Por Gustavo Hernández Larrauri
REFORMAS A LA CARTA
Las grandes reformas que necesita y que son vitales para el Estado Mexicano, representan una lucha sin igual en la arena Política Nacional, al igual que la forma y no el contenido del “Informe” se usan como forma de presión política dejando en segundo plano el contenido y el fondo de las grandes reformas. Al Igual que antaño y en otro sexenios, desde el Salinato las Reformas estructurales como la Reforma del Estado y con ellas la electoral y fiscal, han sido y convertido en factor de lucha de poder, llegando incluso a hacer un lado el interés supranacional, el interés colectivo del Estado, ante caprichos de grupos e intereses partidistas, los cuales muchas veces defienden intereses de grupos, tanto Nacionales como extranjeros.
Es por demás sabido que en los últimos sexenios, los mas recientes, las iniciativas de dichas reformas han tenido el “sabor” de cada Presidente de la Republica y la negociación u obstaculización de cada fuerza política del país a través del Congreso de la Unión y una Izquierda radical.
Es innegable que el país necesita de cambios urgentes, tanto en el sistema político, en el sistema de gobierno, económico y electoral, pero cada fuerza política y grupos de poder Nacional, quieren reformas a la carta a conveniencia, en un menú que sea del gusto de unos cuantos y no de una Nación y un pueblo que sufre en carne propia el resultado de ese canibalismo político.
Resultados que ha palpado una y otra vez el pueblo mexicano, generando una gran inconformidad social , la cual a través de nuestra historia reciente, los aparatos coercitivos del Estado Mexicano han tenido que usar la fuerza para contener ese desfogue social, llevarlo y pasarlo del terreno hostil al acontecer y a la arena política.
Arena y acontecer que conlleva y lleva a un escenario inconforme a un escenario de negociación y concertaceción tal solo por el hecho de que la inconformidad social es producto de esa incapacidad política del resolver en realidad los grandes problemas Nacionales.
De un proceso Revolucionario, pasamos a un partido de Estado a la Mexicana que aglutino en su momento a las grandes fuerza sociales, el sistema se hizo viejo, corrupto, autoritario y represivo, llegaron los tiempos “democráticos” y una etapa de “transición” que no hemos podido pasar, puro relumbrón, pasarela, protagonismo y de un verdadero contenido en fondo nada.
Mientras el Estado mexicano se desmorona, el abismo se hace más profundo y los niveles de bienestar social se viene abajo, no los palpa el pueblo mexicano, se generan grandes brechas, por el solo echo del generar una clase política que no ha podido pasar de las interrupciones, de los shows en los informes presidenciales a una política real, de altura que genere una trasformación real, sostenida y benéfica para el Estado Mexicano.
La intención democrática la entienden como una lucha de interés de grupos y no del interés de un pueblo y Nación en su conjunto, tanto en el marco jurídico Nacional, en el manejo de las finanzas nacionales y los procesos electorales, los cuales solo han obedecido a acomodos de esos interés de grupos, muy poco a los intereses nacionales, no en la debida forma de generar un mejor Gobierno, una civilizada y benéfica división de poderes, así como un mejor México para los
Mexican@s, tan solo por el simple hecho de esgrimir politiquerías que lleven los intereses a la carta… Sugerencias, averiguaciones, atentados y comentarios en:
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