Gustavo Hernández Larrauri
LA ESPIA QUE ME AMO
Cómo olvidar, aquella novela escrita por Ian Fleming, de la serie James Bond, el agente Británico 007 del M16, agente con licencia para matar, personaje de ficción y no tan de ficción creado en la mente de Fleming, el cual ha sido llevado a la pantalla grande en una saga de películas ya por varias décadas, personaje que lo interpretaron varios actores y que en sus clásicas características eran el estar siempre acompañado de hermosas, bellísimas mujeres, las chicas Bond a las cuales seducía por gusto o como técnica de infiltración, una copa de Martini, su inseparable pistola Walter PPK 9 milímetros, su intrínseco auto Británico Aston Martin, el poseer siempre la mejor tecnología y artefactos de espionaje para la librar al mundo de los peligros y la fragilidad del planeta ante una hecatombe nuclear derivada de la guerra fría entre los dos bloques mundiales, obvio qué al caer el muro de Berlín y desmoronarse la URSS, las tramas de la saga cambiaron sus vertientes ante las nuevas amenazas geopolíticas y por obvias razones también cómo en las películas de Bond, también el espionaje y contra espionaje a nivel mundial y en tema nacional, a nivel interior de cada nación ya sea en sector público o privado, ante la amenazas más actuales, aunque no moderna, el Terrorismo en todas su formas.
Los más recientes sucesos y escándalos de espionaje cometido por los EE.UU. parece más una acción peliculesca de lo que realmente significa, pues el espionaje y contra espionaje siempre ha existido en la historia de la humanidad, en todos sus niveles, en todas sus formas y con todos sus avances en la evolución de la humanidad, desde el chisme de la comadre que busca enterarse espiando a la vecina y la vecina contestando los chismes de la comadre, o la politiquería vs politiquería, los espionajes industriales hasta lo que hacen o dejan de hacer simples ciudadanos, hasta las grandes potencias que usan la mayor e inimaginable tecnología. Ya que el espionaje y contra espionaje siempre han existido y seguirán existiendo, obvio con sus clásicas características de violación a la privacidad y los más concreto, para que se emplea esa información, pues cada País ha tenido y tiene sistemas de inteligencia y contra inteligencia, nombres se pueden señalar muchos como: La CIA, el FBI, NSA CISEN, FSB, CNI, DGCI, CNI, SEBIN, ANI, ABIN, SIDE, DST, M16, MOSSAD, BND o las desaparecidas KGB o GESTAPO, según al País que pertenezcan.
Y, los casos más sonados como el de México, Brasil, Alemania y Francia, no creo que el CISEN de México, el ABIN de Brasil, la BND de Alemania y la DST de Francia, no realicen lo mismo que la CIA o la NSA, espionaje y contra espionaje, pues es hasta obvio, lógico y hasta legal en algunas legislaciones de Países que permiten esto para prevenir amenazas internas o externas en cada País, en temas tan diversos que incluso en legislaciones como la Argentina, cito la Argentina para no meterme en Honduras en que manifiesta: La prohibición de obtención de información y la producción de inteligencia sobre las personas por el sólo hecho de su raza, fe religiosa, acciones privadas u opinión política, o de adhesión a principios de movimientos sindicales, cooperativos, asistenciales, culturales, así como por la legítima actividad que desarrollen como pertenecientes a organizaciones que actúen legalmente en los sectores indicados. Que sí bien Argentina es un País con gran historia de represión, en ese País, como en mucho Países esto es una Utopía, cosa más que sabida que siempre hubo, hay y habrá ¡Pájaros en el alambre o las paredes oyen! Tanto entre Países, organismos, gobiernos y ciudadanos que realizan una práctica nada agradable, pero la cual no se puede tapar con un dedo, ni negar su existencia.
Y como en la trama del filme de la espía que me amó, de Bond, James Bond y se aman ya intensamente, el engaviotado Peña, las nada angelicales Angela Merkel y Dilma Roussef, con el negrón y espión, Barack Hussein Obama, tan es así el amasiato que bueno, ya hasta le entraron varios al romance, desde Rambo Calderón hasta el orate de Fox, que dice que siente pasos y que lo andan espiando por Naco, perdón, por Narco, por aquello del lavado de dinero de su ex, y por legalizador de la mota, cosa y situaciones más que polémicas y distractoras a problemas estructurales, no solo a nivel Nacional, sino a Nivel mundial. En fin, mejor me pongo a ver toda la saga de películas de Bond, James Bond, no sea que me vayan a poner cola, las paredes oigan o existan pájaros en el alambre o de plano vaya a existir un incidente internacional, y por lo qué, y siendo lo mejor de lo mejor, me ponga a echarles un ojo, nada más y nada menos, tan solo para recordar el espionaje a las chicas Bond, desde Halle Berry, Eva Green, Michelle Yeoh, Jane Seymour, Ursula Andrés, Olga Kurylenko hasta Naomi Harris, y soñar que fueron las espías que me amaron, aunque exista un incidente internacional, pongan pájaros en el alambre o las paredes oigan, pecata minuta y cosas sin importancias tan solo para que Olga Kurylenko, mi chica Bond, fuese la espía que me amo…
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