CRITICA CONSTRUCTIVA

Por Gustavo Hernández Larrauri

BOSQUES DE ESPINOS

Deje los montes y me vine al mar, cuando los bosques se llenan de espinos, dijo alguna vez Juan Manuel Serrat. Cierta vez viví esas dos partes, hoy las veo nuevamente y dejo a la mente recordar el olor a pino al olor del mar y del olor al pino al olor a muerte, dice la canción que en octubre la luna es más hermosa y sobre el mar es aun más bella. Da coraje ver las imágenes sobre la playa de trabajadores petroleros, de plataformeros, gente de perforación, gente que catorcena a catorcena se interna en la sonda de Campeche, para trabajar, para llevar el sustento a sus familias, muchas de ellas a cientos de kilómetros de distancia, catorce días en mar y catorce días en tierra, muchos de ellos mas en tierra, en la isla del carmen, lejos de casa, luchando por una “Subida”, solo una catorcena para trabajar en PEMEX, si no se puede, va por compañía, aunque paguen menos.

En alguna Crítica Constructiva anterior comente que un servidor en sus años mozos trabajó de obrero, tres años de su vida en la sonda de Campeche, en perforación, en PEMEX, de olor del pino de San Cristóbal de las Casas, Chiapas a sentir el salitre y la distancia y el trabajo rudo de doce horas diarias en una plataforma en el mar, en la sonda de Campeche, durante catorce días y si había norte, más.

Toque el tema en esa columna por la polémica sobre la “seguridad física” hoy quizá y digo quizá por que puede ser cualquier cosa que ahora se plasma o se basa el percance sobre la seguridad industrial, el caso que una vez más se siniestro un pozo, una plataforma marina, incrementándose el saldo por el mal tiempo, lo cierto es que algo paso, algo fallo.

A un servidor le toco ver y fotografiar el siniestro del pozo abkatun 91, en ese percance las mandarinas de la plataforma auto elevable de perforación, plataforma igual a la del siniestro de la usumacinta de estos días con el kab 101. En el caso del abkatun 91, funcionaron a la perfección, por una sencilla razón, no había mal tiempo y el “pozo se arrancó”, a pesar que se incendió, la tripulación tuvo tiempo de usar el “fire box”, (equipo contra incendios) sin buenos resultados, pero les dio tiempo, la plataforma se incendio y el gas se quemó en la atmósfera, por lo que la tripulación pudo salir hacia las mandarinas.

Menciono esto por tres sencillas razones, exista norte o no, se trabaja normalmente, (la empresa pierde), las compañías subcontratadas por PEMEX, no pagan, ni generan las prestaciones al igual de un trabajador de la paraestatal, ignoro la seguridad industrial dentro de los equipos subcontratados, pero si los de PEMEX, muchos de ellos son de tercer mundo, las de las compañías que les puedo decir, en alguna ocasión me toco estar en un simulacro de abandono de plataforma, y créanme que las mandarinas, a pesar de su construcción, son como hojas en el agua, que se puede decir con mal tiempo.

Las plataformas de perforación tiene dos tipos de equipos de evacuación, ignoro el nombre técnico, pero vulgarmente se les denomina “mandarinas” y “cacahuates”, las mandarinas, son una especie de lancha cubierta, se semeja a un submarino color mandarina, obvio, no se sumerge, esta totalmente cubierta por una sencilla razón, por si hay aceite quemándose en el mar.

En teoría la mandarina esta protegida en su totalidad y cuenta con un equipo que rocía un líquido antiinflamable, cuenta con un equipo de supervivencia, navegación y autonomía para varios trabajadores, (hay que checar el cupo y si la plataforma no estaba excedida de tripulación), las plataformas de perforación cuentan con dos.

El otro equipo son los “cacahuates”, son como los equipos que ve usted en las películas de barcos “modernos”, son una especie de recipientes cerrados de forma cilíndrica como del tamaño de un “tambo” de doscientos litros, con una cuerda a lado que al ser arrojada al mar y tirar de la cuerda se infla y se hace una balsa con techo y enseres de supervivencia, la diferencia con la mandarina, es que si hay gas o fuego en el mar, no existe ninguna protección contra esto.

El caso es que los que no tuvieron tiempo de llegar a las mandarinas, tuvieron que usar los cacahuates o de plano tirarse al mar, si es que alcanzaron los clásicos salvavidas tipo rueda que se encuentran en los barandales de las plataformas, pero para el caso y por el clima ya se sabe la magnitud de la tragedia, aun contando con los salvavidas personales tipo chaleco, eso sin contar la falta de equipos de oxigeno para toda la tripulación que falto para aguantar el gas.

El trabajo de obrero de plataforma marina, es en extremo peligroso, digno de admirarse, por eso se paga muy bien en Pemex, no así en compañías, el peligro existe desde el viaje ida y regreso cada catorce días del hogar en la ciudad o estado donde se viva, a la isla del carmen, el arribo a la plataforma ya sea en lancha o helicóptero.

Se puede matar en la carretera, por amarizar en un helicopterazo o por hundimiento de alguna lancha, ya en plataforma, por accidente de trabajo, o por el simple echo de los peligros de perforar un pozo al lado de otros en producción, o estar trabajando en un complejo de rebombeo de gas o aceite en una plataforma de producción con cientos de tuberías que contienen el oro negro.

En este caso por fallar los equipos de seguridad industrial, amén de saber las verdaderas causas del percance que orillo a la tripulación a abandonar la plataforma, si la usumacinta estaba en condiciones de operarse, si cumplía dicha compañía los estándares de seguridad mundial, si no presionaban demasiado a la tripulación, si el contrato de prestación de servicios de la perforadora dueña de la plataforma no era uno mas de las clásicas transas que sexenio tras sexenio se sabe que existe en PEMEX, si los contratistas gastaban en el mantenimiento del equipo tanto de perforación como de seguridad industrial, así como la debida capacitación a la tripulación, o fue un causal de seguridad física, etc… etc… etc…

Escribía al principio de esta columna que decía la canción que de las lunas, la de octubre es más hermosa, en la sonda de Campeche, en octubre, cuando no hay norte la luna parece que emerge del mar creando una estela plateada sobre el mar en calma hoy tristemente esa estela es de muerte, también en estas fechas los ocasos en el mar crean una amalgama multicolor para dar paso a la noche, al igual que el ocaso de los obreros marinos hoy muertos en mares del golfo, dejando una amalgama multicolor de vida como muchos en las plataformas.

Esas muertes de hombres y mujeres bragados no deben de quedar impunes, no se debe de convertir en bosques llenos de espinos, en mis tres años de obrero marino, viví la muerte de un compañero de PEMEX y vi la de un compañero de compañía, así como varios accidentes mas que solo se convirtieron en estadísticas, eso pasa constantemente en Pemex, en una maraña de abrojos y de espinas dentro del mar que se siembran en la política…

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