan, con la lógica por delante, que lo peor aún iniciará en el 2009. ¿Puede haber algo peor para los mexicanos?
Pese a esos presagios, -esperamos que se equivoquen quienes saben de ello- nuestro mejor deseo para los lectores de este espacio, es que el año nuevo sea propicio para unir más a la familia; que la ira se contenga, dándole espacio en nuestra mente y nuestro corazón a la calma, la sensatez y el amor por quienes nos rodean. Que nada sea más importante que nuestros padres, nuestros hijos, nuestros hermanos y hasta nuestros nietos, porque unidos podremos encontrar la fortaleza y el confortamiento para superar los impactos que nos puedan llevar a la depresión, a la desesperación, la violencia o la maldición.
Que el año nuevo sea propicio también, para cuidar de la salud, porque es lo único que nos mantendrá con congruencia en nuestras acciones y a salvo de los impactos negativos de la economía, la inseguridad y esa absurda lucha que los capos mantienen contra el gobierno y todo el pueblo mexicano. Superemos la envidia, la codicia, el egoísmo; no intentemos demostrar hasta donde podemos llegar, sin que nadie nos pida de lo que somos capaces de hacer. Hagamos lo que tengamos como meta lograr, pero no más, porque al final solo demostraremos que nada podemos hacer, sino esperar que otros lo hagan mejor.
Que valoremos a todos aquellos que de buena fe, están a nuestro lado, como vigías de nuestras conciencias; justipreciemos a los amigos y los aceptemos como son, sin interceder en su actitud, más solo dándoles amor y comprensión, habrán de valorar cuanto los apreciamos y que sean ellos quienes confirmen su actuar, esperando los mejores resultados en su vida.
LOS MEJORES DESEOS
Leí alguna vez que sólo la fortaleza de los corazones de buena voluntad, unidos, pueden revertir lo malo. Juntemos nuestros corazones para que el 2009 sean menos impactante de lo que muchos ya anuncian; juntemos nuestras voluntades para compartir nuestras experiencias, rescatemos la buena fe pérdida desterrando las maldiciones de cuanto hemos padecido por la actuación intolerante de otros, cosechemos de nuestros enemigos las actitudes negativas para transformarlas en resultados positivos, practiquemos la frase del gobernador chiapaneco Juan Sabines Guerrero: “la unidad da buenos resultados”, para lograr nuestras metas y olvidemos lo que el 2008 nos quiere dejar como sacudida en nuestras almas.
Dejemos que la justicia se aplique con los tiempos que para ello se necesita; atraigamos la buena vibra para que nuestros gobernantes no ambicionen por encima de la voluntad de los pueblos; participemos activamente en el desarrollo de nuestra nación, luchemos denodadamente desde Chiapas, para contagiar al mundo de prosperidad, demostremos que somos capaces, cada uno en lo que sabe hacer hasta donde humanamente es posible. No intentemos metas que solo existen en nuestra equivocación y que no podremos lograr nunca, pero no decaigamos por no lograr los buenos resultados.
No intentemos ser sabios, porque los errores nos permitirán hasta el último segundo de aliento en nuestras vidas, comprender que nunca aprendimos lo suficiente; pero tampoco desmayemos por intentar de nuevo corregir nuestros errores.
Invitemos a los presidentes municipales de Chiapas y de todo el país, a no ambicionar más, que les puede privar de su libertad al ser justos; contagiemos de la buena esperanza a nuestro pueblo a convivir, a trabajar, a participar en la comunión, comunicándonos unos a otros y poniendo nuestro mejor esfuerzo para enfrentar la crisis con trabajo, sin desmayos por la fatiga o por el exceso, pero haciendo lo necesario, con alegría y con entrega el tiempo indispensable. Por todo eso, y por el tiempo que me regalan para leer esta columna, les deseo todo lo mejor que el supremo creador el universo les pueda brindar. ¡Feliz Año Nuevo!… ahí está pues… ¡YA! Correo defacto2010@hotmail.com Cel. 961 10 140 59
