Augusto Solórzano López /ASICh
El estado de Chiapas espera que de una vez por todas culmine este sexenio el llamado conflicto de los Chimalapa, tras 45 años de lamentable subdesarrollo y una estela dolorosa de mutuas agresiones entre chiapanecos y oaxaqueños.
La indebida aplicación de una resolución presidencial que se viene arrastrando desde 1967 ha motivado roces políticos y sociales que técnicamente se encuentra en proceso de pláticas conciliadoras para conocer bien a bien quien tiene la razón.
En lo anterior coincide el coordinador General de Asesores del Secretario General de Gobierno del estado de Chiapas y representante del Gobierno del Estado en la Mesa Social, Noé Maza Albores.
“Chiapas tiene documentos históricos que acreditan sus límites territoriales; Límites que no está a discusión, sin embargo ha sido comentado entre el gobernador Sabines y el gobernador Cué en Oaxaca”.
En entrevista el ampliamente conocedor del derecho refiere que los documentos disponibles más otros como la resolución presidencial (de 1967) es lo que verdaderamente da veracidad a la determinación presidencial.
Se muestra reservado y prefiere abonar el camino adecuado para que a través de la paz y la reconciliación se logre restablecer la hermandad en las propias comunidades zoques de Chiapas y Oaxaca.
Para allanar los caminos y superar la situación social de San Miguel y Santa María Chimalapas, el prestigiado abogado Maza Albores sostiene:
“Chiapas y Oaxaca están trabajando con la intermediación de la Secretaría de Gobernación, para que tanto los chiapanecos como los oaxaqueños vivan en armonía”.
Indica que con la creación de infraestructura a raíz del nacimiento del municipio de Belisario Domínguez, se reconoce los legítimos derechos de todas las zonas marginadas, para incorporar a toda esa gente al desarrollo estatal.
“El propósito del gobernador Sabines es que el asunto Chimalapas quede resuelto en la presente administración federal y estatal; que el problema culmine en este sexenio”.
Lamentó la “indebida ejecución de una resolución presidencial y la eventual invasión de territorio chiapaneco”; sin embargo –explicó- que es cuestión de que se clarifique técnicamente cual es la realidad y de ahí concluir a cuál de las dos entidades “le asiste la razón”.
“Actualmente –generalizó- en Chiapas se está trabajando con mucha tranquilidad; hay euforia con relación a las próximas elecciones; hay participación de los ciudadanos y prevalece un clima de tranquilidad social en el estado.” ASICh
