Por: Gustavo Hernández Larrauri
Y DE PRONTO…
Y de pronto me vino a la memoria aquel primero de enero de 1994, inicio de año en aquella y fría madrugada que sacudió a nuestro México, en aquel amanecer, aquel que despertó al México bronco, aquel de olor a pólvora, de olor a muerte, de olor a miedo, del México necesitado, de aquel donde la justicia divina ya no se buscaba hayá en el cielo, sino en forma terrenal, solo aquí en la tierra, aún a costa de las armas, aún a costa de la sangre de mexicanos repletos de carencias y necesidades, aún a costa de enfrentar indios contra indios, pobres contra pobres, de aquellos que poniéndose el pasamontañas buscaban libertades, de aquellos con el casco y fusiles aun dormidos, se enfrentaban contra hermanos, y ahora, se siguen enfrentando. Y de pronto me vino a la memoria, que fui parte de ello, que con mi arma en mano y en fuego cruzado, con mi cámara en mano cubrí el levantamiento armado, por lo que de pronto me vino a la memoria, el palacio municipal de San Cristóbal de las Casas, destrozado, como forma de la autoridad municipal eclipsada, como ejemplo en la forma de gobierno federal y estatal que serían derrocados.
Y de pronto me vino a la memoria, al ejército zapatista, apostado en San Cristóbal de las Casas, la aparición de Sub Comandante Marcos y de Samuel Ruiz García en mediación, de su gran inteligencia y de su gran polémica, del hostigamiento e intento de tomar rancho nuevo, de los pocos días de enfrentamiento, de rocketeos, de armas de palo y del poder de fuego en propaganda, del cese unilateral de fuego, de los diálogos en catedral, de los de San Andrés, de las grandes marchas, de las caídas de gobernadores, de las grandes movilizaciones, de los actores, muchos que siguen vigentes, entre muchas cosas, muchas cosas más; por lo que ahora me viene a la memoria que es parte de la historia, quizá de un México democrático de membrete, el cual se sigue forjando, no se si para bien o para mal, es parte de escribirla, y se escribió en su momento con sangre y mucha tinta, de esa que aun se sigue derramando y escribiendo en nuestro México, y de pronto me vino a la memoria que nuestro México se cimbró en su momento como se sigue cimbrando, en sus cimientos, por lo que me vino a la memoria, lo que alguna vez escribió Marcos:
Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo? Los que durante años y años, se sentaron ante una mesa llena y se saciaron mientras con nosotros se sentaba la muerte, tan cotidiana, tan nuestra que acabamos por dejar de tenerle miedo? ¨Los muertos, nuestro muertos, tan mortalmente muertos de muerte “natural”, es decir de sarampión, tosferina, dengue, cólera, tifoidea, tétanos, pulmonía, paludismo y otras lindezas gastrointestinales y pulmonares? Nuestros muertos, tan mayoritariamente muertos, tan democráticamente muertos de pena porque nadie hacía nada, porque todos los muertos, nuestros muertos se iban así no más, sin que nadie llevara la cuenta, sin que nadie dijera, por fin.
Hay en nosotros un solo rostro y un solo pensamiento. Nuestra palabra camina con verdad. En vida y muerte seguiremos caminando. No hay ya dolor en la muerte, esperanza hay en la vida. Escojan. La palabra de verdad que viene desde lo más hondo de nuestra historia, de nuestro dolor, de los muertos que con nosotros viven, luchar con dignidad en los labios de nuestros jefes. La boca de nuestro fusiles callar para que nuestra verdad hable con palabras para todos, los que con honor pelean, hablan con honor, no habrá mentira en el corazón de nosotros los hombres verdaderos. La patria, no es idea que este entre letras y libros; la patria que queremos todos, tiene que nacer otra vez. en nuestros despojos, en nuestros cuerpos rotos, en nuestros muertos y en nuestra esperanza tendrá que levantarse otra vez esta bandera.
Desde la hora primera de esta larga noche en que morimos, dicen nuestros más lejanos abuelos, hubo quien recogió nuestro dolor y nuestro olvido. Hubo un hombre que caminando su palabra desde lejos, a nuestra montaña llegó y habló con la lengua de los hombres y mujeres verdaderos. Era y no era de estas tierras su paso, en lo boca de los muertos nuestros, en la voz de lo sabedores ancianos, caminó su palabra hasta el corazón nuestro…
Y también me vino a la memoria, lo que en parte plasmé en su momento ¿Por qué? Tuvieron que matar y morir para probar la capacidad de fuego de sus armas, por tanto tiempo guardadas en sus cuarteles, sintiendo en sus manos que sí podían matar? ¿Por qué? Tuvieron que matar y morir para comprender la ironía de combatir a sus hermanos teniendo demandas de justicia social ya que muchos de ellos en carne propia también padecen? ¿Por qué? Tuvieron que matar y morir para sentir el miedo y la soledad de sus padres, hermanos, esposas, hijos. La lejanía de cada uno de ellos, que dentro de una trinchera, soportando las inclemencias del tiempo pensaban en sus seres queridos? ¿Por qué? Tuvieron que matar y morir para comprender realmente, que para ellos no existen el cansancio, el dolor, sufrimiento y sobre todo, que su familia y su único amor es su país? ¿Por qué? Tuvieron que matar y morir para sentir que es muy difícil que la religión se fije en ellos? ¿Por qué tuvieron que matar y morir para no llorar a sus muertos, ni vengar a sus viudas, ni el temor a sus hijos?
¿Por qué? Tuvieron que matar y morir para entender antes que nada a controlar sus impulsos, sus emociones, tragarse las ofensas y sobre todo entender esto: Antes que sus propias vidas, está la Patria, la Constitución, la Bandera, el Ejecutivo Federal, y que para saber mandar hay que saber obedecer?. ¿Por qué? Tuvieron que matar y morir para aprender a hacer de su forma de vida la indiferencia al desprecio, el hermetismo, el no sufrir, el no sentir, el no quejarse, el no llorar y a ser no solamente hombres sino súper hombres? ¿Por qué? Tuvieron que matar y morir para comprender que los agredieron, los provocaron, los insultaron, los humillaron y que con honor, dignidad y respeto, resguardaron un camino hacía la paz? ¿ Y por qué tuvieron que morir para sentir lo difícil, doloroso y silencioso, que les ha sido sentirse orgullosos del uniforme que portan, de las insignias que honran y de la Bandera que guardan? Sea…!
Y también vino a mi memoria esto de la pluma del Sub comandante Marcos: “Venimos a preguntarle a la patria, a nuestra patria, ¿por qué nos dejó ahí tantos y tantos años? ¿Por qué nos dejó ahí con tantas muertes? Y queremos preguntarle otra vez, a través de ustedes, ¿por qué es necesario matar y morir para que ustedes, y a través de ustedes, todo el mundo, escuchen a Ramona -que está aquí- decir cosas tan terribles como que las mujeres indígenas quieren vivir, quieren estudiar, quieren hospitales, quieren medicinas, quieren escuelas, quieren alimentos, quieren respeto, quieren justicia, quieren dignidad?”… Y de pronto vino a mi memoria, el preguntarme el como Nación que nos ha dejado, en que se ha cambiado, ha donde hemos llegado, ha donde vamos, por que se ha luchado y que rumbo tomamos, por lo que de pronto me vino a la memoria, para que sirvió el 94, y de pronto vino a mi memoria, “Tatic” Samuel ha muerto, que descanse en paz caminante del mayab… Y de pronto, eres parte de la historia.…Sugerencias, atentados, averiguaciones y comentarios en:
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