Por: Gustavo Hernández Larrauri
ELCAMINO DE LA VIDA
Por segunda vez se vio dentro en un ángulo igual al de aquellas flores, durante días, durante noches volaron cual insectos, se dejaron llevar por el murmullo del viento que cuchicheaba con ellas, volaron y volaron libremente sin más límite de lo que su vida vivía, cerraron una vez más los ojos y al abrirlos un instante elevaron su vista al cielo, juntos por primera vez vieron las gotas de agua caer, una a una se mezclaban con las flores, una a una se posaban poco a poco sobre la tierra, una a una, poco a poco a las plantas reverdecía y el milagro de la vida, una vez más se daría.
Miró hacia el cielo, bajó su mirada al suelo, fijó su vista en el horizonte y por vez primera volteó a ver a su mano derecha, en ella, aferrada dentro de aquella silueta cual viva imagen de su propio ser algo reverdecía, no alcanzaba a comprender por qué su propio ser se conmovía, echó mano del viento, echó mano del tiempo, echó mano de las estrellas, echó mano del mar, echó mano de las cúspides, echó mano de los ríos, echó mano de los lagos, echó mano del camino andado, echó mano de su propia vida y entendió del porqué su ser se estremecía.
Fijó la vista al rumbo y al voltear a su derecha, vio que en aquel ser que amaba un retoño cual flor de su vientre reverdecía, ya pasado el tiempo, en el ciclo de la vida, en el ser de aquel retoño un retoño nuevamente el milagro de la vida se daría, Volvió ha sentir un miedo aterrador hacia la vida, elevó la vista más allá de las estrellas, sin saber por qué, al igual que en sus primeros pasos elevó sus pensamientos a alguien muy superior a él, le pidió por vez primera que le ayudara a entender el porqué de las cosas que aun no comprendía.
Cerró una vez más los ojos, los abrió, volteó a su derecha y divisó ahora una silueta de la forma que un día engendraría, estrechó un vez más la mano de aquella silueta que llenó su soledad en su momento, corrieron y corrieron por montes y valles aferrados de la mano de aquella silueta, cerró los ojos y miró por un instante sólo para sentir que aquellas gotas de agua ya no caían de aquellas nubes, sino que rodaban sobre sus mejillas al salir de sus propios ojos, aquellos que por vez primera viera a la oscuridad y a las estrellas; aquellos ojos que ni el miedo, ni la incertidumbre los hicieron por vez primera llorar, los volvió a cerrar y esta vez no los abrió, lo que quería es ver sin ver, suspirar sin poder llorar y así caminar y caminar, sin abrir los ojos podía ver a esas siluetas cual reflejo y semejanza de su propio ser, semejanza ya de semejanzas se convertían en madres.
El poder correr y correr entre nubes, entre estrellas, entre mares, entre toda la gama de colores, entre ríos y lagos, entre vientos y entre el murmullo de las flores, esta vez no fijó el rumbo sin rumbo hacia el horizonte, esta vez no abrió sus ojos ni en un instante, los dejó cerrados por un tiempo, soñando y soñando cual sueño embelesado, con el sueño que por vez primera su alma experimentara, y así poco a poco, paso a paso, entre lágrimas de felicidad poco a poco, paso a paso los fue abriendo, levantó la vista y fijo el rumbo sin rumbo, miro hacia el horizonte con un brillo intenso sobre sus ojos, emprendió el rumbo sin rumbo, esta vez volteo a su costado y aferrado de las manos aquellas siluetas convertidas en madres ya en generaciones emprendieron el rumbo, entre ilusiones caminaron y caminaron, durante días, durante noches, entre estrellas, entre mares, arriba de montañas, entre la ventisca, en el murmullo del viento entre todo lo soñado…
Solo Algo Personal…D.R. (Adaptación para este 10 de mayo de “El murmullo del viento”, escrito por un servidor para mi Madre, mi esposa, mi hija y para todas las Madres en su día y en el día a día, madres generadoras de vidas y de vida)…Sugerencias, averiguaciones, atentados y comentarios en:
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